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Literatura

Cristina Fallarás o la mujer asediada

La escritora zaragozana presenta en Los Portadores de Sueños su novela ganó el premio ?Ciudad de Barbastro? en 2011, ?Últimos días en el Puesto del Este?, que recupera Salto de Página.

Cristina Fallarás
Cristina Fallarás o la mujer asediada
OLIVER DUCH

Cristina Fallarás (Zaragoza, 1968) es una mujer torbellino. Y a veces es una mujer a la desesperada: vehemente, atrevida, enérgica. La palabra es uno de sus dones: la palabra y la ficción. Tiene la facultad de crear ámbitos inquietantes, dolorosos, como sucedía en ‘Las niñas muertas’ (Roca, 2011). Ámbitos de pánico y violencia, erotismo y aventura. Y de introspección desapacible. Algo de todo ello se cruza en su novela ‘Últimos días en el Puesto del Este’, con la que ganó el premio de novela Ciudad de Barbastro en 2011, “galardón que me llenó de orgullo. Su primer ganador fue Javier Tomeo, que es una referencia literaria para mí, un maestro”. 

El libro lo publicó el sello DVD y, agotado y desaparecida la editorial de Sergio Gaspar, lo reedita Salto de Página. Esta tarde, a las 20.00, esta mujer indómita, periodista, bloguera y editora, que ha elevado su voz contra los desahucios y la crisis, presenta la novela en Los Portadores de Sueños. Curiosamente, Fallarás vivió de niña enfrente del edificio de la librería.

Explica Cristina Fallarás, que va a publicar en marzo un libro-crónica donde recoge la gestación de esta novela corta: “El 27 de octubre de 2010 escribí en mi blog: ‘Arrecia el frío y aquí, en el Puesto del Este, empiezan a escasear las vituallas. Nueve meses de sitio son mucho tiempo. Ellos siguen ahí afuera, ya casi nunca se les oye, pero podemos sentir su tensión y oímos las patas de sus perros, las uñas contra la piedra. Su silencio es casi peor que lo otro. El capitán partió a buscar algo, solo eso, algo’. Y al día siguiente escribí de nuevo: ‘Parece que el frío nos ha dado una tregua. Y la noche. Aquí en el Puesto del Este el amanecer es momento de lucha, la actividad apresurada que tape todas las derrotas, y que no pasará del mediodía. Los cobardes siguen ahí afuera, los otros’. Cuando terminé este segundo párrafo del segundo día me di cuenta de que efectivamente me sentía rodeada. De que estábamos sitiados, mis dos hijos y yo. Que efectivamente, empezaría a escasear la comida y que lo que llegaría a partir de ese momento solo podía ser peor”.El argumento

La novela cuenta un enigmático estado de asedio que viven una mujer de largos cabellos, la Polaca, y sus dos hijos: el niño, al que le encanta acariciar los cabellos de la madre, se llama León; de la niña no se dice el nombre. Afuera, campa, pugna y amenaza una multitud más o menos informe a quien la narradora llama “los bárbaros”. La Polaca ha viajado mucho, quizá haya matado a un hombre insidioso llamado Gorostidi, y ha amado a otros: a José, al Capitán (que es un personaje escurridizo como el Kurtz de ‘El corazón de las tinieblas’ de Joseph Conrad) o a Ernesto, que ha sido su gran amor; más que un amante, ha sido quien ha despertado al animal sexual que llevaba dentro. Y en medio de la hecatombe y de la incertidumbre, de la precariedad y el miedo, La Polaca lo recuerda y lo sobrevive. Recuerda la “conexión erótica animal” que ambos vivieron mientras lucha con sus hijos por “la salvación”, que es el tema central de la novela.

Añade Fallarás: “El tono post apocalíptico de lo que luego sería la novela estaba ya instalado en mi ánimo, y no creo que en el mío solo. A esas alturas, con 2010 terminando, sentía que el mundo había terminado, o se estaba acabando. El mundo que conocíamos, el que se basaba en ciertos derechos básicos garantizados, aquel en el que vivir era sinónimo de trabajar para ganarse la vida, mejor o peor. Entonces, una tarde le dije a mi compañero Raúl Argemí: ‘A partir de ahora, por favor, tú te haces cargo de los niños y de la casa, yo me voy a encerrar en la Luna. El 31 de enero termina el plazo del concurso de novela breve Ciudad de Barbastro”.

La escritora constató que en el país, a finales de 2010, ya nada funcionaba, y la consecuencia inmediata era la precariedad, el dolor, el estupor de existir: “Cuando echas a correr, lo de menos es la lógica. Se lleva consigo todo lo demás, los restos de algún ingreso, los restos de esperanza de que algo suceda, los métodos domésticos y los razonamientos laborales. Se lleva consigo lo que conocíamos como realidad y lo que conocíamos como lógica”.

La novela consta de diez capítulos, que en realidad son las confesiones de diez días donde todo es extraño, terrible y absurdo. La multitud hostiga desde fuera pero no se sabe nunca muy bien por qué. En el fondo de esta novela de escritora lírica y sincopada está el citado Javier Tomeo, pero también Witold Gombrowicz, Thomas Bernhard, algunos de los narradores del mar como Herman Melville y Conrad, quizá Cavafis (autor del poema ‘Esperando a los bárbaros’) y, por supuesto, Samuel Beckett.

'Últimos días en el Puesto del Este'. Cristina Fallarás. Premio de Novela Ciudad de Barbastro de 2011. Salto de Página. Presentación, este viernes, 15, a las 20.00 en Los Portadores de Sueños.

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