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Ocio y Cultura

“La cultura es cambio, movimiento y emoción”

Patricia Roda estrena ‘El viaje de las reinas’ en el FCZ, un largometraje documental de 70 minutos.

Patricia Roda
“La cultura es cambio, movimiento y emoción”

Patricia Roda Amador es cineasta y productora. Reside entre Madrid y Zaragoza. Ha trabajado en algunas de sus películas con su hermano Germán Roda, ha realizado cortos y ahora, esta tarde en la Filmoteca, estrena su documental ‘El viaje de las reinas’, inspirado el proceso de trabajo de la obra teatral ‘Doce reinas’, dirigida por Blanca Resano.

¿Qué es, desde el punto de vista cinematográfico, 'El viaje de las reinas'?

Lo que cambia de una película a otra es la mirada sobre esos personajes, sobre ese tema. Una mirada particular y diferente al resto. En este caso, ‘El viaje de las reinas’ es un largometraje documental en el que, en realidad, pretendo contar dos viajes. Uno, un trayecto vital a través de un grupo de mujeres. Y el segundo, mi propio viaje interior.

¿Cómo se ha planteado un trabajo así: como una defensa del teatro, de la mujer, como una reivindicación general de la cultura?

El tema principal de mi proyecto es la Mujer. Y más particularmente, la mujer capaz de propiciar los cambios necesarios para ocupar de forma definitiva el papel que se merece en la sociedad. La mujer que se hace su propio camino y su cambio. Además, la cultura, y en el caso concreto de ‘El viaje de las reinas’, el teatro, han sido los medios elegido por las actrices protagonistas de mi película para conseguir su objetivo. Las protagonistas de mi documental idearon su proyecto, una obra de teatro protagonizada por doce actrices, y lo realizaron. La cultura, por propia definición, es cambio, movimiento, emoción… Herramientas perfectas para conseguir un objetivo.

¿Qué dificultades entraña un trabajo así: de tiempo, de grabación, de testimonios, de concepto?

En nuestro caso, las principales dificultades han estado principalmente en el tiempo. Allá por noviembre del 2012, empecé, cámara en mano a grabar las primeras reuniones de estas actrices. Sabía cómo empezaba pero no tenía ni idea de cómo ni cuándo acababa. De hecho, hay proyectos que se quedan en el cambio, y fue uno de los riesgos que asumía. Nada más lejos de la realidad. Con sus problemas y sus obstáculos, estas mujeres siguieron contra viento y marea, poner todos los elementos necesario para un exitoso desembarco en el escenario. Ese estreno se produjo en marzo del 2014, tras muchos meses de trabajo, por lo que realmente hacer un seguimiento tan dilatado en el tiempo ha sido una complicación extra en la producción de este rodaje. Esta película narra un viaje que sucede a lo largo de unos meses, por lo tanto se planteó un rodaje discontinuo a lo largo de todos estos meses. Quizás la otra complicación haya sido en lo referente a la financiación.

¿Por qué? Parecía que sí habían tenido apoyos concretos...

Nunca he querido plantear una película de mujeres, para mujeres exclusivamente, sin embargo, ha sido el sello que acaso de forma unánime han ido adjudicando a ‘El viaje de las reinas’, limitando así nuestras vías de financiación. He de agradecer especialmente la confianza depositada por Aragón Televisión, coproductora de esta película, que apostó por un documental de estas características, entendiendo, creo yo, que los espectadores aragoneses podrían tener interés en una historia así. Y digo, los espectadores en general, no exclusivamente las mujeres. También contamos con una ayuda del Departamento de Cultura del Gobierno de Aragón, y el apoyo del Instituto Aragonés de la Mujer, y de su directora Pilar Argente, que desde el principio se han mostrado interesadas en los valores y la historia de empoderamiento femenino que narramos en ‘El viaje de las reinas’.

¿Qué va a ver el espectador: una pieza con ritmo, una obra digresiva, de combate, una obra poética...?

Mi pretensión, por lo menos, ha sido conseguir realizar una película ágil, llena de vida, de alegrías y sufrimientos, de ritmo, de reivindicaciones, de teatro, de plasticidad, de errores y aciertos… Hay lucha, hay combate… sobre todo de ellas, de las protagonistas, contra la realidad. Una realidad injusta que hace que, como mujeres de teatro, sus posibilidades de trabajar se vean reducidas claramente respecto al hombre, tanto en cantidad, hay muchos menos textos escritos y dirigidos por mujeres, como en calidad, la mayoría de los papeles femeninos son como secundarias o de reparto. Los papeles protagonistas están reservados para unas pocas.

¿Qué tienen de especial más de una docena de mujeres trabajando juntas?

Doce actrices, sobre el escenario, doce protagonistas, dos dramaturgas, una directora… Todo es especial, y único. No he sido capaz de encontrar un ejemplo similar. Que conste que me encantaría que no fuera excepcional y que no lo hubiera tenido que tratar como tal. Doce hombres sobre un escenario posiblemente no tiene nada de particular, sería una obra más que no merecería ningún filtro especial en nuestro análisis solo por el hecho de ser solo hombres. En el caso de ‘El viaje de las reinas’ ese ha sido el primer elemento identificativo y, en cierto modo, el primer escollo que han tenido que salvar. Lo excepcional sería que algo así no fuera excepcional. Y sería un objetivo a alcanzar

Hablan de monarcas, de soberanas... ¿Cuál es para usted la vigencia de esos personajes, cree que nos interesan?

Que nos interesan está claro que sí. Hay series, películas, libros que han salido a la luz recientemente porque las vidas de estas mujeres reinas siguen teniendo vigencia e interés. Las doce soberanas de la Historia de Europa fueron elegidas entre todas las actrices. Posteriormente, Eva Hinojosa y Susana Martínez hicieron la dramaturgia. Les pregunté a las actrices durante el documental por adjetivos que definieran a las reinas a la que daban vida. Algunas de sus respuestas: inteligente, estratega, dulce, ninfómana, maleducada, obsesiva, soberbia, colérica, impulsiva, digna, valiente… Yo creo que sí, que nos interesa saber y recuperar las vidas de mujeres así.

¿Cómo ha crecido Patricia Roda como cineasta y como mujer en esta pieza, en qué medida te siente implicada?

Para mí ha sido un viaje, un viaje que siento que aún no ha acabado. Ha sido un viaje interior a través del cual he conseguido exponer mis preocupaciones, mis dudas, mis objetivos, como mujer y directora. Todo eso ya me rondaba la cabeza y el corazón, pero al encontrarlas a ellas, se ha redondeado, se ha consolidado más.

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