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Adiós al cine de Fonz

El Cine Jazmín, declarado ruina inminente, vive sus últimos días en la localidad oscense de Fonz.

Cine Jazmín
Cine Jazmín_2
P. Z. D.

El Cine Jazmín, en la localidad oscense de Fonz, está a punto de desaparecer para siempre. El edificio, que abrió sus puertas durante la posguerra, fue declarado ruina inminente el 19 de septiembre de 2013, según resolución del Ayuntamiento en la que se instaba a los propietarios a proceder a su demolición.

El proyector del Cine Jazmín se apagó hace décadas y el cine se convirtió en sala de fiestas hasta su cierre definitivo en los 80. El pasado verano se hundió parte de su tejado, dejando a la intemperie paredes y butacas, testigos silentes de un pasado lleno de emociones, de películas inolvidables, de citas, besos, aprendizaje, bailes, fiesta...

El municipio de Fonz, en la Comarca del Cinco Medio, destaca por ser cuna de personajes ilustres como Pedro Cerbuna, Pedro María Ric o Irene Monroset. Y también por su arquitectura renacentista.

El interés por este cine es más simbólico que arquitectónico; el edificio no figura en el catálogo de Patrimonio del Gobierno de Aragón ni en el del Ayuntamiento foncense.

Está ubicado en la calle Pedro Cerbuna, 4, a pocos metros de la casa natal de Pedro Cerbuna, fundador de la Universidad de Zaragoza. La sala vivió en sus inicios una época de esplendor al albor de aquellos cines de posguerra que florecían en los núcleos rurales.

José Antonio Ejea, secretario del Ayuntamiento de Fonz conserva recuerdos del cine Jazmín durante su infancia: “Nos agarrábamos a la ventana para ver las películas de mayores porque no podíamos entrar. Las infantiles las ponían en el otro cine, el parroquial”.

Ejea también explica que la demolición ha tenido que retrasarse debido a que la construcción está adosada a una casa que podría ver afectada su estructura, lo que dificulta las labores de derribo del edificio.

Mientras, el viejo mobiliario continúa amontonado en los rincones del cine junto a los escombros. El pasado verano se derrumbó sobre el patio de butacas más del 40% del tejado que lo cubría. 

Unas cuantas filas de butacas sobreviven apiladas en las paredes del anfiteatro, carcomidas y podridas por el agua de lluvia. José Antonio Ejea recuerda que en la última etapa del Jazmín las butacas se retiraron para dar paso al baile. Pero no fue una buena solución, ya que el suelo inclinado del cine no era el más indicado para esos usos. Después, ya no hubo más sitio para el espectáculo.

Todavía quedan carteles en las paredes, entradas esparcidas por el suelo y una escalera abandonada cuando se descolgaron las últimas banderas. El proyector yace bajo los peldaños que conducen a la parte superior. Es de la marca Ossa, traído de Barcelona. Antes de apagarse para siempre alumbró los sueños de varias generaciones de foncenses. Como en el filme de Guissepe Tornatore, 'Cinema Paradiso': “Ahora el cine es solo un sueño”. 

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