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Los museos aragoneses se miran en el espejo del Prado y estudian cómo evacuar sus obras

El anuncio de la pinacoteca madrileña abre un nuevo debate sobre la seguridad de estos centros.

Exposición en el patio interior del Museo de Zaragoza.
Exposición en el patio interior del Museo de Zaragoza.
José Miguel Marco

El anuncio de que el Museo del Prado ha encargado un plan para poner a salvo sus joyas más preciadas en caso de incendio, terremoto o catástrofe natural, un plan que prioriza entre las obras de arte, ha puesto sobre el tapete si es necesario algo así para los museos aragoneses. En caso de fuego, ninguno de ellos tendrá que decidir si hay que salvar antes ‘Las meninas’ o ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’ pero, como señala la catedrática Almudena Domínguez, "todo lo que se pierde en un museo es patrimonio que ya no se recupera y, desde ese punto de vista, da igual el Museo del Juguete de Urrea de Gaén que el propio Prado".

Para Almudena Domínguez, directora del Máster en Museos de la Universidad de Zaragoza, "es lógico que los grandes centros nacionales se planteen este tipo de cuestiones, pero deben hacerlo todos. Creo que ya tienen algunas pautas de actuación para estos casos pero, lógicamente, hay que revisar los protocolos periódicamente". Esos protocolos, en realidad, buscan ahorrar tiempo en la toma de decisiones cuando la catástrofe es inevitable. ¿Qué salvamos en caso de incendio? "Lo primero, las personas que trabajan allí y las que lo visitan –responde Almudena Domínguez–. Luego... lo que se pueda".

Protección y seguridad

Porque cada museo es un mundo y cada obra de arte, otro. Hay centros en los que solo existe una puerta de acceso; otros exhiben piezas de grandes dimensiones que se han introducido con grúas y no podrían salir por la puerta. Si la pieza es grande, ¿cómo evacuar una escultura de 300 kilos de peso? Y, si es pequeña, lo habitual es que, para evitar robos, esté anclada a la pared con un tornillo de seguridad que cuesta varios minutos aflojar. Otro ejemplo: en caso de incendio, se recomienda no usar ascensores, montacargas y ascensores. ¿Cómo evacuar, pues, obras de grandes dimensiones que estén en una planta alta del IAACC Pablo Serrano?

La mayoría de los museos aragoneses solo se han planteado estas cuestiones de forma primaria, no en vano el debate lo acaba de suscitar ahora el Prado. Se ha puesto el acento en las medidas de protección y seguridad antes que establecer una priorización en el salvamento. Pero sus responsables no están de brazos cruzados.

A principios de abril pasado, los directores de los museos dependientes del Gobierno de Aragón asistieron a uno de los trabajos realizados en el Ejercicio Conjunto Combinado (ECC) ‘Aragón 2019’ por parte de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Y, en la jornada dedicada a patrimonio, se hizo un simulacro de evacuación de piezas en el Museo Diocesano de Jaca.

La preocupación existe, pero todavía es embrionaria. Así lo aseguran fuentes municipales respecto a los museos dependientes del Ayuntamiento de Zaragoza (Pablo Gargallo, Foro, Teatro Romano, Termas...). "Cada año se revisa el plan de emergencia para cada museo pero –admiten– se orienta especialmente a la prevención, las medidas de seguridad y la puesta a salvo de trabajadores y visitantes". Algo parecido ocurre también en el sector privado. Desde el Museo Goya de la Fundación Ibercaja, su directora, Charo Añaños, asegura que "tenemos un plan de emergencia, que se actualiza periódicamente, pero se centra en la evacuación de personas, no de obras. Conocemos la noticia de lo que va a hacer el Prado y creemos que para nosotros resulta necesario algo parecido. En el hipotético caso de que se declarara un incendio, intentaríamos salvar, obviamente las pinturas de Goya".

El adjetivo hipotético no es casual. Los museos aragoneses han extremado el celo en las medidas antiincendios. Pero nunca se está completamente a salvo. Por eso el Museo de Huesca está implementando su nuevo plan de autoprotección, visado por el Colegio de Graduados en Ingeniería Industrial. En él se incluye una descripción del inmueble de cara a la evacuación y sus salidas de emergencia, además de una evaluación de riesgos, un inventario, el mantenimiento y un plan de actuación. En uno de sus apartados, el centro explicita cuáles son sus principales bienes culturales y cuál sería su ruta de evacuación.

Fuentes del Gobierno de Aragón aseguran que "el IAACC Pablo Serrano dispone de un plan de autoprotección que precisamente está ahora mismo en fase de revisión, ya que cada cierto tiempo hay que renovarlo para incluir las novedades de colecciones y de espacios que se van incorporando. Respecto a obras concretas, evidentemente las esculturas, ante un suceso como un incendio, tienen más dificultad de evacuación. En cualquier caso, existen en el museo espacios en áreas de reserva libres de fuego. Y todo depende de la emergencia de la que se trate. Y en función del siniestro y del nivel de emergencia, se dictamina en un sentido o en otros. Las circunstancias son variables".

El plan de autoprotección del Museo de Zaragoza está actualizado a fecha de 2018. Incluye personas y bienes. La prioridad, como en el resto de casos, son las personas, y se establecen una serie de pautas para la evacuación de personas y para la protección de las obras.

En ese plan, que se encuentra en diferentes puntos del museo para consulta del personal o de los agentes que puedan participar en un salvamento o en una evacuación, están identificados por colores los bienes que serían prioritarios de cara a su protección o su evacuación, depende del nivel de emergencia.

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