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Jesús Rubio: "Al monje Jerónimo Tris lo mataron a palos"

El catedrático de la Universidad de Zaragoza publica 'Vidas reales e imaginarias en el Monasterio de Veruela', diez cuentos ilustrados por David Vela

Jesús Rubio es un gran conocedor del Moncayo, de Veruela y del universo de Bécquer.
Jesús Rubio es un gran conocedor del Moncayo, de Veruela y del universo de Bécquer.
Guillermo Mestre.

Jesús Rubio Jiménez, que encarna al universitario hiperactivo, afanoso e irreductible en sus curiosidades, publica un nuevo libro. Si hace poco aparecía su ensayo sobre ‘La herencia de Antonio Machado’ (PUZ), el miércoles 10 de abril presenta en el Paraninfo, a las 19.30, ‘Cuentos reales e imaginarios en el Monasterio de Veruela’ (Los Libros del Gato Negro), ilustrado por el dibujante y humorista David Vela. Escritor y dibujante estarán acompañados por la editora Marina Heredia y el escritor y especialista en el Moncayo Miguel Mena.

¿Cuál era la idea inicial:  un libro divertido, juguetón, casi provocador, sobre el Moncayo y el monasterio de Veruela o sobre cómo lo aparentemente inverosímil de la ficción es real?

Los relatos fueron surgiendo cada uno a su aire y solo con el tiempo vi que tenían el nexo común de estar todos ellos ambientados en el monasterio y en las comarcas de su entorno, siempre con Moncayo al fondo y siguiendo el curso de La Huecha y el Queiles.  Reunidos creo que sirven de guía para una visita al monasterio con  cierta dimensión entre histórica y fantástica. Y ojalá que entretengan a los lectores, que no falte esa dimensión lúdica.

¿Qué le debe el libro a Marcel Schwob, el escritor y viajero francés de ‘Vidas imaginarias’?

Es uno de los libros más fascinantes que conozco, incluido su prólogo donde propone un método para contar vidas ajenas: no importan los detalles y las fechas, sino encontrar un rasgo o detalle que singularice una vida; rasgo que no tiene porque ser completamente cierto... pero sí que atraiga la atención de quien lea. Con estos supuestos están escritos los primeros relatos que son vidas de abades: Miguel Ximénez de Embún y su desmedida afición a las moras; Jerónimo Tris, que en su nombre llevaba su destino: ser abad en un periodo que duró un tris... los monjes lo mataron a palos en unas semanas; Hernando de Aragón: su encuentro con una serrana de Alcalá transformó su vida; el abad Lupo, que crecía como la hiedra al lado de los muros de los grandes... Los otros relatos se abren hacia otras claves: el clérigo putañero y jugador, los enfrentamientos entre monjes carlistas e isabelinos, la estampa romántica, lo fantástico cotidiano...

¿Y que débito tienen con el espíritu de Bécquer, tan presente en el conjunto y más específicamente en los cuentos ‘El viejo Toledo’ y ‘El desconsolado’?

Detalle de una ilustración de David Vela para el libro.
Detalle de una ilustración de David Vela para el libro.
David Vela.

Mi relación con el monasterio de Veruela va unida a mis estudios sobre los Bécquer o su amigo el poeta Augusto Ferrán, que protagoniza "El desconsolado"; el trazo becqueriano es más sutil en otros casos: la rima LIII ("Volverán las oscuras golondrinas...") es motivo que marca la vida de don Hernando: las del molino de Alcalá y su conocimiento de la pastora y su historia de amor, pero después las de la orilla del Ebro en Zaragoza: sin amor o este como pura nostalgia de la pasión vivida. O lo becqueriano que conlleva la irrupción de lo fantástico en la vida cotidiana en "El viejo Toledo" y en "Una visita inesperada"...

¿Qué tiene de peculiar la historia del Monasterio de Veruela?

Es un conjunto arquitectónico con un poso histórico excepcional, integrado en un entorno natural no menos admirable; por lo tanto, un escenario  apropiado para situar ahí personajes y hechos curiosos, mezclando lo histórico con lo imaginativo y relajando las fronteras entre lo uno y lo otro.

¿Qué ha sido más importante, en un espacio religioso, de soledad y oración como ese, la gula, la ambición de poder o la lujuria?

La voluntad de poder es uno de los impulsos fundamentales del ser humano,lo reiteró una y otra vez William Shakespeare en sus dramas, se basta para remover el mundo entero; pero avaricia y lujuria no son menos importantes. De esto nos enseñó mucho Valle-Inclán, después de todo un ferviente admirador de Shakespeare.

