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El fotógrafo galés Dafydd Kemp abre estudio creativo y profesional en Zaragoza

El artista, centrado en la imagen en blanco y negro con procedimientos artesanales, ha vivido diez años en Barcelona.

El fotógrafo Dafydd Kemp, en su estudio de la calle de Calatayud.
El fotógrafo Dafydd Kemp, en su estudio de la calle de Calatayud.
Guillermo Mestre

Dafydd Kemp (Pontypridd, Gales, 1976) llegó a Barcelona en 2006, estudió fotografía en su Escola Industrial, cayó prendado de los encantos de la ciudad y decidió quedarse a vivir allí. Conoció Zaragoza años atrás porque su pareja vivió aquí durante un tiempo. Y, por eso, cuando Barcelona se le ha hecho “demasiado grande”, ha recalado en la capital del Ebro. “Barcelona es una ciudad estupenda para visitar, pero no para vivir –señala–. Es muy agitada y se ha orientado mucho hacia los turistas. Tengo todavía un pie allí, pero he querido instalar aquí mi centro de operaciones. Zaragoza es una ciudad mucho más tranquila y donde mejor se come de España”.

Hace apenas una semana Kemp ha abierto estudio (atelier, lo define él) en la ciudad. Está en la calle de Calatayud número 3, y en las paredes cuelgan ya decenas de sus imágenes. Cumple una doble función. “Presento al público dos tipos de imágenes –relata–. La fotografía comercial y los reportajes son los que me dan de comer, y la fotografía creativa es la que me da el hambre que necesito para seguir viviendo”.

Kemp ha celebrado varias exposiciones de fotografía en Barcelona y recientemente colgó sus cuadros (también pinta) en Zaragoza. “Para mí fotografía y pintura son dos artes estrechamente relacionados; de hecho, muchos de los primeros fotógrafos parisienses eran, antes que nada, pintores. Me gusta pintar, y me atrae mucho el impresionismo, un estilo que no llegó a desarrollarse del todo porque la evolución del arte en el siglo XX ha sido un poco forzada. Solo hay que pensar que entre el impresionismo y Picasso apenas transcurrieron treinta años, así que todo lo que sucedió entre ambos no tuvo tiempo de desarrollarse. Me gusta mucho pintar... pero que no me valoren por mis cuadros. Soy fotógrafo”.

Y especial. Ahora que lo digital ha arrumbado las técnicas tradicionales, Kemp apuesta por el blanco y negro pero, además, en su vertiente artesanal, en la del positivado con ampliadora.

“También tengo cámara digital, pero la verdad es que el proceso de trabajo es distinto. Lo digital es en realidad una imitación de lo analógico. Los verdaderos amantes de la música saben que no es lo mismo escuchar un vinilo que un cedé, y algo parecido ocurre con la fotografía tradicional. Creo que al final el público se cansará un poco de lo digital y volverá en parte a lo de siempre”. Pero, mientras tanto, cultivar la fotografía en blanco y negro tradicional le sale por un ojo de la cara. “Cada carrete cuesta ocho euros; el papel de positivar un poco grande cuesta 250 euros el paquete de 50... La fotografía tradicional es un arte notablemente caro, y cada vez resulta más difícil comprar el material que necesitas. Afortunadamente, hoy en internet puedes encontrar todo”.

Los trabajos comerciales son los que sufragan su pasión por unas técnicas que, reconoce, le provocan cierta nostalgia. Admirador de figuras como Avedon o Penn, ahora espera conseguir “lo más pronto posible, que mi obra llegue a todos los zaragozanos”.

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