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"Decir que España es la nación más antigua de Europa es crear un mito falso"

José Luis Corral cierra la trilogía de los Austrias y presenta este jueves en el museo Pablo Serrano ‘El dueño del mundo’.

José Luis Corral
José Luis Corral, Premio de las Letras Aragonesas de 2017, este miércoles en Santa Engracia.
Guillermo Mestre

"Los profesionales de la enseñanza solemos ser sosos, aburridos. Tendemos a ser rigurosos y acartonados. Sin embargo, los novelistas le dan vida al pasado: son formidables contadores de hechos, de vidas, de personajes. Pienso en Posteguillo, Calvo Poyato o Jesús Maeso. A la gente le interesa la Historia, mucho, y esa fórmula narrativa atrapa al lector", dice José Luis Corral (Daroca, 1957), que cierra su trilogía de los Austrias con ‘El dueño del mundo’ (Planeta, 2019), novela que presenta este jueves, a las 19.30, en el Pablo Serrano.

"Esta serie surgió casi por azar. Aun vivía José Manuel Lara, de Planeta. Me preguntó qué hacía y le dije que un libro desmitificador de Fernando el Católico. Me dijo que por qué no hacía una trilogía sobre los Austrias. Me lancé de cabeza y en cuatro años he escrito más de 2.500 páginas".

La primera novela, ‘El vuelo del águila’, empieza con la muerte de Isabel la Católica, que le pidió a Fernando de Aragón que por nada del mundo se case. "No tardó en hacerlo con Germana de Foix, que acabará muchos años después concibiendo una hija, no reconocida, de su nieto el futuro emperador Carlos de Austria (1500-1558). Él tenía 17 o 18 años y ella 29", dice Corral.

Recuerda que en una de sus cartas, Fernando el Católico le pedía "a su nieto que cuidase a su abuela. Lo hizo, y de qué modo. En ese libro se demostraba que la unidad de España es una leyenda y que Fernando de Aragón fue quien menos creyó en ella. España no es la nación más antigua de Europa. Decir eso es crear un falso mito". Corral cerró ese tomo cuando a Carlos V le anunciaron, en el palacio de la Aljafería, que iba ser emperador.

El segundo tomo, ‘El tiempo en sus manos’, contaba su intensa historia de amor con Isabel de Portugal y esos seis meses que se amaron en Granada. La novela se cerraba con la muerte de ella y con la feroz amargura de Carlos, que se retira a un monasterio.

"Es así como empieza ‘El dueño del mundo’, en Toledo, en junio de 1539. El emperador está envuelto en la melancolía y alejado del poder. Y es entonces cuando le anuncian que en su ciudad, Gante, se rebelan y que todo es hostilidad a su alrededor: en la vecina Francia, los protestantes, el papado", dice el historiador.

Corral dice que el emperador Carlos tuvo una vida increíble, de viajes, enconos y batallas; era un gran bebedor de cerveza, "hasta tres o cuatro litros de cerveza muy pura en las comidas". Lograría vencer a todos sus enemigos y hallaría un nuevo amor, parecido a Isabel: "Se enamoró de Bárbara Blomberg, una joven alemana, hija de un comerciante de Ratisbona. Tenía 20 años y le dio un hijo, que sería Juan de Austria. Al final se descubrió que era como una prostituta de lujo". Corral incorpora a una familia de ficción de judíos conversos como los Losantos: "Son un estupendo contrapunto. Luis Losantos, por ejemplo, es el médico de Carlos V y tiene una intimidad muy especial con un enfermo de gota como él, que abdica y, abatido, se recluye en el monasterio de Yuste". Le sustituirá su hijo Felipe II.

Planeta ya tiene a cinco guionistas trabajando en una serie de televisión, pero aún no me hago ilusiones", concluye Corral.

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