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Audiolibros: a mí que me lean

Cada vez más lectores dejan de pasar páginas pero siguen disfrutando de sus autores y libros favoritos en sus móviles o trabletas allá dónde van gracias a los libros leídos

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Amazon no ha dudado en lanzarse al negocio de los audiolibros
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Si los libros electrónicos sirvieron para despertar –sobre todo en el público más joven– el olvidado hábito de la lectura, ahora una nueva tendencia está ganando adeptos año a año: los audiolibros. Son novelas o ensayos leídos en voz alta por un narrador, que representa las distintas voces de una historia, con mayor o menor dramatismo, y que se distribuyen en formato de archivo de audio a través de 'apps' para móvil o directamente descargando un MP3.

Recordando el chiste del gandul que acudía a una convención de vagos y cuando le invitan a entrar decía: "no, no... a mí que me entren", se podría pensar que este nuevo formato está hecho para perezosos que no quieren leer y prefieren que otros hagan el esfuerzo por ellos. Lo cierto es que, después de que a uno le lean varios volúmenes al oído, se puedo decir que los libros hablados tienen sus pros y sus contras.

Por un lado -como cuando escuchas la radio o un ‘podcast’-, permiten realizar otras actividades mecánicas, como recoger la casa, salir a correr o ejercitarse en el gimnasio, mientras escuchamos la última aventura del Lorenzo Falcó de Reverte o nos instruimos con las teorías del Homo Sapiens del profesor Yuval Noah Harari. Ya se sabe la máxima: "mens sana in corpore sano".

Lo malo es que, como durante la lectura tradicional, la mente humana tiene a veces mucha facilidad para salir volando hacia pensamientos que poco o nada tienen que ver con la historia que nos narran ¿Quién no se ha descubierto a si mismo pasando páginas sin poder recordar ni una palabra de lo que acababa de leer? Lo mismo pasa con los audiolibros, con el añadido de que, cuando el ‘leído’ se pone a pensar en una cosa que le acaban de leer, el ‘lector’ no detiene la narración.

Afortunadamente, en la mayoría de aplicaciones de audiolibros existen botones que rebobinan hacia delante y hacia detrás tan solo unos segundos de forma automática para que el usuario logre recuperar el hilo de la narración de una forma sencilla.

Existen varias aplicaciones de audiolibros en castellano. Una simple búsqueda en la tienda de ‘apps’ de nuestro terminal muestra decenas de ellas. Las más populares como Storytel o Audible de Amazon funcionan con suscripciones que rondan los 15 euros y permiten leer (o que nos lean para ser más exactos) al menos un libro al mes.

Las voces suelen ser bastante profesionales, aunque a veces pueden tener acento latinoamericano y alguna expresión diferente al castellano común, algo, sin embargo, a lo que se acostumbra pronto el oído.

También hay audiolibros gratuitos y autores de ‘podcast’ que se dedican a leer sin coste para el oyente, grandes clásicos de la literatura para que cualquiera los pueda disfrutar.

Pero, más allá de los ejemplos gratuitos, los audiolibros son sin duda un negocio para las grandes editoriales. Según la web especializada Dosdoce.com los audiolibros en español generaron unos ingresos de 5 millones de euros el año pasado y se trata de un sector en expansión que se prevé que en 2019 supere los 7 millones. La mitad de audiolibros que se producen actualmente tienen acento penisular y la otra mitad latinoamericano y el principal método de distribución son las plataformas de suscripción como Audible (Amazon), Storrytell o Kobo. Asimismo, el precio medio unitario de este nuevo tipo de libro es de entre 10 y 15 euros.

España está todavía lejos de los datos de los países anglosajones, donde el uso de audiolibros se ha popularizado entre la población, sobre todo entre las clases altas que encuentran en este tipo de lectura una manera de optimizar el poco tiempo libre del que pueden disfrutar.

En Estados Unidos, el sector de los libros hablados generó en 2017 más de 2.500 millones de dólares y una cuarta parte de la población afirmó haber escuchado al menos un ejemplar en este nuevo formato.

Aunque es poco probable que lleguen a sustituir al libro tradicional, los audiolibros son el formato que más crece actualmente según Nielsen -por encima del libro electrónico-, y se trata de un complemento a la lectura, que permite combinar el uso de un libro tradicional en papel o 'ebook' cuando estamos en la cama por la noche, para continuar escuchando el siguiente capítulo cuando salimos a correr a la mañana siguiente.

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