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Cultura impidió la salida de España de un valioso incunable impreso en Zaragoza

Podría tratarse de una esquiva edición del 'Cancionero' de Íñigo de Mendoza editada hacia 1490 y tasada en 119.000 euros.

Página de los Fueros del Reino de Aragón, otro libro de gran relevancia impreso en Zaragoza en el siglo XV por Pablo Hurus
Página de los Fueros del Reino de Aragón, otro libro de gran relevancia impreso en Zaragoza en el siglo XV por Pablo Hurus
Biblioteca de la Universidad de Zaragoza

El Ministerio de Cultura impidió el año pasado la salida de un incunable impreso en Zaragoza que podría pertenecer a una edición a la que los historiadores habrían perdido la pista.

Hasta ahora solo se sabe que se trata de un 'Cancionero' de Íñigo de Mendoza y que fue impreso en el taller de Pablo Hurus, un alemán que se afincó en el siglo XV en Zaragoza y cuya prolífica labor le llevó a convertirse en uno de los nombres imprescindibles del desarrollo de la imprenta en España.

A la hora de intentar sacarlo de España, su propietario informó de que el ejemplar tendría un valor cercano a los 119.000 euros. Tal y como publicaba el lunes 'El País', la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español aprueba cada año el 98% de los expedientes de exportación que llegan a su mesa. Bloquea, sin embargo, otro 2%, aquellos que afectan a obras de grandes artistas españoles reconocidos en el ámbito internacional (Goya, Sorolla, Velázquez...) o a bienes que pueden tener una gran relevancia para la historia de España.

En este caso, denegó al propietario del Cancionero el permiso pertinente para sacarlo del país. Por un lado, en el taller zaragozano de Pablo Hurus se imprimieron por primera vez textos tan relevantes para la historia de Aragón como los Fueros del Reino de Aragón (1477), la primera crónica general del reino 'Crónica de Aragón' (1499), e incluso el propio escudo de Aragón, tal y como se puede apreciar en la exposición 'Imprenta, textos y géneros medievales' que inauguró esta semana la Universidad de Zaragoza en la Biblioteca del Paraninfo y que podrá visitarse hasta el 31 de enero.

Una edición perdida

Por otro, el catedrático de Literatura Leonardo Romero Tobar explicaba en su estudio 'Los libros poéticos impresos en los talleres de Juan y Pablo Hurus' que hay constancia de que la imprenta zaragozana editó en tres ocasiones libros poéticos de Íñigo de Mendoza y precisamente menciona un Cancionero o 'Coplas de Vita Christi' que fue impreso por Pablo Hurus en la ciudad en 1492 pero del que no hay localizado ningún ejemplar. Habló también de esta esquiva edición fray Francisco Méndez en su obra sobre la historia de la introducción del arte de la imprenta en España y la mencionaron otros historiadores de su época. Hispanistas y medievalistas europeos del siglo XIX también admitieron su existencia y dedicaron tiempo a su búsqueda y estudio, aunque ninguno dio noticia de ejemplar conocido.

Además, en 2014, el escritor aragonés José Luis Melero compartió en HERALDO una desiderata del siglo XIX con la que se había encontrado en sus investigaciones en la que se corrobora que ese cancionero en cuestión es, desde hace tiempo, objeto de deseo de bibliófilos y coleccionistas. Se trataba de un listado atribuido al marqués de Jerez de los Caballeros en el que este enumeraba una serie de obras literarias con las que quería hacerse a toda costa y hacía un llamamiento a libreros y coleccionistas que pudieran tenerlas en su poder para que se las vendieran. Entre ellas, incluía el Cancionero de Fray Íñigo de Mendoza, 'Coplas de Vita Christi', editado en Zaragoza por el alemán Pablo Hurus.

También es cierto que el cancionero que intentó sacarse de España para introducir en los mercados internacionales podría pertenecer a la tirada que se imprimió tres años después, en 1495. De esta otra edición sí queda algún ejemplar localizado, como el de la biblioteca Alessandrina, de la Universidad de la Sapienza de Roma, del que deja constancia Romero Tobar en sus indagaciones sobre las obras impresas por los hermanos Hurus en Zaragoza.

La imprenta zaragozana fue muy relevante entre los siglos XV y XVI. El invento llegó a Aragón a través de Italia y el primer taller se instaló en la capital del Reino en 1475. En la actualidad, los libros impresos durante el siglo XV se consideran muy valiosos y los ejemplares únicos de su edición aún resultan más cotizados.

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