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La segunda vida de los niños esclavos

La fotoperiodista zaragozana Ana Palacios presenta la próxima semana en Zaragoza su proyecto 'Niños esclavos. La puerta de atrás'.

Ana Palacios, ayer, en la exposición que inaugura el próximo lunes en la Casa de las Culturas.
Ana Palacios retrata el drama de los "niños rotos" por la esclavitud en África
Raquel Labodía

¿Qué sucede después de que un niño haya escapado de la esclavitud? Esa es la pregunta que ha llevado a la periodista y fotógrafa documental zaragozana Ana Palacios a realizar el proyecto 'Niños esclavos. La puerta de atrás'. 

En una entrevista, Palacios ha relatado que su objetivo principal ha sido "visibilizar y sensibilizar" acerca de la vulneración de los derechos humanos que sufren muchos menores, sobre todo en el continente africano.

Esta investigación ha adoptado tres formatos -fotolibro, exposición y documental- porque, según la autora, es la forma de acercar esta historia "al mayor número de personas posibles".

Hay 152 millones de niños esclavos en el mundo, de los cuales 72 millones están, principalmente, en el África subsahariana, que se convierte en el continente con más niños víctimas de la esclavitud.

El proyecto de Palacios documenta, por primera vez, la rehabilitación de los niños esclavos en África Occidental.

"Cuando somos niños nos dicen que si te acercas la caracola al oído podrás escuchar el sonido del océano, ¿pero qué pasa si somos niños y no tenemos caracolas con las que jugar ni sonidos mágicos que escuchar?". Así arranca el documental de Palacios.

Para realizar este proyecto, ha trabajado con varias ONG e instituciones en Togo, Benín y Gabón durante tres años, cuatro viajes al terreno y cinco meses de convivencia con "esta realidad y sus protagonistas".

Millones de menores sufren la esclavitud tras ser vendidos por sus familias, "quienes muchas veces no son conscientes de lo que significa este acto" y con la "vaga promesa de una vida mejor en su situaciones de extrema pobreza, en la que llegan a vender a sus hijos por unos 30 euros ante la imposibilidad de hacerse cargo de ellos".

Víctimas de la trata de seres humanos, de la explotación sexual, obligados a ejercer la mendicidad o a casarse a una edad temprana son algunas de las "formas de esclavitud moderna" que sufren estos niños.

Pero lo que la fotógrafa ha querido retratar ha sido un "mensaje de esperanza, una puerta de atrás" porque, en sus trabajos, intenta buscar "un enfoque positivo, no solo describir el problema que viven las personas sino también mostrar que existe una solución posible".

El trabajo documental se desarrolla en los centros de acogida de ONG españolas que tratan de ofrecer una "protección integral" de estos niños mientras llevan a cabo "la búsqueda exhaustiva de la familia o valoran alternativas de reinserción social facilitando su formación profesional".

"A cada niño que acogen le devuelven la dignidad", insiste Palacios, y añade que el "factor común" que define a estos menores es que han visto interrumpida su infancia "sin anclaje emocional ni vínculos familiares".

Palacios explica las tres fases del proceso de "cura" que las instituciones no gubernamentales llevan acabo con estos niños y que, en algunos casos, puede durar hasta siete u ocho años: "Rescate, rehabilitación y devolución".

Otra de las fases, una de las "fundamentales", según Palacios, es explicar a los poblados qué ha pasado para que entiendan que "no solo no hay que vender a los menores, sino que, si lo hacen, pueden ser encarcelados, porque la mayoría lo desconoce".

El documental se estrenó este jueves en el centro Matadero de Madrid y el próximo martes se proyectará en el cine Cervantes de Zaragoza, ciudad en la que se inaugurará la exposición al día siguiente, en el Museo IAACC Pablo Serrano.

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