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Ocio y Cultura

Goya, Pignatelli, el Canal Imperial y un cuadro de nueva atribución

Julián Vidal publica un estudio sobre el famoso encargo al pintor de Fuendetodos y le atribuye una ‘Inmaculada’ de una colección particular.

Retrato de Pignatelli, ilustrado y amigo del pintor aragonés.
Retrato de Pignatelli, ilustrado y amigo del pintor aragonés.

Julián Vidal asegura que se ‘enganchó’ a Goyacuando en 2009 el Museo del Prado, por boca de la conservadora Manuela Mena, despojó al pintor de Fuendetodos de la autoría de ‘El coloso’. Trabajaba entonces en su tesis doctoral (‘Incendios, arquitecturas y prácticas de poder en el siglo XVIII español’) y andaba preocupado por cómo algunos historiadores del arte, empleando el altavoz de los medios de comunicación, disfrazan como actos científicos lo que, en realidad, no son otra cosa que ejercicios de poder.

"Tiempo después llegó la ‘desatribución’ del retrato que conocemos como ‘Marianito’ Goya y vi que el mecanismo era idéntico. Tanto ‘El coloso’ como este último cuadro se ‘desatribuyeron’ no por una investigación científica sólida y contrastada, sino por algo muy distinto. El problema es que a veces el medio es el mensaje y son los medios de comunicación los que tienen una relevancia total a la hora de conceder autoridad a alguien. De nada han servido el debate académico posterior o las numerosas publicaciones razonadas que han venido después: ahí sigue en el Prado la cartela que atribuye ‘El coloso’ a un seguidor de Goya. A algunos conservadores se les ha otorgado, gracias a la prensa, un papel de autoridad casi judicial. Y, en ese sentido, se ha sustraído a la sociedad el debate científico, que hasta ahora había sido punto de partida de los avances en nuestro conocimiento. Así que el problema de muchas descatalogaciones no es en realidad científico, sino político, porque se ha creado un dispositivo de poder en torno a quién puede hablar de Goya y de la autoría de sus obras".

El caso es que Julián Vidal, acabada su tesis, se lanzó a los archivos en busca de documentos, datos o informaciones que pudieran arrojar luz sobre la autoría del ‘Marianito’ Goya. Su rastreo lo llevó a encontrar, en el archivo del Instituto del Patrimonio Cultural Español, la radiografía de un cuadro de Goya que ofrecía una novedad de la que no se había hablado hasta ahora. El ‘Retrato de Joaquina Candado Ricarte’, que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Valencia, fue realizado por Goya reutilizando un lienzo anterior, en el que había representado una Inmaculada Concepción.

El historiador acaba de publicar un libro (‘Goya y el Canal Imperial de Aragón’, Institución Fernando el Católico) en el que identifica esa Virgen en segundo plano con un cuadro que ha localizado en una colección particular española, y lo sitúa además asegurando que ocupó la capilla del Canal en el acueducto del Jalón.

"En sus páginas hablo de esa pintura pero, también, de muchas otras cosas –relata–. He hecho todo lo posible para que el libro no se quede simplemente en el expertizaje de una obra que hasta ahora se desconocía que fuera de Goya, para que no acabe siendo el típico titular de prensa que asegure que se ha ‘descubierto’ un nuevo Goya. Porque, en realidad, la radiografía estaba ahí, ya hecha, y no sé por qué otros historiadores del arte no la habían publicado hasta ahora".

El libro pormenoriza las circunstancias políticas, sociales y culturales que rodearon a Pignatelli, Goicoechea y Goya, y que llevaron a que se encargara al pintor aragonés la realización de varias pinturas para decorar las capillas existentes en el trazado del Canal Imperial desde Fontellas a Zaragoza. Un encargo que, según Julián Vidal, se le pagó con vales reales, "ya que el Canal no utilizaba dinero en metálico más que para salarios y pequeños pagos".

Proyecto de Martínez Corcín

"En el libro aporto documentación inédita de varios tipos y propongo otras fechas del encargo, distintas a las que se habían propuesto hasta ahora –añade el historiador–. También defiendo que la atribución a Tiburcio del Caso de la traza arquitectónica de la iglesia de San Fernando de Torrero es incorrecta. El estudio de las nóminas y la revisión de los documentos del Canal; el hecho de que Tiburcio del Caso no fue arquitecto titulado y académico de San Luis hasta 1808 y la iglesia probablemente estaba proyectada desde que Pignatelli se hizo cargo del proyecto; la importancia del Canal como institución; la relación de Pignatelli con la academia; la existencia de un arquitecto facultativo del Canal... todo apunta a que el arquitecto fue el propio de la institución, Fernando Martínez Corcín. Y la mejor prueba de ello es que en el archivo municipal de Pamplona encontré unos planos que este había presentado para un concurso en esa ciudad, y la iglesia que proponía allí era prácticamente calcada a San Fernando de Torrero".

El libro analiza también las diferencias que existen entre la versión ‘oculta’ bajo el retrato de Joaquina Candado y el cuadro que Vidal atribuye a Goya. "La primera versión no le satisfizo porque tenía errores de composición.Encima de la cabeza de la Virgen, por ejemplo, no le cabía la paloma que simboliza el Espíritu Santo. Así que en la versión definitiva hizo varios cambios: modificó el encuadre, movió el brazo derecho de la Virgen... El lienzo definitivo, la Inmaculada Concepción que he localizado en una colección particular, tiene las mismas dimensiones que el cuadro de la radiografía. En mi opinión, lo que hizo Goya fue poner uno al lado del otro e ir corrigiendo las cosas que no le cuadraban". Al ‘nuevo’ Goya se le han hecho análisis de pigmentos y otros estudios, pero Vidal rehúye insistir en ello. "En el libro profundizo también en las relaciones de Goya con Aragón, y otros aragoneses, que son estrechas y que han estudiado muy bien historiadores como Glendinning, Baticle o Ansón. Yo he querido poner el acento no tanto en el carácter local de esa relación, sino en los vínculos ilustrados entre ellos".

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