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Ocio y Cultura

La Mantería: otra legislatura perdida

El deterioro de las pinturas de Coello avanza sin pausa a la espera de una rehabilitación que se inició en 1998, pero que se truncó en 2001 con el derrumbe de una cúpula.

Visitación Cabello, en la Mantería
Visitación Cabello, en la Mantería
José Miguel Marco

Cada día peor. El deterioro de la iglesia zaragozana de la Mantería avanza de forma inexorable con el paso del tiempo por la dejadez y otras actuaciones desafortunadas. Sin pausa y, de momento, sin solución a la vista. Nada se ha hecho desde el Gobierno de Aragón en la actual legislatura, a punto de terminar, por salvar las pinturas murales del artista Claudio Coello, una obra única del barroco en la que el mejor artista español del último tercio del siglo XVII estuvo pintando entre 1683 y 1684 en Zaragoza. Aunque la empresa no es menor, la DGA tampoco ha sido capaz de liderar un proyecto de restauración con ayuda privada para rescatar la iglesia de la plaza de San Roque de Zaragoza, propiedad de las hermanas escolapias, tal y como se reclamó en un foro abierto sobre patrimonio celebrado en febrero de 2018 ante cientos de invitados.

La conocida como Capilla Sixtina de la capital aragonesa sigue con su progresivo desgaste a la espera de una rehabilitación que se inició en 1998, pero que se vio truncada en 2001 con el derrumbe de una cúpula. Sin problemas arquitectónicos desde 2010, aunque con humedades importantes en muros, tejados y bóvedas, queda pendiente recuperar el principal valor del templo: la obra del artista barroco.

Originalmente todos los muros de la iglesia estaban cubiertos por pinturas de Coello, pero hoy se conservan solamente las de la cúpula, los tambores y los frescos que rodeaban los óculos de las cúpulas. El conjunto decorativo más amplio que se conserva en España de Claudio Coello se encuentra en una fase de preocupante decadencia. "Todos los que acuden a la iglesia se lamentan por la pérdida de un patrimonio tan grande, todos dicen que es una pena, pero nadie hace nada por solucionarlo", afirma la hermana escolapia Visitación Cabello.

Otra de las religiosas escolapias que ha seguido de cerca el proceso de restauración, María Jesús Boned, se muestra "pesimista". "En el último año, solo hemos tenido una reunión con Patrimonio. Fue una conversación donde sugerimos la posibilidad de que el Gobierno, si no quería o podía implicarse económicamente, al menos, sí avalara de alguna forma la rehabilitación a través de un acuerdo con instituciones privadas. Tras el encuentro celebrado la pasada primavera no ha habido, sin embargo, respuesta, ni comunicación alguna", afirma Boned. "Solo buscamos una solución que no está exclusivamente en nuestras manos aunque quisiéramos ya que se trata de un BIC (2001), y de un Monumento Nacional (1946) en el que no podemos actuar libremente, ni de cualquier modo", añade la hermana escolapia.

Comienzo de la rehabilitación

En 2019 se cumplen 21 años del inicio de los trabajos de restauración del templo de Santo Tomás de Villanueva, nombre real de la Mantería. Una recuperación fallida que inició el Gobierno de Aragón en 1998 –y en cuyo proceso han llegado a colaborar instituciones como Ibercaja y el propio colegio de las Escolapias– a través de la creación de una escuela taller creada para recuperar las pinturas de Coello. Fue en 1998 cuando el Departamento de Cultura de la DGA impulsó su creación para recuperar los murales del interior. Con el comienzo de los trabajos, enseguida se vio que el edificio sufría algunos problemas graves de humedad en techumbres y muros, donde ascendía por capilaridad, alcanzando hasta los dos metros de altura, y que las cúpulas adolecían de problemas de estabilidad.

Galería:Mal estado de la iglesia de La Mantera

Desplome en 2001

El 31 de mayo de 2001 se derrumbó una de las cúpulas del templo, bajo la que en esos momentos había personas de la escuela taller trabajando. El desplome no causó víctimas mortales, pero sí hubo dos heridos de gravedad. Nueve años más tarde, a principios de mayo de 2010, concluían las obras para reponer las estructuras y eliminar las humedades, que, no obstante, no se han erradicado definitivamente. Desde entonces no se ha producido ni un solo movimiento en la restauración de las pinturas de Coello. Ni siquiera se ha reconstruido el mural con las más de 14.000 piezas que cayeron al suelo con el colapso de la cúpula, ubicada a la derecha del altar. La DGA las llevó a las dependencias de la Universidad Laboral, donde permanecen a la espera de su posible recuperación si técnicamente fuera posible. "Lo importante, no obstante, no son los fragmentos que cayeron, sino lo que queda de pinturas en las cúpulas, que se va a perder si no se actúa pronto", dice Boned.

Aunque no hay un informe oficial, la rehabilitación de las pinturas podría costar alrededor de 1.700.000 euros. Al menos, es la cantidad anunciada por Miguel Pérez, arquitecto técnico de Patrimonio de la DGA, en el foro público sobre la iglesia que tuvo lugar en 2018. Una cantidad, no obstante, diferente a la que ofrecieron algunos expertos que cifran en 700.000 euros su recuperación, en función del grado de intervención que se quiera alcanzar. De los 1.500 metros cuadrados totales de superficie, lo propiamente realizado por Coello y de más valor de todo el conjunto serían unos 750, que coincidirían con los 300 días de ejecución real en los que intervino directamente el artista.


A diferencia de Zaragoza, en Valencia sí se ha buscado financiación privada para restaurar su patrimonio barroco. Es, por ejemplo, el caso de las pinturas de la iglesia de San Nicolás, diseñadas por el artista Antonio Palomino y su discípulo Dionís Vidal. Su rehabilitación costó 4,7 millones de euros en 2016. La obra de recuperación de la conocida como Capilla Sixtina valenciana, de menor entidad artística que las pinturas de Coello, se hizo gracias al mecenazgo de la Fundación Hortensia Herrero (vicepresidenta de Mercadona y esposa de Juan Roig, presidente de la firma de supermercados).

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