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Jorge Sanz: "La gente empatiza con los personajes patéticos, son muy agradecidos"

El actor lucha en ‘Tiempo’ contra un reloj que marca el final de su vida hora y media después. La obra la presenta mañana y pasado en el Teatro de las Esquinas de Zaragoza.

Jorge Sanz encarna a un moribundo llamado como él.
Jorge Sanz encarna a un moribundo llamado como él.
Enrique Cidoncha

Si le quedaran 90 minutos de vida, como a su personaje en ‘Tiempo’, ¿cómo los gastaría?

Llevo meses dándole vueltas al asunto y todavía no lo sé. Supongo que los agotaría hasta el último segundo. Me falta el ingrediente final, verme en esa situación, para saber cómo reaccionaría.

Ha superado un infarto, ¿no le da reparos este monólogo en el que prepara su propio velatorio?

Fue un pequeño percance cardiovascular que tuvo mucho que ver con la vida disipada. ¿Reparos? Al revés. Es muy recomendable sufrir un buen infarto, si no, yo no podría hacer esta función. Ahora llevo una vida sana, equilibrada y hago deporte. Gracias a ello puedo estar toda la obra en una silla de ruedas, con la que bailo un vals y hasta hago un desplante cordobés con el que me ha ayudado Miguel Cubero. Hora y media hablando al público y tirando de pulmón requiere estar en buena forma física.

Lances taurinos, ¿exigencia del guión o defensa de la fiesta?

En esta función no hay exigencias de ningún tipo. La versión original es en catalán y la interpreta su propio autor, Quim Masferrer. El personaje se ha adaptado a mí y me gustan las corridas, aunque también los animales. La vida es una pura contradicción, empezando por mí, y de esto habla también la obra.

También tiene cabida la sátira política, ¿cuánto hay de desahogo personal en ella?

Creo que pongo voz a un desahogo generalizado de la gente contra las malas maniobras de los bancos, la corrupción..., pero siempre desde los límites que me marca mi sentido de la buena educación. Hablo hasta de la familia real, pero sin faltar a nadie.

¿Cómo ha sido trabajar con Ramón Fontseré como director?

Su vida gira alrededor del teatro y con él he sido capaz de hacer algo distinto a todo lo que había hecho antes. Es un privilegio ver cómo crea casi desde la nada. Ha sido maravilloso trabajar en ‘La Cúpula’ de Joglars. A pesar del esfuerzo físico, porque cada día iba y volvía desde casa de Ramón al local en bicicleta y con la cuesta que hay en Rupit (risas).

¿Cómo vivió el boicot a Trueba?

No entiendo lo que ocurrió. Era uno de los rodajes más esperados, todo el mundo tenía ganas de ver a esa pandilla de anormales 20 años después. Cuando Trueba dijo que la cultura no tenía fronteras se malinterpretó. También es verdad que coincidió en el tiempo con escándalos políticos varios, pero Trueba se convirtió en el malo. Lo importante es que ahora estamos representado a España en la Berlinale.

En breve se estrena un nuevo capítulo de ‘Qué fue de Jorge Sanz’. ¿No se cansa de reinventarse?

Llevo mucho tiempo en esta profesión, casi 40 años, y si no nos reinventamos, no trabajamos. Era algo que siempre decía Manuel Aleixandre, porque continuamente tenía que ingeniarse nuevos personajes cómicos.

¿No teme acabar convirtiéndolo en un personaje patético?

Patético es y mucho, de eso se trata. La gente empatiza con los personajes patéticos y por eso son muy agradecidos. La regla básica de la comedia es que para reírte de la vida tienes que empezar por ti mismo, si no no vale.

A sus 47 años, ¿el eterno travieso del cine patrio o el abuelo de los rodajes, como dice usted?

Cuando tenía 20 años me preguntaban si no me importaba que me encasillaran en el papel de galán, y yo pensaba que mejor de galán que de amigo feo del guapo. No me molestan las etiquetas.

A Zaragoza viene a plaza amiga. Le han escrito el libro ‘Jorge Sanz, un actor superdotado’.

Durante cerca de dos décadas pasé más tiempo en Zaragoza que en mi casa. Siempre que puedo me dejo caer por la ciudad, soy de Chamberí, pero también de La Nicolasa y de Hermógenes.

¿Qué será de Jorge Sanz?

Espero seguir sorprendiendo con cierto estilo propio, tampoco abusar, y continuar empatizando con la gente, que es de lo que se trata en este oficio.

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