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Jesús Sánchez Adalid retrata a la mujer cristiana que brilló en la Córdoba omeya

El autor de ‘El mozárabe’ publica ‘Los baños del pozo azul’ (Harper Collins),  una narración de la Córdoba califal del siglo X que presentó días atrás en Zaragoza.

Sánchez Adalid documenta con intensidad sus ficciones y rescata seres olvidados.
Jesús Sánchez Adalid retrata a la mujer cristiana que brilló en la Córdoba omeya
Antonio Amores

Jesús Sánchez Adalid (Villanueva de la Serena, Badajoz, 1962) parece tener varias vidas: la del investigador parsimonioso en archivos, la del escritor de ficciones, la del profesor de ética y consejero de mil cosas, y la del sacerdote entusiasta. "Me encantan mi oficio y la gente. Escuchar, colaborar, estar con quienes te ayudan y, sin percibirlo tal vez, te ayudan mucho incluso a ser escritor. Sé lo que quieren de mí, aunque cada novela es una aventura impredecible, pero un escritor también es alguien que crea personajes, psicologías complejas, que cuenta pasiones humanas, entre ellas el sexo. No me corto. Un escritor es alguien que puede imaginarlo todo. Y todo eso está en mis libros. Mis feligreses son como un libro permanente de curiosidad y de enseñanza", dice.

Intriga, misterio y ficción

Así habla Sánchez Adalid, un novelista histórico, que también ha hecho excursiones hacia la actualidad y el homenaje explícito a santa Teresa de Jesús: ‘Y de repente, Teresa’ (Ediciones B. 2014). ‘El mozárabe’ fue un gran éxito y, en cierto modo, retorna a su espíritu en su nueva novela, donde "mezclo hechos históricos y la ficción": ‘Los baños del pozo azul’, que supone su paso a un nuevo sello: Harper Collins, narración de 718 páginas que presentó en Zaragoza, en la Biblioteca de Aragón, días atrás.

"Esta novela sucede en las vísperas del final del milenio, hacia 944, en la Córdoba omeya, una ciudad exuberante, poderosa, en el fulgor de al-Ándalus, quizá una de las capitales del mundo… La protagonista de esta novela, marcada por la intriga y el misterio, como casi todas las mías, es Subh Um Wallad, que fue bella, inteligente y culta, y sigue teniendo una gran personalidad. Fue la favorita del segundo califa, Alhakén, y tuvo dos hijos con él: Hixem y Abderramán. Estuvo muy emparentada con Almansur, quizá hayan sido amantes en el pasado, aunque eso deberá descubrirlo el lector, y ahora, en el otoño de su vida y de su relación, tienen intereses diferentes", dice Sánchez Adalid.

La ambición de Almansur, por decirlo así, se opone a los derechos legítimos de Hixem. Explica Sánchez Adalid: "Subh Um sabe bien que su hijo es perezoso y vulnerable, que no tiene ambiciones de estadista, ni capacidad de mando, pero es su hijo y entiende y siente que debe defenderlo. Eso es clave en esta novela donde hay intereses cruzados, ambiciones inesperadas, batallas que se están gestando a traición", insiste.

Dice Sánchez Adalid que en el libro son muy importantes las atmósferas, los conflictos sociales, pero también la convivencia entre cristianos y musulmanes, "que existía y se daba a diario en muchos aspectos", los personajes secundarios, los eunucos, o poetas como el joven poeta Farid, "que es todo un personaje, que se entusiasma, que se enamora y que filtra para el lector la tradición poética árabe", asegura.

La señora de la Córdoba califal

Pero sin duda, la gran criatura, sofisticada y lejana, es la "señora de las señoras de Córdoba", Subh, que vivió recluida en el harén, "junto  a las concubinas y los eunucos", y rompió con el corsé y alcanzó gloria y reconocimiento, se atrevía a pasear a caballo por la ciudad o las afueras. Ahora sería una figura de las redes sociales o de la prensa del corazón".

Al parecer fue la reina Toda de Navarra, en tiempos de diálogos y pactos con los moros, quien mandó a Subh Um Wallad, con su hermano Eneko a la ciudad cordobesa. Y allí se abrió camino por su encanto, su sabiduría o su belleza. Se llamaba Auriola o Aurora, y logró hacerse un sitio en la corte del segundo califa omeya, Alhakén.

"Quienes la conocieron en su juventud están seguros de no haber visto una belleza igual", dice un personaje. Y apostilla otro: "Y lo sigue siendo a pesar de su edad". Resume Sánchez Adalid: "No voy a subirme a ningún carro, pero creo que en ‘Los baños del pozo azul’ hay tensión, aventura, historia y crímenes, y también hay una mirada feminista y la exaltación de una mujer valerosa y distinta y fascinante".

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