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Ocio y Cultura

Gastronomía

Un auténtico récord en las brasas

El asador Los Gigantes, de Zaragoza, cumple esta tarde 48 horas ininterrumpidas asando carne de cordero.

Carlos Gilarte, asando carne en la brasa de Los Gigantes.
Carlos Gilarte, asando carne en la brasa de Los Gigantes.
Guillermo Mestre.

Casi 300 kilos de carne de cordero y ternasco y 150 kilos de carbón natural consumidos. Esas son las cifras de la hazaña que este miércoles culmina Carlos Gilarte, propietario del Asador Los Gigantes, de Zaragoza, que a las 20.00 cumple 48 horas seguidas asando carne.

A punto de terminar el reto e inscribir su nombre en el récord Guinness, Gilarte dedicaba la acción a sus padres, ya octogenarios, porque le han ayudado en sus proyectos hosteleros, desde que comenzó haciéndose cargo de un bar, en 1993.

Embargado por la emoción, el propietario de Los Gigantes, al que ayuda en las labores de cocina y sala su hermana Yolanda, recordaba cómo “cuando decidí coger en traspaso el bar Carlos, que está puerta con puerta con el asador (en la calle Fueros de Aragón), mis padres me prestaron diez millones de las antiguas pesetas, que era mucho dinero en aquellos años”. Y no solo eso, sino que su padre y su madre le ayudaron aportando su trabajo en los principios del negocio. “Nunca les había dicho te quiero, y con este reto se lo digo y les agradezco todo lo que han hecho por mí”.

De modo que este récord tiene mucho componente de cariño, además de solidaridad, pues una buena parte de la carne asada se ha donado a la Hermandad del Santo Refugio. En la mañana de hoy se han llevado unos cuantos kilos para repartirla en la comida de este mediodía. Cuando se cumpla la hora de culminación, se llevarán la que quede y no se haya consumido en el comedor del establecimiento.

Esta es la segunda ocasión en que Carlos Gilarte se ‘encierra’ en su cocina para poner en práctica una iniciativa que, como es lógico, también tiene una finalidad publicitaria para su negocio. El año pasado estuvo 24 horas asando carne en una acción similar. Fue una especie de ‘ensayo’ para afrontar el plazo de 48 horas que le permite establecer el récord, que hasta ahora estaba en posesión de un mexicano, con 36 horas.

Este año, sin embargo, no ha contado con el apoyo de ninguna empresa patrocinadora. Él mismo sufraga todo el costo de la iniciativa, aunque ha podido comprar a buen precio por la cantidad de carne adquirida. El precio que los comensales pagan por consumir la carne en el establecimiento es de 15 euros el kilo, lo mismo que cuesta en la carnicería.

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