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Ocio y Cultura

Carmelo Gómez: "Los actores observamos y somos todolo que vemos"

Carmelo Gómez (1962) es un actor de gran prestigio que protagoniza la obra de teatro ‘Todas las noches de un día’ junto a la actriz Ana Torrent.

Carmelo Gómez, en Zaragoza.
Carmelo Gómez, en Zaragoza.
Gervasio Sánchez

Descríbame su personaje de ‘Todas las noches de un día’, obra teatral con la que va a estar de gira durante todo el año por España.

Un jardinero fiel que cuida de sus plantas mientras ofrece su pasado, su presente y su futuro al amor de su vida.

La vi en Madrid y me dejó sin respiración. Su compañera Ana Torrent hace un gran trabajo y la interpretación de usted es excepcional. ¿Cómo lo consigue siendo un simple jardinero?

Los ‘Momentos estelares de la humanidad’, como escribió Stefan Zweig, terminan siendo los más simples interpretados por los personajes más sencillos.

Usted ha hecho de terrorista de ETA y de empresario amenazado por ETA, detective, esquizofrénico, discapacitado mental, periodista de guerra, divisionario azul, alcohólico. ¿Cómo se prepara personajes tan complejos?

Todos los personajes salen de uno mismo. Como los espejos que muestran los colores de un caleidoscopio. Los actores nacen de la observación y somos todo lo que vemos.

Lo conocí en marzo de 1996 durante el viaje que hizo a los Balcanes en busca de exteriores para el rodaje de ‘Territorio Comanche’. Desde el primer minuto estuvo atento a todo lo que veía y actuó como una esponja. ¿Preparar un personaje es agotador?

Es fascinante. Lo agotador es hacer algo que no te gusta. No podemos decirlo en voz alta porque no nos pagarían por nuestro trabajo (risas). Se aprovechan de que nos gusta demasiado.

Usted, hijo del campo leonés, tenía un sueño: ser actor de teatro. ¿Es verdad que llegó a disfrazarse de ciego que recitaba por las calles a cambio de algunas monedas?

En realidad, a cambio de ser mirado. Necesitaba ser actor y necesitaba público y no tenía suficiente con la escuela. Quería completar mi proceso de aprendizaje. La calle enseña muchísimo. Aprendí a recitar versos de esta manera.

Trabajó treinta años en el cine, ganó todos los premios, varias de las películas que ha protagonizado forman parte de la historia del cine. ¿Por qué anunció que lo dejaba en 2015?

Me estaba quitando el sueño. No me sentía querido ni parecía necesario para el mercado. Decidí irme antes de que me echaran.

Usted dijo que "tuve una subida excepcional y una caída estrepitosa". ¿Se paga un precio tan alto por hablar claro?

Éxito viene de ‘exitus’ que significa salida (‘Exit’ en inglés). Pensé hace décadas que faltaban buenos guiones y lo dije en voz alta. Pero no sabía que iba a venir algo peor: las televisiones. Hoy solo interesan los productos de consumo.

Sus últimas obras de teatro, ‘La cena’, ‘Días de vino y rosas’, ‘Elling’, ‘El Alcalde de Zalamea’ o la actual ‘Todas las noches de un día’ le han deparado excelentes críticas. Póngale el termómetro al teatro español.

Irá bien mientras haya teatro público y privado y se pueda hacer en un remolque o en un gran escenario. El día que se institucionalice, y está a punto de ocurrir, se acabó. Hoy hacer un proyecto teatral significa cumplir unas bases y eso significa el fin de la creación. Porque la creación es libertad.

Visita Zaragoza para dar un taller de interpretación. ¿Le gusta dar clases a jóvenes cuando ser actor no es ningún chollo, tal como ha declarado?

Este es un oficio que se elige. De todos los que lo intentan sólo algunos llegan a la meta. Pero vale la pena para todos porque el teatro nos regala juventud.

¿Lo veremos como jardinero en Zaragoza, por ejemplo en el Teatro Principal, donde triunfó en el pasado?

No estamos en la programación del Teatro Principal. Sus razones tendrán. Pero vuelvo a insistir en que se puede actuar en un remolque o una barraca. El teatro siempre ha estado en la calle.

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