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El zaragozano Bigott presenta en sociedad a sus ‘Friendly Monsters’

Las Armas (22.30) es el escenario elegido para la defensa en directo del décimo álbum de este prolífico artista.

Bigott presenta hoy su décimo disco con un concierto en Las Armas.
Bigott presenta hoy su décimo disco con un concierto en Las Armas.
HA.

Tras algo más de una década de trayectoria musical, Bigott alcanzó el pasado mes de enero la decena de producciones con ‘Friendly Monsters’; 20 minutos inspirados, colección de siete canciones y dos interludios sonoro que se repasa en un suspiro, y que marca otra deriva más en el bagaje artístico de su creador. Este sábado defenderá este trabajo en directo, junto a temas de sus anteriores trabajos; será en el escenario principal de Las Armas (Pza. Mariano de Cavia, 2, 22.30) con las entradas a un precio de 12 euros más gastos en Eventbrite; en taquilla valen 15.

El disco ha sido compuesto y producido por el propio Bigott, con el apoyo de Juan Gracia, Clarín y Cristian Barros; este último, instrumentista e ingeniero. No es su mejor trabajo, pero tiene su aquél; el disco combina la ternura con la marcianada, la coherencia pop con la psicodelia; a veces va todo junto, a veces se distinguen las capas. Una vez más, solo queda sorprenderse por la capacidad de este creador para desperezarse con elegancia. ‘Dreaming’ es The Seahorses con Evan Dando de invitado, 25 años después; ‘I Lov U’ emerge como mantra de minuto y medio y hace brotar la sonrisa cómplice; la negrura de ‘Sweet Sweet Bang Bang’ agarra desde el primer acorde; en ‘Release’, las tres pinzas que sujetan la sábana saltan por los aires, y la cosa se desata en espiral; ‘Baby’ es canción de jardín en la fiesta fin de rodaje de una película de ciencia ficción, y ‘The City of Love’, con su base a lo Bert Kaempfert y una línea vocal que, definitivamente, tiene algo de Bryan Ferry.

El cierre fílmico con ‘Lost in the Universe’ es un guiño. Conversaciones de cine clásico mechadas de ‘ooohs’ y ‘aaahs’ que se acuestan sombre un colchón musical etéreo, que hubiese firmado el recién fallecido Francis Lai; un divertimento final cargado de coherencia, viniendo de alguien que, al menos en este negocio, nunca se ha dejado gobernar.

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