¿Es imaginación calenturienta de Jesús Rubio Jiménez la celebración de orgías o hay constancia de ello?

La relajación en las costumbres en los monasterios no es históricamente insólita, sino al contrario; no falta documentación donde queda constancia de las medidas tomadas para frenarla o erradicarla en los monasterios de Tulebras o en Veruela. A partir de ahí la imaginación es libre.

Panorámica de Veruela y el Moncayo con nieve.
Panorámica de Veruela y el Moncayo con nieve.
Archivo DPZ/Heraldo.

¿Qué hay de poético y de real en las pasión por las moras, mujeres y frutos, de fray Miguel? ¿Tuvo en realidad hasta cuatro hijos?

Sí, tenía pasión por las moriscas y tuvo al menos dos hijas; su afición a las moras de zarza pone en marcha el juego literario.

Es muy conmovedor la vida y muerte del monje Jerónimo Tris. ¿También en Veruela se cometían crímenes por ambición de poder?

En ese caso, así fue, según la documentación. Andaban muy levantiscos los monjes y no les sentó bien a algunos que quisiera reformar sus costumbres, así que como el veneno no funcionó, lo mataron a palos. Duró un tris.

Quizá la historia de amor más obsesiva sea la visión de don Hernando de la serranilla. ¿Aquí sí que hay imaginación de poeta que quiere homenajear al marqués de Santillana, no?

El marqués de Santillana anduvo por estos montes de caballero frontero y escribió parte de sus célebres serranillas llenas de topónimos que las localizan; él mismo jugaba con modelos literarios previos, provenzales por ejemplo, pero eso no merma su originalidad; no parece insólito imaginar un encuentro entre otro señor feudal, don Hernando, y una 

pastora como María Guiral en Alcalá... y no es invención, hasta tuvo un hijo con ella... otra cosa es la idealización del encuentro: su visión... o la narración montada sobre la rima LIII y sus célebres golondrinas: el volverán... no volverán...

También se plantean dilemas morales, como sucede en esa historia casi pecaminosa o puramente tierna entre la duquesa y el perrillo Cupidón…

Tampoco aquí hay apenas invención; la historia está robada,tal como se dice al final, del libro del heterodoxo aragonés Antonio Gavín, un verdadero fenómeno: habría que traducir todas sus historias. La invención empieza al unirla a la duquesa de Villahermosa y al vincularla al monasterio de Veruela. Para mí lo decisivo y maravilloso del relato es el nombre del perrillo: Cupidón y el conflicto teológico que desencadenó al tragarse una hostia consagrada... Está todo en Gavín, que trataba de desacreditar a la iglesia católica tras su conversión al anglicanismo.

¿Ha querido hacer un cuento fantástico con ‘El viejo Toledo’ y un homenaje al monje medieval que se quedó traspuesto oyendo el canto del pajarillo y regresa siglos después?

Sí, es un cuento fantástico, pero parte de datos estrictamente reales. Quiero decir que al viejo Toledo yo lo conocí en el monasterio allá por el año 1970 y solo años después me lo encontré retratado por Valeriano Bécquer con un pequeño detalle de fecha: lo hizo en 1870...

-¿Cuál ha sido la implicación del humorista e ilustrador David Vela en el libro? ¿Cómo ve sus dibujos?

David Vela es un dibujante excepcional por la singularidad de su estilo. Por cierto, no hace mucho le acaban de otorgar otro premio internacional en Oporto. Aquí trabaja al servicio de los relatos y por eso es un tanto más realista que habitualmente, pero en todo caso ha realizado una interpretación perfecta en cada lámina del relato que ilumina. Ha trabajado como un verdadero miniaturista y sus láminas de Veruela hay que sumarlas a otras ya históricas sobre el monasterio. Ha suplido con creces muchas carencias de mi escritura. Me gustaría que el libro se leyera como una suma de textos e imágenes, igual que solían hacer Gustavo Adolfo y Valeriano Bécquer.

FICHA

'Vidas reales e imaginarias en el Monasterio de Veruela'. Jesús Rubio. Ilustraciones de David Vela. Los Libros del Gato Negro. Zaragoza, 2019. [Presentación: miércoles, 10, en la sala María Pilar Sinués del Paraninfo. Participan los autores, la editora Marina Heredia Ríos y el escritor y locutor Miguel Mena, especialista en el Moncayo.] 

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