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Ocio y Cultura

Último acto literario en Los Portadores de Sueños de Zaragoza

La editorial Nórdica presentará el jueves 14, a las 20.00, el libro ‘Stefan Zweig, la tinta violeta’ con texto de Jesús Marchamalo e ilustraciones del oscense Antonio, en un local sin libros, sin estanterías y sin muebles

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La presentación del libro ‘Stefan Zweig. La tinta violeta’ (Nórdica) del escritor Jesús Marchamalo (Madrid, 1961) y del ilustrador oscense Antonio Santos, se anuncia bastante pintoresca: supone el fin, ahora sí, de una aventura cultural de 14 años. «Será el último acto que organizará la librería Los Portadores de Sueños –dicen Eva Cosculluela y Felix González–. Hemos cerrado la librería y no parecía muy probable que volvierais a saber de nosotros para hablaros de un acto literario. Pero si algo hemos ganado en estos años no ha sido dinero, sino unos buenísimos amigos: autores y editores que nos quieren mucho, como Jesús Marchamalo, Antonio Santos (Huesca, 1955) y el editor Diego Moreno, que han decidido que tras presentar en Los Portadores todos los libros de su colección, el último no podía ser menos». Será a las 20.00 de la tarde del jueves, 14, en compañía del bibliófilo José Luis Melero.

Jesús Marchamalo, especialista de vidas de escritores y en bibliotecas, responde a una entrevista de HERALDO.ES sobre este libro de la vida, en breve, de Stefan Zweig ((Viena, Austria, 1881 - Petrópolis, Brasil, 1942) y la presentación más o menos sorprendente, que en el fondo es un homenaje.

¿Por qué Stefan Zweig?

Es verdad que siempre la elección del autor suele ser aparentemente caprichosa, accidental, pero esta vez lo ha sido aún más. Nos ha costado mucho decidirnos, y con Stefan Zweig hubo una especie de acuerdo. A todos nos gustaba su obra, la conocíamos, y nos intrigaba el personaje. Hay también una especie de hilo o de hilván invisible que conecta de una forma sutil a los protagonistas de la colección –Woolf, Blixen, Kafka, Pessoa–, y en el que Zweig también encaja.

Último acto literario en Los Portadores de Sueños de Zaragoza

Una de las ilustraciones de Antonio Santos para el cuidado librito de Nórdica./ Antonio Santos.

¿Como lo definiría: un novelista, un ensayista, un pensador?

Todo eso y, además, fue un hombre de letras en el sentido más literal de la palabra. Alguien obsesionado por el misterio de la creación, que coleccionaba manuscritos y partituras originales de autores a los que admiraba, que tuvo una inmensa biblioteca y un cuidado extremo con la escritura; una manera minuciosa, casi obsesiva de trabajar. Se fijaba en el color de la la tinta, en la calidad del papel, en el aspecto estético de sus manuscritos… Y al lado de eso ejercía una suerte de mundanidad cosmopolita: viajaba, daba conferencias, participaba en congresos. Un escritor verdaderamente peculiar.

¿Cuáles son los dos o tres libros que más te conmueven de él?

Leí hace años ‘Momentos estelares de la humanidad y me encantó. Y me encantó también `’El mundo de ayer’, un título que explica perfectamente su biografía, ese mundo suyo perdido para siempre. También me gustó mucho ‘Mendel el de los libros’ y la biografía de Fouché.

¿Qué tienen de especiales sus memorias, ‘El mundo de ayer’, tantas veces elogiadas?

Tienen ese regusto de la gran literatura, y la nostalgia de ese mundo, como decía, que ha dejado de existir. Aquella Europa imperial, de entorchados y bigotes de guía, que sucumbe en la Gran Guerra y, después, con la Segunda Guerra Mundial. Cuentan que dudó hasta el último momento del título, hasta que dio con ése que explica perfectamente su mundo perdido.

Último acto literario en Los Portadores de Sueños de Zaragoza

La gracia y la narrativa visual de Antonio Santos. / Antonio Santos.

¿Cómo o por qué se convirtió en un exiliado en la tierra o en su época?

Se exilia porque su vida peligra. Es judío, su libros están prohibidos, la policía registra su casa en busca de armas, y comprende que ni su fama ni su dinero van a protegerle. Imagino que también habría algo tóxico en ese ambiente previo a la guerra: las esvásticas, las tropas de asalto, las banderas.. Pero su huida es un viaje a ninguna parte. Hay un momento en que cobra conciencia de que nunca podrá volver a casa, porque su mundo ha dejado de existir.

¿Cómo explica su suicidio?

De algún modo en todo eso de lo que hablamos, ve cómo Europa entera se derrumba, ha tenido que deshacerse de sus libros, ha vendido o regalado su colección de manuscritos, vive en hoteles, viaja con dos pequeñas maletas y en cierto modo se siente culpable de los crímenes que se cometen en el mismo idioma en el que él escribe. Siempre me impresionó la determinación, la frialdad, la conciencia con la que decide suicidarse: ordena sus papeles, envía cartas de despedida calculando cuánto tardarán en llegar para estar ya muerto, organiza de una manera minuciosa su legado…

¿Qué significa para usted trabajar con el oscense Antonio Santos y cómo define su trabajo sobre Stefan Zweig?

Me encanta el trabajo de Antonio, la portentosa esa expresividad de sus grabados, y lo original, siempre, de su mirada. Y es estupendo trabajar con él. Llevamos, con este, ya seis biografías, y siempre su trabajo es una sorpresa.

Último acto literario en Los Portadores de Sueños de Zaragoza

Félix González y Eva Cosculluela, cuando iniciaban su andadura en 2005. / Juan Carlos Arcos.

¿Por qué la presentación en Los Portadores de Sueños, unos días después de su cierre?

La desaparición de Los Portadores de Sueños es una mala noticia para los libreros, para los editores, para los lectores y para las decenas de amigos que nos hemos congregado allí, durante años, y que allí hemos encontrado siempre disposición, profesionalidad, gusto lector, y cariño. Siempre hemos presentado nuestros libros allí, con José Luis Melero como anfitrión, y decidimos que este año, a pesar de todo, presentaríamos nuestro libro en Los Portadores de Sueños. Como siempre.

Ya saben que no habrá nada: ni libros, ni estanterías problamente, ni muebles.

No importa. Es un homenaje a Eva y a Félix a quienes, seguro, va a ir estupendamente en la vida porque son fantásticos.

FICHA

'Stefan Zweig, la tinta violeta'. Texto de Jesús Marchamalo. Ilustraciones de Antonio Santos. Nórdica. Madrid, 2019. Presentación en la librería Los Portadores de Sueños. Con José Luis Melero y Diego Moreno.

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