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Bicentenario de su nacimiento

El corazón del doctor Livingstone aún late en África doscientos años después

El 19 de marzo de 1813 nació el legendario explorador, misionero y médico escocés David Livingstone, que cimentó su estatus de héroe por su lucha contra la esclavitud.

Pedro Alonso. Nairobi Actualizada 19/03/2013 a las 11:57
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Tal día como hoy pero de 1813 nació el legendario explorador, misionero y médico escocés David Livingstone, que cimentó su estatus de héroe decimonónico en su amada África, el continente que guarda su corazón y aún le añora doscientos después.

Pocas veces un hombre blanco ha dejado una impronta tan positiva en el llamado antaño 'Continente Negro', que aún se resiente de las tropelías colonizadoras perpetradas por las potencias europeas en los siglos XIX y XX.

Tanto es así, que el doctor Livingstone, como se le conoce popularmente, es considerado "el primer luchador por la libertad de África", en palabras del expresidente de Zambia Kenneth Kaunda.

Nacido en el seno de una familia pobre en la ciudad escocesa de Blantyre, donde alternó de joven sus estudios de Medicina y Teología con un trabajo agotador en una fábrica de algodón, Livingstone pasó treinta años en territorio africano.

Sorteando junglas y sabanas en expediciones épicas, el popular explorador recorrió unos 48.000 kilómetros y, entre otras vicisitudes, sobrevivió al ataque de un león que -según relató él mismo- le sacudió "como un perro lo hubiese hecho con un gato".

Livingstone cartografió vastas regiones desconocidas a mediados del siglo XIX, y descubrió accidentes geográficos como el Lago Nyasa (Malaui) o las Cataratas Vitoria (frontera de Zambia con Zimbabue), que bautizó en honor de su monarca, la reina Victoria de Inglaterra.

"Una vista tan maravillosa ha tenido que ser contemplada por los ángeles en vuelo", escribió el explorador sobre el salto de agua.

En el Reino Unido, el escocés, que llegó a África en 1941 como misionero, ganó también enorme notoriedad por su legendaria desaparición, saldada en 1871 en Ujiji (Tanzania) mediante el célebre encuentro con el periodista Henry Morton Stanley, quien le saludó con la archiconocida frase: "Doctor Livingstone, supongo".


Lucha contra la esclavitud

Sin embargo, la faceta de Livingstone que quizás ha calado con más fuerza en África sea su misión evangelizadora y, por encima de todo, su lucha comprometida contra la esclavitud.

Como ejemplo de su buena reputación africana, cabe recordar que, tras la independencia de los países del continente, muchos cambiaron los nombres de lugares que remitían al colonialismo, pero mantuvieron la denominación de sitios bautizados por el escocés.

Para palpar esa realidad, no hay más que darse una vuelta por Blantyre (capital económica malauí) y Livingstonia en Malaui, así como por la turística ciudad de Livingstone en Zambia, país que celebra el bicentenario del nacimiento del explorador con conferencias, exposiciones, carnavales y eventos deportivos.

"Sólo en Zambia tenemos la ciudad de Livingstone, y escuelas de educación primaria y secundaria con su nombre. Algunos sitios se llaman Munali, como él era conocido entre los indígenas", explicó Vincent Katanekwa, exdirector del Museo de Livingstone.

"A Livingstone -dijo Katanekwa- se le considera un filántropo en la mayor parte de África debido, principalmente, a que denunció el comercio de esclavos, que él describió como una úlcera del mundo".

Con letra blanca sobre fondo negro, un cartel evoca esa denuncia en la Catedral Anglicana de la isla tanzana de Zanzíbar, construida sobre los cimientos del antiguo mercado de esclavos, donde se vendieron unos 600.000 hombres, mujeres y niños entre 1830 y 1873.

El letrero aclara que ese comercio cesó en 1873 por decreto del sultán, "tras el llamamiento hecho por el doctor David Livingstone en 1857 a los hombres de las grandes universidades inglesas de Oxford y Cambridge para liberar a África de la esclavitud".

Hay quien reprocha, no obstante, que los descubrimientos de Livingstone allanaron el camino a la colonización tras la Conferencia de Berlín (1884-1885), en la que Europa se repartió África, pero Katanekwa cree que "ése no sería un juicio justo".

"Livingstone -matizó el experto- abogó por el comercio justo y la introducción de la civilización, pero nunca aludió a lo ocurrido tras la Conferencia de Berlín. Él defendió la colaboración (con los africanos), no la subyugación que acaeció más tarde".

Su corazón permanece en África

Tras sufrir enfermedades tropicales durante su vida, el explorador falleció de disentería el 1 de mayo de 1873 en una cabaña de la aldea zambia de Chitambo, donde sus fieles servidores indígenas lo hallaron muerto de rodillas, en aparente pose de rezo.

El Reino Unido reclamó el cuerpo de Livingstone para rendirle honores y darle sepultura en la londinense Abadía de Westminster, donde reposan reyes y héroes de aquella nación.

Muy a regañadientes, la tribu que acompañó al escocés en sus últimos días accedió a devolver su cadáver, no sin extraer antes el corazón y enterrarlo bajo un árbol.

El cuerpo fue trasladado al Consulado Británico de Zanzíbar, reconvertido hoy en un pub-restaurante a cuya sombra duermen la siesta los taxistas bajo una placa que recuerda que "en esta casa" descansaron los restos del explorador "en su largo viaje a casa".

Finalmente, el cadáver embalsamado del doctor Livingstone llegó a Inglaterra en 1874 con una nota en la que se leía: "Pueden quedarse con su cuerpo, pero su corazón pertenece a África...".




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