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Miguel Ángel Yusta: “El poeta aprende cada día del mundo”

El escritor aragonés publica un nuevo poemario, ‘Pasajero de otoño’,(Huerga & Fierro) centrado en el viaje y tres ciudades: París, Roma y Atenas

Miguel Ángel Tapia, en el concierto de Plácido Domingo.
Miguel Ángel Yusta: “El poeta aprende cada día del mundo”
Archivo Autor.

¿Por qué se coloca bajo la tutela de Antonio Machado? ¿Qué le debe a él, qué le debe a otros poetas que andan por ahí?

Antonio Machado, por su trayectoria vital y por su obra, es ejemplo a seguir en las múltiples facetas de ambas. Machado, su vida, es tenacidad, dedicación a su trabajo, sufrimiento y su obra contiene todas las claves poéticas formales y emocionales para ser imperecedera y guía de quienes quieren conocer tanto la poesía en estado puro como los sentimientos de un hombre que fue testigo de una época muy difícil. Todos debemos algo a Machado y todos los buenos poetas nos aportan y enseñan, sobre todo, a ser modestos y pensar que no es tan fácil escribir buenos versos...

¿Cómo es ese otoño del título: la estación, un estado vital, un estado anímico?

El otoño es una estación del año y también de nuestras vidas, como las tres restantes. En el otoño es hermoso pasear despacio sobre los recuerdos sin perder de vista el grandioso ocaso y disfrutando de los colores y olores de la Naturaleza. El otoño, como estado vital, es tiempo de reflexión y serenidad pensando que, tras el invierno, siempre vendrá -aunque algunos quieran impedirlo- una nueva primavera.

¿En qué se parece ese pasajero a usted?

Todos somos pasajeros en el viaje de la vida. Unos viajan más confortables y seguros que otros pero es seguro que, de una forma u otra, se llega al final del viaje. Y puede ocurrir en el momento más inesperado. El trayecto del viaje es imprevisible; los pasajeros, el paisaje son muy diversos. Ah, y es conveniente tener preparado el billete de vuelta.

¿Qué significa para Miguel Ángel Yusta el viaje, qué le da, cómo le transforma?

En el viaje se puede aprender mucho. Se puede iniciar con una cierta inconsciencia y desaprovechar las primeras paradas para reponer fuerzas en lo físico y en lo espiritual, pero conforme va transcurriendo el trayecto, la experiencia y los avatares van formando al viajero, le dan madurez y, sobre todo, sosiego y un punto de escepticismo ante muchas circunstancias.

¿Cómo son las maletas del pasajero, de qué estarían llenas o qué les faltaría?

Como nos enseña Machado, es conveniente siempre ir "ligero de equipaje". Eso nos da libertad de movimiento, pero hay indefectiblemente, maletas que tienes que transportar solo o acompañado. Unas están llenas de ilusiones, proyectos, logros, amor, y otras de problemas, enfermedades, frustraciones. Estas últimas debes evitar que sean cargadas exclusivamente por las personas que quieres, precisamente porque las amas y no quieres su sufrimiento. Hay que ser generoso y asumir personalmente todas las maletas...

¿Puede el viajero desasirse de sus fantasmas? ¿Cuáles son los fantasmas del poeta, qué le dicen?

Los días del viaje son numerosos y en ellos hay momentos hermosos, que quedan grabados para siempre. Pero hay también reverso de la moneda y en él aparecen los fantasmas que destruyen la obra vital con tanto mimo y cuidado construida. El poeta, como cualquier persona, viaja, disfruta de lo bueno y sufre el acoso de los fantasmas -la envidia, el odio, la mentira- que toman formas muy diversas. Pero siempre “allá en el horizonte hay ya brotes de luz, rumor de alondras”...

El libro está dividido en cinco partes, de ellas, el corpus central está dedicado a tres ciudades…

París es mi segunda ciudad, como Madrid, donde viví y he vuelto a residir. Pero París marcó mi vida ya en la adolescencia y debido a la época en que aquello transcurrió -años 60 del siglo pasado- y a las circunstancias de España en aquellos momentos, París fue una luz que ya nunca ha dejado de iluminarme. Roma es eternidad, amor, sueños, origen. Atenas -su Acrópolis- es sentir que allí está tu verdadero principio, ir a la fuente.

