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​'Los combatientes', el último "meteorito" de la comedia francesa se estrena en España

Una "comedia atomizada", que habla de "la necesidad de encontrar un lugar en el mundo".

'Los combatientes', el explosivo debut en la gran pantalla del francés Thomas Cailley que el miércoles se estrenará en España, sacude el armazón de la comedia amorosa con una "fábula meteórica" en torno a la pareja, el universo militar y un inesperado apocalipsis.

"Las comedias románticas se basan en roles muy estereotipados, casi programados, de modo que di la vuelta al esquema y lo interpreté según los códigos del cine de acción o de catástrofes", señala a Efe Cailley, quien consiguió este año el César a la mejor ópera prima, después de recoger la Cámara de Oro en la edición de 2014 del festival de Cannes.

Lo que nació como una "peliculita de verano" se ha convertido en uno de los éxitos recientes del cine francés.

Aplaudida por público y crítica, 'Los combatientes' sigue las peripecias estivales de Arnaud (Kévin Azaïs), un aprendiz de carpintero que se alista en el ejército enamorado de la extravagante Madeleine (Adèle Haenel), una experta en defensa personal capaz de devorar peces crudos y fascinada por los escuadrones de élite.

El sueño militar se antoja de pronto accesible tras la aparición de un furgón militar que, con la esperanza de captar potenciales reclutas, recorre la costa francesa ofreciendo plazas para un curso acelerado de supervivencia. Madeleine se sube al convoy y Arnaud de su brazo.

"Cuando supe del camión me pareció tan surrealista como anacrónico, pero mi productor me obligó a pasar el cursillo", confiesa un cariacontecido Cailley, quien aún se asombra del entusiasmo de sus colegas de entrenamiento.

"La gente busca dar un sentido a las cosas. Es curioso, hoy la libertad pasa por imponerse restricciones", agrega.

Fruto de aquel encuentro fortuito surgió un relato que, asegura, despega de lo real para abrazar lo fabuloso: "El personaje de Madeleine funciona como un cometa, como un meteorito que irrumpe en una realidad documental cualquiera, como lo es el mundo de Arnaud, para transformarla".

De Madeleine en adelante el resto es pura ficción, un singular enredo amoroso que remite a las revolucionarias comedias que en los años treinta firmaron Howard Hawks o Preston Sturges, un subgénero repleto de enérgicos caracteres femeninos y hombres confusos, algo ingenuos e inevitablemente torpes.

"Personajes como los míos están en la calle, solo hay que descubrirlos; pero claro que me apasiona Hawks, casi tanto como Judd Apatow", confirma el director francés en alusión al "pope" de la últimas comedias hollywoodienses.

El cóctel desemboca en una "comedia atomizada" y seguramente atómica, cuyo sorpresivo final alude a un supuesto apocalipsis meteorológico-nuclear por mucho que, "antes que una película sobre el fin del mundo", 'Los combatientes' hable de "la necesidad de encontrar un lugar en el mundo".

Rodada en su región natal, las Landas (suroeste de Francia), la cinta hereda de su paisaje -"un territorio plano y sin horizonte"- un rasgo que también comparten sus protagonistas: todos ellos viven atenazados por la necesidad de ampliar sus perspectivas. "Y esa es la idea de la película", zanja el cineasta.

Con 35 años, la nueva revelación del cine francés, que encadena ideas con la misma agilidad con la que ensambla sus planos, es un producto de la prestigiosa escuela parisiense La Fémis, cantera oficial del cine galo y en cuyas aulas ingresó a los 26 años.

Ahora Cailley aspira a seguir rodando y a escribir, una voluntad que de momento le ha llevado a la preproducción de una serie para el canal Arte y que le seguirá apartando de la iconografía de París, habitual escenario del cine francés.

"Suena absurdo -reconoce- pero no sé filmar las calles de esta ciudad".

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