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Ocio y Cultura

Kyoka y la mística del agua aragonesa

La artista conceptual nipona, residente en Berlín, se confiesa una enamorada del paisaje árido y sus humedales. Explora en Etopia, en Zaragoza, las vibraciones sonoras en entornos hídricos

La artista conceptual Kyoka
La artista conceptual Kyoka
Guillermo Mestre

Cando la japonesa Kyoka Matsuzawa pisó suelo aragonés por primera vez, en abril de 2017, se quedó fascinada por el paisaje. "Venía para realizar una residencia de ocho meses en Etopia, dentro del programa Fuga, y quedé prendada de la aridez salpicada de zonas verdes. Era el mismo paisaje que había visto en las películas rusas del director Andrei Tarkovsky". Desde entonces, regresa a Zaragoza siempre que puede, para continuar su experimentación sobre el efecto que los haces de luz producen al atravesar contenedores de agua en vibración. Agua que Kyoka encontró en las orillas del Ebro, en la Almozara, así como en los canales del Parque del Agua. "Pero también en los charcos del solar junto a Etopia. No sé si los vecinos son conscientes de su hermosura, espero que nunca construyan allí".

Fruto de esa experimentación entre abril y diciembre de 2017 fue la instalación Score, que pudo verse en Etopia. "Fue una oportunidad para llevar el arte más allá, algo que no podía hacer en Berlín. Allí hay estudios y creatividad, pero en Zaragoza encontré un entorno único y un apoyo inesperado. Mentes muy abiertas a la experimentación".

Kyoka –la primera mujer en formar parte del sello de música alemán Raster-Noton– es conocida en el entorno electrónico por su caótico acercamiento a la música. Tiene tres álbumes y el último lo presentó el pasado año en Madrid, en La casa encendida, donde agotó las entradas. "Para mí fue una sorpresa saber que tenía seguidores en España –confiesa–. Cuando llegué al local y vi la fila, creí que iban a ver una exposición. Me dijeron que venían al concierto y no lo podía creer". El público zaragozano pudo disfrutar de su música durante su residencia en Etopia, en un concierto especialmente concebido para sonar en la sala reverberante del edificio.

Un proyecto visual

Kyoka regresó a Zaragoza en abril de 2018 y ahora está de nuevo en Etopia para sopesar la idea de crear un proyecto visual con el agua como protagonista. Y lo tiene claro, si no se trata de agua aragonesa, no le interesa. "No sé si saldrá adelante, pero quiero filmar esos charcos que me evocan a Tarkovsky, esos canales del parque... El agua en Zaragoza está viva, cambia y se transforma. El Ebro es un río fascinante".

Y confiesa haber hecho amigos en la capital aragonesa. "Cuando vine estaba sola. Pero pronto conecté con otros artistas que realizaban aquí sus propios experimentos. Etopia es un espacio que une a personas muy diferentes". Y admite que amigos suyos en Berlín y Japón están fascinados por sus historias sobre Zaragoza. "Todos quieren venir, y ya están ahorrando para pagarse el billete".

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