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Ocio y Cultura

Música, artes y mucha diversión en una concurrida Noche en Blanco en Zaragoza

Las actuaciones completaron los atractivos habituales de los museos y salas de exposiciones. Las visitas teatralizadas agotaron las localidades en prácticamente toda la oferta de actividades.

En plena calle, en los museos, en los centros comerciales, en los teatros, en las iglesias, en recintos universitarios y restaurantes. Hasta en el cementerio zaragozano hubo actividades ayer para dar color a la Noche en Blanco, que en la capital aragonesa llegaba a su sexta edición. En el camposanto de Torrero se desarrollaron varias actividades en la llamada Noche en Negro, como una exposición fotográfica sobre momentos trágicos de Zaragoza o una lectura de textos poéticos acompañados de música. Fue el contrapunto algo más sombrío –solo fallaron los paseos en barca por el Ebro que se suspendieron por el fuerte viento– a un programa lúdico en el que predominaron las manifestaciones musicales y las artes escénicas. Y, por encima de todo, las visitas teatralizadas. Gozarte, que las ofrecía en escenarios tan distintos como la plaza de Aragón o la Aljafería, agotó las más de 1.000 plazas que ofertó.

En el Patio de la Infanta se redoblaron los esfuerzos para ampliar localidades, pero el espacio es el que es y hubo gente que se quedó fuera. Y algo parecido ocurría en otros centros culturales, como el Paraninfo.Lo clásico y lo contemporáneo

Con más de 60 escenarios a los que acudir, algunos zaragozanos y muchos turistas que ayer visitaban la capital aragonesa aprovecharon para visitar museos y exposiciones mientras disfrutaban de los actos. Así ocurrió, por ejemplo, en el Museo Pablo Serrano, a donde acudieron numerosos visitantes a partir de las 20.00, hora en que, en la segunda planta, comenzaron a sonar los tambores japoneses del grupo Kamidaiko.

Sus toques se fueron alternando con las melodías que arrancaban a sus trombones en la tercera planta los cuatro músicos del cuarteto del Conservatorio Superior de Música de Aragón. El museo mantuvo abiertas sus puertas hasta las 2 de la pasada madrugada, concentrando en la espectacular terraza las actuaciones tras el cierre de las salas de exposiciones.

La música, en este caso de una big band, fue protagonista también en el Centro Comercial Independencia, que se llenó de las melodías típicas de estas agrupaciones, con el beneplácito del abundante público que se arremolinaba a lo largo de toda la barandilla en forma de caracol.

Propuestas hubo para todos los gustos. En el patio del Museo de Zaragoza, por ejemplo, se pasó sin solución de continuidad de la actuación de música clásica del Trío Salduie a la propuesta arriesgada de danza contemporánea de Carmen Fumero y Miguel Ballabriga. "Actuar aquí –señalaba el bailarín– es muy importante para nosotros porque nos encontramos con un público no iniciado, muy real, pero que se integra desde el primer momento".

Un público heterogéneo asistió a los actos, muchos de ellos enfocados a las familias. Así ocurría en el Museo del Fuego, en donde los niños más pequeños pudieron disfrutar a sus anchas coloreando dibujos con motivos relacionados con la temática del parque de bomberos y moldeando figuras en barro también alusivas a la actividad de este importante servicio ciudadano.

La Noche en Blanco se creó en París, en el año 2002. Desde entonces, la idea de una velada cultural de carácter nocturno se ha extendido por medio mundo. Zaragoza adoptó la idea en el año 2011 y desde entonces se ha venido celebrando ininterrumpidamente con gran éxito. La de ayer fue una jornada para disfrutar. Según aseguraba la violinista Alma Olite, que asistió como público a varios actos, "habría que fomentar este tipo de iniciativas más días al año. La gente no se las pierde porque son el alimento del alma".

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