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Ocio y Cultura

El Mercadillo de San Bruno de Zaragoza cambia de fechas por Navidad

Los puestos de antigüedades se instalarán en la plaza los lunes 26 de diciembre y 2 de enero.

El Mercadillo de San Bruno exhibe antigüedades todos los domingos del mes
El Mercadillo de San Bruno exhibe antigüedades todos los domingos del mes
L. M.

La plaza zaragozana de San Bruno seguirá exhibiendo antigüedades en Navidad, pero los tradicionales domingos de apertura pasarán a los lunes estas semanas. El Mercadillo de la plaza San Bruno extenderá sus puestos los próximos 26 de diciembre y 2 de enero, y guardará fiesta los días 25 de diciembre y 1 de enero.

Este mercado lleva más de 20 años en funcionamiento, y se ha consagrado como el lugar ideal para nostálgicos y coleccionistas, ya que se pueden encontrar obras de arte antiguas, piezas de decoración tipo 'vintage', pintura, artesanía, libros, comics, música, bisutería y alimentación.

Todo comenzó cuando Luis Naharro y Salvador Saura, anticuarios de profesión, decidieron instalarse en varios locales de la plaza de San Bruno. La tradición comercial ha ido pasando de generación en generación, pero hoy en día el negocio ha crecido tanto que cada vez son más los que por afición o necesidad, se suman a instalar su puesto. “A día de hoy hay más gente nueva que los que estaban al inicio de la andadura”, asegura Alicia Hernández, presidenta de la Asociación de Vendedores y Artesanos del Mercadillo de la Plaza San Bruno.

La plaza tiene espacio para 71 puestos y los productos que allí se comercializan se dividen en cuatro categorías: artesanía, alimentación, libros y antigüedades y coleccionismo, aunque en algunos se puede encontrar variedad. La gran mayoría de los comerciantes son de la capital aragonesa, aunque hay vendedores que se trasladan cada domingo hasta San Bruno desde pueblos de alrededor, como Alagón o Casetas.Balance y perspectivas de futuro

Con el 2016 a punto de finalizar, es buen momento para hacer balance del año. Según Hernández, el público extranjero ha crecido considerablemente, algo que asocian a que "hemos repartido folletos sobre nuestra actividad y ubicación por las oficinas de turismo de la ciudad y algunos hoteles de la zona, todo costeado por nosotros mismos". Este año se han centrado también en crear su propia seña de identidad con el diseño de unas bolsas que entregan a sus clientes con cada compra, que constan de un dibujo de la plaza y el nombre de Zaragoza en letras grandes. "Lo que queremos es contribuir a que los visitantes conozcan la cultura a través del arte, la literatura, la música y la gastronomía que exponemos en el mercadillo", señala la presidenta.

Respecto al número de visitantes que han acudido a la plaza este 2016, Hernández destaca que algunos domingos puntuales, cuando el buen tiempo acompaña, "hemos llegado a reunir casi 1.000 personas", una cifra que confían repetir en más ocasiones en 2017. "Hemos conseguido llamar la atención de vendedores de mercadillos importantes de otras ciudades, fundamentalmente de Barcelona, Madrid y Valencia", asegura la presidenta, ya que los comerciantes se están desplazando hasta Zaragoza para adquirir productos para sus puestos.

Aunque mantener los negocios no siempre es fácil, porque en muchos casos esta actividad no les permite vivir de ello, esperan seguir llenando el año que viene la plaza de San Bruno de curiosidad, color y recuerdos.

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