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análisis de videojuegos

‘The Division 2’, más de lo mismo y mejor

Matar, recoger, mejorar y vuelta a empezar, esta nueva entrega no quiere revolucionar sino mejorar.

The Division 2 despliega su acción en un Washington DC postapocalíptico y quebradizo
The Division 2 despliega su acción en un Washington DC postapocalíptico y quebradizo
Ubisoft

Cuando se acaba la civilización, el miedo y el caos reinan y la ley del más fuerte solo puede ser buena si el más fuerte es justo y trata de restaurar la ley. En esta segunda entrega volvemos a encarnar a un agente de The Division en una ciudad –esta vez Washington– sumida en la barbarie que pide a gritos que pongamos orden descargando cargadores y adrenalina.

‘The Division 2’ es un ‘looter shooter’ en toda regla basado en disparar para conseguir un botín que nos permitirá mejorar nuestro personaje, para poder seguir disparando a enemigos cada vez más fuertes que nos ofrezcan botines cada vez mayores.

Decenas de misiones principales y secundarias ofrecen más de 40 horas de juego desafiante, en escenarios más vivos que la anterior entrega, y con un gran diseño de producción que explota el aspecto postapocalíptico de una devastada capital estadounidense. Museos, monumentos y también espacios abiertos, son un marco fantástico para los tiroteos, con un sinfín de coberturas y enfrentamientos a diferentes alturas que multiplican la forma en la que nos enfrentamos a cada desafío. Porque, aunque todo parece basado en cubrise y disparar, existen mil y una formas de derrotar a cada enemigo.

Aunque a ‘The Division 2’ te puedes enfrentar solo, lo realmente divertido es hacerlo en compañía. Como en la primera entrega, todas las misiones se pueden jugar en un modo cooperativo que funciona a través de un sistema de ‘matchmaking’ que, como buen casamentero, nos empareja con jugadores de un nivel similar al nuestro, formando equipos fugaces con los que completar el desafío.

Durante la misión, el equipo se puede comunicar a través de los micrófonos y auriculares para acordar la forma en la que proceder o, lo que suele ser más habitual, improvisar el ataque entre una ensalada de plomo en la que a veces se confunden nuestras balas con las del enemigo. Proyectiles dotados de una física realista y desafiante que nos harán modificar nuestra forma de disparar dependiendo del arma que empuñemos.

Escoger un buen repertorio de armas largas y retocarlas se vuelve tan importante como mejorar la tecnología de asalto, que incluye drones, bombas rastreadoras, torretas automáticas y otros artilugios muy útiles que marcarán la diferencia en no pocos combates.

Además de la historia principal y las misiones secundarias, el jugador encontrará pequeños encargos a cada paso que irán ofreciendo su particular recompensa, para seguir avanzando en la mejora personal y también la colectiva, de los asentamientos y refugios que pueblan el mapa. Se recupera asimismo la zona oscura, lugar de un enfrentamiento contra enemigos virtuales y también reales, una suerte de ‘todos contra todos’ en el que encontraremos las mejores recompensas.

Y lo mejor es que, cuando creamos que ya nos lo hemos pasado, descubriremos que la aventura no ha hecho más que empezar.

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