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Mohamed El Morabet: "Todo regreso al pasado es un viaje al futuro desconocido"

El escritor marroquí presentó en la librería Antígona, de Zaragoza, su primera novela, 'Un solar abandonado'

Mohamed El Morabet, en la librería Antígona, de Zaragoza.
Mohamed El Morabet, en la librería Antígona, de Zaragoza.
ARANZAZU NAVARRO

Mohamed El Morabet es marroquí, nacido en 1983 en Alhucemas, y reside en Madrid desde 2002. Ahora, acaba de publicar su primera novela, ‘Un solar abandonado’, y lo ha hecho en español, un idioma que hizo suyo cuando llegó a España, con 19 años. Licenciado en Ciencias Políticas, utiliza la literatura para mejorar su español, según confesó en la librería Antígona, en Zaragoza, a donde acudió este sábado para presentar su libro, que le ha costado lo suyo materializar a pesar de que su formación lectora se consolidó en nuestro idioma.

"Mi relación con el idioma es entre amorosa y obsesiva, por lo que me siento más liberado después de escribir esta novela", señaló El Morabet durante una conversación con su colega Sergio del Molino, que lo ha apadrinado porque encuentra en la literatura del rifeño "conexiones" con sus preocupaciones y su estética literaria. Además, el autor de ‘La España vacía’ ve en él "un arquetipo de lo que va a ser la cultura en España, porque el caso de Mohamed debería estar normalizado, debería haber más como él".

‘Un solar abandonado’, novela editada por Editorial Sitara, tiene a Ismael Atta, un traductor introvertido y frustrado, como protagonista. El relato se sustenta en dos niveles: uno lineal y dinámico –en el que Atta viaja a su aldea natal en Marruecos con la esperanza de llegar al entierro de su abuela– y otro circular y estático, reducido a una habitación, en un piso de Rabat, en el que cinco hombres van narrando cuentos que tienen alguna relación con la parte lineal.

Su autor la definió como "una novela coral", ya que, en su opinión, en la actualidad, "no se puede concebir una literatura que no cuente con varias voces, que van entrelazándose y que acaban encontrándose". En la novela, en la que el autor vuelca no pocas experiencias personales, aunque afirmó que no se se parece "en nada" al protagonista, se concreta como nunca se había hecho antes, en opinión de Del Molino, esa "extrañeza" que provoca el retorno a los lugares de la infancia. Y para Mohamed El Morabet, "ese regreso al pasado es siempre un viaje a un futuro desconocido", una contradicción que nos asusta. De ahí que Atta se traslada a sus orígenes de copiloto en un coche, como el que no quiere tomar las riendas de ese viaje, que es también interior.

Y aunque la trama no incluya un viaje, como es aquí el caso, "la literatura y el arte, en general, siempre nos conecta con gente muy diferente a nosotros, que vive en otros países, que tiene otras ideas y habla otras lenguas", según El Morabet. Tras esa aventura que vivimos en la lectura de un libro, llega el momento de preguntarse qué nos plantea esa obra. "Eso es lo que más me cautiva de la lectura, y en este caso plantea el reto que supone para el protagonista intentar conectar con las emociones que dejó atrás", en un escenario que ya no será el mismo que cuando se fue.

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