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Caspe y el desconocido arte de sus carrozas

Un libro de Antonio Barceló y Alberto Serrano recorre en imágenes los cortejos festivos en la localidad en el último siglo

Carrozas de Caspe
Carrozas de Caspe

El 21 de abril de 1861 la reina Isabel II decidió conceder a Caspe el título de Ciudad, y se organizaron dos días de fiestas y celebraciones (29 y 30 de junio) que incluyeron toros, gigantes y cabezudos, fuegos artificiales y... un desfile de carros triunfales. Desde entonces hasta hoy, las carrozas han sido un elemento sustancial de las fiestas, y a ellas les han dedicado ahora un libro dos caspolinos amantes de las pequeñas y grandes historias: Antonio Barceló y Alberto Serrano.

Aunque esta manifestación folclórico-lúdica pudiera parecer un asunto menor, al sumergirse en ella han encontrado un tema más trascendente de lo que a primera vista podría parecer. Porque junto a las carrozas, por ejemplo, 'desfilaron' las tensiones políticas y de libertad de expresión (censurada) que acontecieron durante el franquismo. "Escribimos el libro porque nos dimos cuenta de que las fotografías eran un reflejo de lo que la sociedad caspolina ha sido en cada uno de los momentos históricos -señala Alberto Serrano-. Las carrozas no son solo un elemento festivo, aunque lo parezca. Son, también, un escaparate en el que se ve reflejada la ciudad".

Más que censura, habría que hablar de autocensura. "¿Hubo tensiones? Sí. Pero no muchas -sostiene Serrano-. A finales de los años 50 llegó a desfilar una carroza que cuestionaba la necesidad de construir un embalse, el que luego sería el Mar de Aragón. Mientras la autoridad lo permitió, sí que hubo cierta crítica en las carrozas".

Y también en torno a ellas. Alguna, con efectos sociales. "A mediados de los años 60 y principios de los 70 uno podía caminar en verano por las calles de Caspe sin dejar de oír la emisora de radio local -relata Serrano-. Todo el mundo la escuchaba y tenía gran influencia en la ciudad. Unos comentarios de un colaborador, El Patrañuelo (Francisco Alloza), en los que criticaba los premios concedidos a las carrozas de 1960 suscitaron una polémica tan grande que estuvo a punto de acabar con el cierre de la emisora. Al final, se acabó la sección radiofónica que tenía".

En las páginas del libro sus autores publican una selección de más de un centenar de fotografías de carrozas festivas que han desfilado por la ciudad desde inicios del siglo XX hasta el año 2000. Principalmente en las fiestas patronales, pero también en otras celebraciones.

Y aunque la publicación es eminentemente gráfica, en el estudio que han elaborado Barceló y Serrano afloran numerosas anécdotas. Quizá la más jugosa es la que refieren que aconteció en 1945. La gestó un grupo de jóvenes parroquianos del Casino Principal. Hicieron circular el rumor de que iba a ir un equipo del NO-DO a las fiestas de Caspe, encargaron a un carpintero la elaboración de un artilugio en todo parecido a una cámara de la época y, con un amigo de fuera de la localidad, lo pusieron en un carricoche que salió con el resto de carrozas. Todo Caspe pasó por delante de la cámara, algunos haciendo monerías, y las autoridades posaron serias ante la solemnidad del momento. La broma se descubrió, lógicamente, cuando pasaron los meses y el reportaje no apareció en el NO-DO.

El libro, publicado por el Centro de Estudios del Bajo Aragón-Caspe, de la Institución Fernando el Católico, se presenta este jueves, 1 de noviembre,  en la sala de conferencias del pabellón 2 de ExpoCaspe.

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