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Ricardo Lladosa: "La literatura requiere caminos inexplorados"

Nacido en Zaragoza en 1972, este licenciado en Derecho y Economía, formado en Maastricht, inicia su carrera literaria en la ficción con ‘Madagascar’.

Ricardo Lladosa es narrador y colaborador de HERALDO.
Ricardo Lladosa es narrador y colaborador de HERALDO.
Marcos Cebrián

¿Qué le debe la novela ‘Madagascar’ (Anorak) a su padre?

Desde la infancia mi padre fue mi referente. En particular, ‘Madagascar’ nace de su afán por comprar enciclopedias por fascículos. Todavía me recuerdo yendo con él al kiosco cada semana. Cuando teníamos los fascículos nos íbamos a un encuadernador y varias semanas más tarde teníamos un tomo. Esta rutina llenó mi niñez y mi adolescencia. Él no paró de adquirir enciclopedias hasta llenar todas las estanterías de casa.

Hablemos, pues, de enciclopedias. ¿Cómo le marcaron?

Las enciclopedias fueron mi puerta de acceso a la cultura. De niño me sentaba en un sillón del comedor y hojeaba los pesados tomos sin apenas leerlos. Lo que hacía era mirar las ilustraciones y leer los pies de foto. Todo me resultaba nuevo y misterioso, todo despertaba mi curiosidad. Con el tiempo me di cuenta de que aquellos libros de historia, arte, cine, ciencia, música, naturaleza, economía, etc., se habían convertido para mí en una suerte de imaginario: una ventana al mundo.

¿Desde cuándo escribía o alimentaba la idea de la novela?

Escribo desde hace mucho tiempo, pero el origen de ‘Madagascar’ fue fortuito. Una tarde del verano de 2016 acudí a ver a mis padres y abrí casualmente un tomo sobre geografía de África. Había un breve capítulo dedicado a Madagascar. Me puse a mirar las fotos de lugareños, de animales exóticos, de plantaciones tropicales, de volcanes y de selvas, de la ciudad de Antananarivo…

Ya. ¿Y qué pasó, qué pensó?

Me di cuenta de que todas esas imágenes contenían un relato que yo debía escribir. Lo escribí rápido, como si relatara un sueño o la historia estuviera en mi mente desde siempre y solo tuviera que teclearla.

Creo que estaba escribiendo una novela, la dejó y empezó esta.

Sí, escribí, no una novela, sino una saga de novelas realistas ambientadas en Zaragoza. Pero quizá les faltaba algo… Decidí que debía marcharme a un lugar lejano como Madagascar y escribir, no una historia realista sino algo experimental en cierta medida. La buena literatura requiere transitar por caminos inexplorados, pese al permanente riesgo de perderse y tener que desandar lo recorrido buscando otros itinerarios.

¿Se le había perdido algo allí?

En Madagascar no se me había perdido nada, ja ja. De hecho, confieso no saber nada sobre el país más allá de lo que leí en aquel breve capítulo de la enciclopedia.

O sea, que el azar le dio el tema de la novela y es básico en su desarrollo.

En ‘Madagascar’ se produjo un cambio fundamental respecto de aquellas novelas realistas que había escrito con anterioridad: no planifiqué el argumento. Antes necesitaba conocerlo de antemano. Ahora, en cambio, no conocer la trama de una historia me resulta la premisa necesaria para escribir algo diferente.

¿Cuándo decidió que la novela tuviera dos protagonistas, distintos y tan complementarios?

Desde el primer momento ambos personajes claros y complementarios se mi impusieron: el novelista y el protagonista. Pese a ser personajes complementarios, son por completo diferentes. El novelista es alguien que visita la casa de sus padres en el verano de 2016 y decide escribir una novela de aventuras a lo Julio Verne, Emilio Salgari o Karl May en pleno siglo XXI.

¿Y el otro?

Se trata de un joven no tan joven, biólogo en paro, abandonado por su pareja, que en 1976 decide coger todos sus ahorros y marcharse a Madagascar para fotografiar la naturaleza. Es el que más páginas ocupa. Sueña con ser contratado por National Geographic. Es el héroe clásico, que debe afrontar peligros y dificultades para conquistar la felicidad.

¿Cómo se ha planteado la presencia de Odile, una de las escasas mujeres, cuál es su papel?

Odile es una mujer misteriosa, una heroína que no es ni guapa ni simpática. El novelista afirma que es la única mujer que aparece en la enciclopedia, y que por eso la convierte en personaje de su novela. Se trata de un personaje hecho de vacíos que debe rellenar la imaginación del lector.

La fotografía es clave en la evolución de la novela, ¿no?

‘Madagascar’ surge de la contemplación de las fotos de la enciclopedia que hace el novelista. He intentado que haya distintos niveles de lectura. Esto no es nuevo; en los talleres de escritura se crea un relato a partir de una foto. Lo más curioso es que después de ‘Madagascar’ escribí un libro de cuentos y ahora estoy con otra novela y, en ambos casos, las imágenes han dado pie a los textos.

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