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Literatura

Rosa Regàs gana el Biblioteca Breve

?Música de cámara? es una novela de amor y desamor que transcurre en Barcelona, en la posguerra de los años 60, y en la Transición.

Regàs posa tras ganar el premio
Rosa Regàs gana el Biblioteca Breve
EFE

Como siempre, o como casi siempre, se había filtrado el nombre del ganador del Premio Biblioteca Breve de Seix Barral: iba a ser para Rosa Regàs (Barcelona, 1933), que está a punto de cumplir 80 años. El escritor Manuel Vilas acude a la ceremonia de entrega. Y no solo a eso: está a punto de publicar la novela ‘El luminoso regalo’ en Alfaguara, “una indagación en el erotismo”, dice, y tiene que hacerse unas fotos y encontrarse con su agente Marta Lynch en Barcelona. En el AVE, desde Madrid, también viaja un escritor Seix: el cineasta Fernando León de Aranoa que acaba de publicar ‘Aquí yacen dragones’, una colección de cuentos de distinta distancia y variada inspiración. Curiosamente, Jesús Solana, nuevo entrenador del Zaragoza B, viaja a una visita al oftalmólogo. 

En cuando llegamos al Museo Marítimo se disipan todas las dudas: Rosa Regàs, con sus gafas azules y su cabello rojizo, anda por allí junto al Premio Cervantes José Manuel Caballero Bonald. En los folletos del galardón está todo claro: su novela ‘Música de cámara’ (así tituló James Joyce un poemario) es la ganadora de esta edición, en la que han participado 1.086 novelas; de ellas 504 procedían de España y 118 de Argentina. Elena Ramírez, directora editorial de Seix Barral, recuerda que han llegado títulos de Brasil o de Australia; ha aumentado la cifra de novelas históricas y ha habido “una presencia notable de la crisis abordada desde distintos enfoques”.

En un salón repleto de periodistas y escritores de todos los lugares de España, toman la palabra los miembros del jurado: José Manuel Caballero Bonald recuerda cuando Rosa Regàs trabajaba en Seix Barral y era una hermosa mujer con la que todos querían conversar, pero “había mucha competencia y no tuvimos mucho éxito”; dijo que ‘Música de cámara’ era “una novela de amor y desamor, de encuentros y desencuentros, de vencedores y vencidos”, y destacó la calidad de su lenguaje, “la escritura es singular y eficiente”. Clara Usón subrayó el tratamiento de la burguesía catalana y dijo que “si estaba oprimida, no lo demostraba”.

José María Guelbenzu resaltó la fuerza de los personajes, tanto Arcadia, hija de republicano, y de Javier, hijo de la burguesía catalana, que están dibujados con “notable sutileza”, y elogió el ritmo de la narración. Y Pere Gimferrer explicó que la novela, que sucede en la posguerra y luego en la Transición y que narra una relación truncada, está dividida en dos partes: la primera es larga, el relato de una vida con hijos y numerosas aventuras, y la segunda, más breve, sucede en una sola noche de 1984. Elena Ramírez recordó que la autora había sido varios años jurado del premio y que alguna vez decía: “‘El año menos pensado me presento’. Este año nos ha dado una sorpresa muy grata con un libro valiente, hermoso y tenaz”.

Regàs, sobrecogida

Rosa Regàs confesó que estaba “sobrecogida” y recordó que ella había trabajado entre 1963 y 1970 con Carlos Barral, en Seix, hasta que “el poder le jugó una mala pasada y le dejó sin editorial. Aquellos fueron años fantásticos: de apertura, de aprendizaje, de compromiso literario, moral y político. A veces me escondía detrás de la puerta para oír las discusiones de Carlos Barral con Juan García Hortelano, Gabriel Ferrater o Gil de Biedma. Era fascinante oír cómo se discutía o se podía matar por un verso de John Donne, algo que no he vuelto a vivir. Barral me enseñó lo que era la literatura, la buena literatura”. 

Rosa Regàs se emocionó, pasó a hablar de la novela, confesó su pasión por la música de cámara y dijo que el galardón “era uno de los grandes regalos que me ha dado la vida”. Regàs ganó el Nadal con ‘Azul’ y el Planeta con ‘La canción de Dorotea’. Confesó de inmediato que le habría gustado que el Biblioteca Breve hubiera llegado “en un momento menos trágico y menos obsceno de la vida de este país”; agregó que tenemos que evitar “que la podredumbre llegue a todos los rincones”, y dijo que no se sentía en deuda con nadie que hubiese situado la acción de sus novelas en Barcelona.

“A la burguesía la veo igual que siempre: más educada, pero es la misma gente que en el panorama del franquismo y sigue ocupando el poder”. Abogó por la regeneración y el cambio, y subrayó que “tenemos que arreglar el mundo entre todos”. Dijo que no había relación alguna entre Arcadia y ella, “qué más quisiera yo que haber vivido un amor así”. Recordó que su protagonista, hija de exiliado en Toulouse, regresará a España con doce años y recordará los tiempos de la II República, y que Rosa volvió a los seis. “Reinventé mi niñez. A Arcadia le he cedido algunas anécdotas”. Recordó que un escritor parte de la memoria, de la experiencia y del conocimiento, “no se puede crear de la nada”. Cerraba casi todas sus frases con un latiguillo, “eso es lo que creo”. Y expresó un deseo en medio de esta España convulsa: hay que acabar con “toda esta porquería para recuperar la libertad”.

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