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Un escritor de conciencia social y preocupado por el ser humano

Durante años mantuvo un ostracismo editorial aunque nunca se alejó de la literatura.

El escritor bilbaíno Ramiro Pinilla ha destacado en su obra literaria por la fuerte conciencia social que impregnaban sus trabajos más reconocidos y por reflexionar en ellos sobre la condición del ser humano.

El creador, fallecido este jueves a los 91 años de edad, forjó una saga de más de 50 personajes que pueblan una historia del País Vasco que se inicia a finales del XIX y que termina en los años 80, y donde Ramiro Pinilla habla minuciosamente de la amenaza de la industrialización para la vida tradicional, y de un mundo en descomposición que va transformándose poco a poco.

Nacido en Bilbao, aunque residente en Getxo (Vizcaya) desde los 27 años, llegó tarde al mundo de la literatura, porque previamente trabajó algún tiempo de maquinista naval y empleado en la Fábrica Municipal de Gas de esa ciudad.

Tras "aterrizar" en el ámbito literario, dirigió la Editorial Fher y fundó con un amigo la pequeña Editorial Vasca Libropueblo, que solo distribuye en Bilbao y a precio de coste, que quedó destruida en un atentado tras publicar un reportaje sobre las víctimas del terrorismo.

Hombre de mirada reflexiva y atenta estuvo influido en su obra por autores como Steinbeck, Faulkner (este especialmente), Caldwell o García Márquez.

"Lo que pretendo es hablar de la idea de libertad y del hombre con mayúsculas", señaló en una entrevista sobre su fuerte conciencia social con motivo de la publicación de su monumental obra sobre la industrialización del País Vasco y su efecto en la vida tradicional del pueblo vasco, "Verdes valles, colinas rojas".

Consideraba también que las lamentables y precarias condiciones de vida que reflejaban sus primeras obras ("Las ciegas hormigas" y "Seno") siguen vigentes porque "hoy al pobre se le explota igual que antes".

El reconocido autor bilbaíno, que continuó escribiendo hasta los 90 años, reconoció haber reflexionado en sus trabajos literarios sobre la condición del ser humano.

"A mí me gusta reflejar el esfuerzo, la épica que hay dentro de cada uno de nosotros", confesó en una entrevista.

Pinilla también ha constituido un caso peculiar de la literatura española debido a que, tras un comienzo exitoso y fulgurante con sus novelas "Las ciegas hormigas" (1960), una crítica a la sociedad rural vasca de principios del siglo XX y "Seno" (1971), con las que ganó los premios Nadal y de la Critica y quedó finalista del Planeta, desapareció de la escena literaria.

Su voluntario "ostracismo" editorial no supuso un alejamiento completo del mundo de la literatura, ya que durante estos años compaginó su trabajo por las mañanas en una fábrica de gas, con la gestión, por las tardes, de una editorial de colecciones de cromos.

El escritor bilbaíno, también gran aficionado al fútbol y seguidor del Athletic de Bilbao, confesó en la misma entrevista que, para él, en la década de los años 70, cuando se retiró de los focos mediáticos, era más importante tener "paz" y "tranquilidad", que seguir editando libros.

Pinilla tampoco hizo ascos en su dilatada, aunque intermitente carrera literaria, a otros géneros como el policiaco, con obras en las que el detective Samuel Esparza era el protagonista o la novela "Aquella edad inolvidable" (2012), ambientada en el mundo del fútbol.

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