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Ocio y Cultura

Ocho libros para San Valero

Recomendaciones para un largo fin de semana con autores como García Lorca, Rosendo Tello y Manuel Vilas, entre otros

Portada de 'Ordesa' de Manuel Vilas.
Portada de 'Ordesa' de Manuel Vilas.
Alfaguara.

-1. ‘Me comí su corazón’. Javier Arruga. Mira editores. (Novela)

Javier Arruga (Zaragoza, 1970) es un profesor nómada, lleva casi tres años dando clases en Estados Unidos, y un novelista y viajero que ha escrito libros de viajes, vinculados a los Monegros y a las montañas. Ahora se traslada a distintos espacios turolenses, en la órbita de Albarracín y los Montes Universales, pero también del Maestrazgo, para contar una historia de maquis, envuelta en un aroma de película. Es una novela que mezcla el presente y el pasado, el cine y la historia (a la que le da una pequeña vuelta de tuerca) en un artefacto narrativo que es una compleja crónica de la resistencia de la Agrupación Guerrillera del Levante y Aragón marcada por el miedo, la lucha, la aventura, la fuga y la pasión. En el relato, el autor desliza un conjunto de reflexiones sobre la vida y la creación misma.

Ocho libros para San Valero

-2. ‘La sobrina’. María Pilar Clau. De Bolsillo. (Novela)

A María Pilar Clau, como se veía en su primera novela 'Pétalos de luna', le interesan las pasiones humanas y esos espacios en sombra de la existencia. Aquí narra una historia familiar y una herencia que recae por sorpresa en quien, de entrada, menos se la merecía, esa “sobrina” del título. Entonces empieza lo bueno y lo complejo: ¿por qué ha sido ella la elegida, quién es en realidad, qué misterio hay detrás de su silencio? En esa búsqueda crece la novela, de 500 páginas, y ofrece un mundo de paradojas, malentendidos, relaciones turbulentas y conjuras, secretos de familias, celos. Como escenario físico y simbólico, la memoria de la tierra, la importancia de un territorio.

Ocho libros para San Valero

-3. ‘Noche que te vas, dame la mano’. Mario de los Santos. Candaya. Barcelona, 2018. (Novela)

Mario de los Santos, sin prisa pero con constancia, ensancha el campo de sus ficciones. Quizá ninguna de las anteriores sea tan perturbadora como esta, marcada por una atmósfera inquietante, oscura, ambigua, en la que se desarrollan cuatro historias o casi ‘nouvelles’ entreveradas sutilmente: la historia de una joven que desciende al abismo del porno para sostener un convento; la historia de un padre que podría haber abusado de su hija; la mujer que padece un cáncer terminal y la enfermiza historia de amor y atracción entre un policía y una chica que fue acosada en la infancia. Llama la atención la psicología de los personajes, el clima de extrañeza y las canciones que suenan y resuenan de Los Suaves.

Ocho libros para San Valero

-4. ‘Las cuentas pendientes’. Ana Matallana. Salto de Página. Madrid. (Novela).

Ana Matallana, una burgalesa afincada en Zaragoza desde los once años, debuta en la ficción y en una interesante editorial como Salto de Página con una novela de voces y de misterio, de perspectiva literaria y de reconstrucción de una vida, en este caso la de Francisco Yáñez, cuyo cadáver es velado en el tanatorio. Hasta seis personas, una de ellas su hija, se preguntan muchas cosas. ¿Se suicidó, lo mataron, sufrió un ataque? Las distintas voces, bien distintas y en algún caso no ajenas a la locura, desmenuzan enigmas, instantes; cosen y descosen los vacíos o agujeros negros que nos envuelven.

Ocho libros para San Valero

-5. ’Morir no es lo que más duele’. Inés Plana. Espasa. (Novela negra).

La periodista de Barbastro, afincada en Madrid desde hace años, debuta en la ficción con una novela contundente que transcurre la sierra de Madrid. Todo empieza con la aparición de un hombre ahorcado, al que le han arrancado los ojos. Llevaba en los bolsillos el nombre y la dirección de una mujer, Sara, con la que se abre la novela: “¿Cuántas veces habría muerto ya? Aturdida, Sara aún tardó unos segundos en constatar que el suyo era el un cuerpo vivo sobre una cama de sábanas agitadas”. Los guardia civiles Tresser y el joven Coira investigan un caso lleno de pliegues y esquinas. Novela de buen ritmo, en la que pasan muchas cosas.

Ocho libros para San Valero

-6. ‘Apología simbólica del jardín’. Rosendo Tello. Gara d’Edizions. (Poesía).

Uno de los grandes poetas del último medio siglo en Aragón. Compañero del desaparecido Emilio Gastón. Publica otro de sus libros tan personales: una de sus apuestas por la belleza, la memoria y el canto. Un homenaje a los jardines y a la poesía, un duelo con el lenguaje y con la música, un libro de amor, de indagación en la naturaleza y el cosmos, un libro de homenajes a la amada, a la madre, al piano que ya no puede tocar y la condición de poeta, de señor de las palabras y el lenguaje. El libro es, ante todo, música, imagen, metáfora y temblor de hermosura.

Ocho libros para San Valero

-7. ‘Poeta en Nueva York’. Federico García Lorca. Ilustraciones de Luis Martínez Comín. Prames. (Poesía e ilustración).

No es la primera vez que el sello Prames publica este poemario surrealista de Lorca, póstumo, su descenso o ascenso al vértigo incesante de la gran ciudad de las multitudes, los negros, el jazz, la soledad y la agitación deshumanizada de la modernidad. Esta edición tiene un valor añadido: los dibujos expresionistas de Luis Martínez Comín, narrativos y llenos de colorido y, también, de riesgo. Comín, que había puesto imágenes al Quijote, intenta adaptarse a la locura en marcha de la gran ciudad.

Ocho libros para San Valero

-8. ‘Ordesa’. Manuel Vilas. Alfaguara. 2018. (Novela).

Sin querer jugar a futurólogo, parece que esta novela va a ser uno de los libros de 2018. Las primeras críticas lo ponen por las nubes -y no hablamos solo de Juan José Millás-. Es un libro sobre algo cotidiano que nos afecta a todos: los padres muertos, los hijos, el divorcio, los afectos, los secretos de la familia y algo tan escurridizo como las oportunidades perdidas (la llamada telefónica que no llegamos a hacer) o el silencio que no nos atrevimos a poblar de voces o de un sencillo “te quiero”. Vilas escribe su libro más sincero y descarnado y pone en pie, con dolor y melancolía, una novela que es exaltación de la vida y duelo por los que se han ido. Y también, en muchos instantes, un lujo expresivo.

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