Anuncios clasificados
Volver a Heraldo.es
Suscríbete Web del suscriptor

Música

Silvia Pérez Cruz: la voz del mar

La cantante del Ampurdán, la revelación de 2012, llega hoy a la sala Arbolé con su disco ‘11 de noviembre’, cantado en cuatro idiomas.

Antón Castro. Zaragoza Actualizada 01/02/2013 a las 10:03
0 Comentarios
Silvia Pérez Cruz

En el arte hay creadores que irrumpen como una aparición de luz. Como un temblor indefinible. Algo así ocurre con Silvia Pérez Cruz, nacida en el Ampurdán en 1983. A pesar de su juventud es una mujer que compone, escribe algunas de sus letras y canta, y no solo eso, es una cantante que parece haber vivido varias vidas a la luz de su biografía: ha participado en muchos proyectos de jazz, de música tradicional, de teatro; ha tocado en varios grupos, y tiene un pasado musical muy variado. Ha trabajado en la música popular catalana con Xalupa, ha integrado Las Migas durante seis años, ha formado dúos y ha grabado con Javier Colina o Toti Soler. Es capaz de abordar casi todos los registros: el jazz, el flamenco (como se ha visto en ‘Blancanieves’, la película de Pablo Berger), pero también la canción latina, el fado o diversos registros del pop. Lo hace todo con una naturalidad no exenta de quebradiza espiritualidad y de frescura. 

Por tener, esta mujer de apariencia vulnerable, de voz tan cautivadora como llena de matices y escalofrío, tuvo unos inicios muy curiosos: se educó en la ribera del Mediterráneo en lo que ella misma ha llamado los “bares de habaneras”, bares donde se trasegaban la vida y los recuerdos y se aliviaban las penas, o se multiplicaban, con canciones. Habaneras principalmente. Su padre era guitarrista e intérprete, y ella lo acompañaba desde los tres años. Al parecer, no solo lo acompañaba: recogía sus ecos, aprendía las canciones y poco a poco las iba entonando; quizá la canción ‘Pare meu’ sea un buen homenaje. A los ocho años ya era capaz de ‘clavar’ una versión de ‘Alfonsina y el mar’. Y así, aprehendiendo los vaivenes del canto, ha ido creciendo, se formó en el jazz, pero al trasladarse a Barcelona a los 18 años mostró, sobre todo, una insaciable pasión por la música.

El pasado año, tras haber grabado varios discos con sus diferentes grupos, decidió publicar ‘11 de noviembre’, su primer álbum en solitario que incluye letras suyas, de Feliu Formosa, de Maria Mercè Marçal y de María Cabrera. Canciones que tienen algo de susurro, de nana, de evocación, de temblor, y que están en gallego y portugués, en castellano y en catalán, donde dice sentirse más cómoda. A veces se arranca también en francés; es una gran admiradora de Edith Piaff.

‘11 de noviembre’ es uno de esos discos que están hechos en estado de gracia: por sus arreglos y por su producción (de Raúl Fernández), por su variedad, por su melancolía, por ese tono un tanto experimental en ocasiones, por su convicción y por una magia que mezcla por igual la felicidad y una atmósfera de dolor o de suspiro. Es un álbum admirable con trece temas por la calidez de una voz que contiene fibras de suavidad, de desgarro y acaso de intemporalidad. A veces, hasta esa voz es “frágil y esbelta”, como dice en el primer tema, y envuelve como un abrazo. La canción ‘Iglesias’ resume, en un tono impresionista y quizá surrealista, su mundo (la ribera, el jazz, el amor, el sueño). “Yo soy una chica de mar”, ha dijo la cantante en un elocuente autorretrato. Otros dicen de ella que es un milagro, un prodigio, la melodía hecha temblor.

Silvia Pérez Cruz llega hoy, a las 21.00, al Teatro Arbolé con sus músicos. Anoche cantó en el Matadero de Huesca.




Pie
Enlaces recomendados

© HERALDO DE ARAGON EDITORA, S.L.U.
Teléfono 976 765 000 / - Pº. Independencia, 29, 50001 Zaragoza - CIF: B-99078099 - CIF: B99288763 - Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza al Tomo 3796, Libro 0, Folio 177, Sección 8, Hoja Z-50564
Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Grupo Henneo