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Daroca se viste de época medieval

La calle Mayor retrocede al siglo XV con talleres, cuentacuentos y atracciones, que despiertan el interés de vecinos y numerosos turistas.

Las tropas participaron hasta en cuatro actos diferentes a lo largo de la jornada para deleite de todos los turistas y vecinos
Las tropas participaron hasta en cuatro actos diferentes a lo largo de la jornada para deleite de todos los turistas y vecinos
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Daroca celebra desde el jueves y hasta hoy la XVIII Feria Medieval, que atrae a cientos de visitantes que buscan retroceder más de seis siglos en el tiempo. La calle Mayor, con su adoquinado de piedra, es la principal artería de la localidad y acoge la mayoría de los actos programados. Según explicó el alcalde, Miguel García, la distribución urbana permite "retornar al pasado de una manera bastante fiel, porque sigue manteniendo la misma estructura que en la Edad Media".

Esta cita, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional por el Gobierno de Aragón, llega a su 18 cumpleaños con unas expectativas importantes en cuanto a número de visitantes. El año pasado cerca de 8.000 turistas transitaron por las calles de Daroca, cifra que el Ayuntamiento quiere "al menos mantener", afirmó el alcalde. "Viene –explica– gente desde Madrid, Valencia o Zaragoza para disfrutar de todos estos actos programados durante el fin de semana". Algo que genera un positivo impacto económico entre los hoteles y restaurantes de la comarca. La feria ofreció el jueves y el viernes varios actos previos al mercado, el plato fuerte que se organizó ayer y continúa hoy. Pero ya no solo los visitantes aprovechan para viajar en el tiempo. "Es una fiesta que ha ido creciendo año tras año y ahora ya está muy arraigada en la zona", contó el primer edil. Una de las claves para que la evolución de esta feria no pierda afluencia es que "cada año se va innovando, cambiando la animación callejera", entre otros ejemplos. "Tenemos el listón cada vez más alto, y eso nos hace mimar todo al máximo detalle", indicó Miguel García.

Hay actos para todo tipo de visitantes: cuentacuentos para los más pequeños, talleres de madera para quienes buscan aprender, espectáculos cómicos para pasar un buen rato o atracciones al más puro estilo medieval. Daniel González, director de la empresa m21 Eventos –que gestiona esta cita por tercer año consecutivo–, se muestra "muy satisfecho" con el volumen de personas que acudieron desde primera hora de la mañana de ayer. Además, en comparación con la edición del año pasado, González aprecia en esta ocasión un mayor número de visitantes.

La jornada de ayer empezó a las 11.00 con una visita guiada a la Basílica de Santa María de los Corporales. Apenas 45 minutos después, la entrada de las tropas desde la Puerta Alta ambientó una atmósfera sumergida en pleno siglo XV.

Una posterior recepción por el concejo real y una demostración de combate para los más aventureros dieron paso a los divertidos bailes medievales. Tras un parón durante las horas centrales del día, cuando más calor hacía, la actividad se retomó con otra visita guiada, esta vez al Museo de la Historia y las Artes.

Posteriormente, hubo una cata de hidromiel, unos bailes medievales y un desfile de tropas formado por guerreros equipados con armaduras y espadas. Después, llegó la recreación de la batalla de los Corporales.

A las 22.00 se ofreció una cena popular en la plaza de España para reponer fuerzas y una hora después, la representación teatral de ‘La Morica Encantada’, que fue el último acto del día enmarcado en el medievo. A las 0.30 estaba prevista una discomóvil, para hacer bailar, cantar y disfrutar a todos aquellos que decidieron trasnochar en la que fue la penúltima jornada de esta feria medieval, que acaba de cumplir su mayoría de edad.

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