Concretemos un poco más,. ¿Qué le da París, qué halla en el cementerio de Père Lachaise?

En el cementerio del Père Lachaise -tan lleno de tumbas de músicos, literatos, políticos- encuentras desde la tumba de Edith Piaf (siempre con flores) a la de Manolito Godoy (misteriosamente también con alguna flor reciente), pasando por los estremecedores memoriales a las víctimas del nazismo o a los republicanos españoles. Es un paseo a veces doloroso y otras sereno donde puedes encontrar muy diversos motivos para la meditación. Relativamente reciente aún el atentado contra los periodistas del Charlie Hebdo, es muy emotivo contemplar su tumba llena de flores frescas y recuerdos escritos convocando a la concordia...

¿Es posible que en Roma queden todavía, de manera especial, los rescoldos de un pasado amor?

Roma, como Venecia, es amor, sentimiento, vida. Es el marco más bello para el romanticismo. ¿Cómo no va a tener el poeta rescoldos - o llamas vivas- de ese pasado amor?

-¿Qué ha significado para el poeta Atenas?

Grandiosidad, belleza, origen, armonía, sabiduría. "Y, allá, a su frente , Estambul...". Como Egipto, son lugares a los que hay que ir obligatoriamente.

¿Cuál es la importancia de la cultura en el libro: la ópera, el canto, la poesía misma?

La ópera es el más bello de los espectáculos que pueden ofrecerse; lo tiene todo: teatro, música, voces… Un poeta, cantor -también- de la belleza, tiene que, necesariamente, sentir emoción por este espectáculo, como por cualquier obra de arte que inspire emoción y belleza, ya sea literaria, pictórica, escultórica, arquitectónica...

Lleva muchos años en este oficio. ¿La poesía para Miguel Ángel Yusta es pasión, necesidad, urgencia de decir?

No siento especial ansiedad por escribir ni por publicar. Mi trabajo puede ser apasionado, necesario, pero no urgente ni "imprescindible". Escribo despacio, corrijo mucho, me gusta leer mucho y ocupar mi vida, también, con otros menesteres no menos bellos que el quehacer poético.

¿Qué ha aprendido el poeta del hombre y el hombre del poeta?

El hombre, sobre todo, ha aprendido de la vida, de la experiencia, del amor y de su contrario, el desamor. También de los buenos amigos. El poeta aprende cada día del mundo que le rodea, caminando con el corazón abierto; de las lecturas y de la constancia en el trabajo. Y, sobre todo debe tener la humildad de reconocer que aprender de los que pueden enseñarnos por su obra y su vida, ya sean pasados o presentes, es fundamental.

¿Es usted, esencialmente, un poeta del amor?

El amor es una constante en la poesía. En la mía también. Pero hay muchos otros temas en mis libros que están considerablemente tratados. Pero es cierto que el amor es vivero de poesía. "Quien lo probó, lo sabe".

TRES POEMAS. PARÍS, ROMA Y ATENAS

EL TROMPETISTA DEL METRO

En la noche perpetua

de los largos pasillos del metro de París,

la trompeta cansada

deja volar sus canciones eternas.

Todos tenemos prisa por no perder un tren.

Ya no nos damos cuenta

de que pasar de largo tantas veces

cerca del trompetista

y de aquellas felices melodías

estamos malogrando

las encendidas notas de la vida.

VII. FONTANA DE TREVI 2

Se callaban las horqas.

Solamente el rumor de aquellas aguas

inundaba de gozo

un solo corazón, la misma piel.

Y la noche fluía mansamente.

No existía otro mundo

que aquel donde habitaba nuestro amor.

VIII (Atenas)

A veces, las palabras

son ráfagas de viento enajenado.

Heladas y vacías

nos hieren en el último suspiro

de la apagada esfera de la noche.

Después, en el silencio,

bebemos los licores del olvido

y rompemos las copas.

No vemos primaveras, ni colores,

ni señales que indique si este viaje

acaso ha terminado.

Y estamos ya desnudos

sin las palabras válidas

que nos salven definitivamente.

*De ‘Pasajero de Otoño’. Miguel Ángel Yusta. Prólogo de Fernando Aínsa. Huerga&Fierro. Madrid, 2018. 92 páginas.

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