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Entrevista

"El amor es infinito y mueve el mundo"

Raúl Usieto (Huesca, 1973) es Pecker. Reside en Nueno, Huesca, y publica un nuevo álbum: ?Comercial? (Warner Music), que tiene lo que le gusta: variedad musical, ritmo, frescura, embrujo y amor a la vida.

Autorretrato
"El amor es infinito y mueve el mundo"
AUTORRETRATO X 365

¿Qué pasa por su cabeza cuando prepara un disco, qué busca?

En realidad no suelo escribir discos sino canciones. Entiendo que hay gente que piensa en un concepto y comienza a desarrollar un montón de canciones alrededor de él para concluirlas en un álbum. Tal vez por eso se me considere un autor muy ecléctico, porque cada tema para mí es un mundo independiente. A veces surge de una sensación o estado anímico, otras me lo sugiere el libro o película que me acompaña, en alguna ocasión las noticias me dan una idea y muchas otras simplemente aparece en mi cabeza una frase que me gusta y ella me lleva a más.

¿Quiere ser ‘Comercial’ su disco más comercial, o el más indie, el más festivo?

Si un producto es o no “comercial” lo decide el público con su acción de elegir. Lo que ocurre es que además, el término está unido directamente a una idea de género en contraposición con esa cosa llamada ‘indie’ (que también se puede leer como un estilo musical o como una manera de trabajar). Desde luego que mi modo es el más ‘indie’, pero mi sonido es pop entendido de un modo muy amplio. Y llamar a mi nuevo trabajo ‘Comercial’ es sobre todo una provocación.

Hay un tema dominante: eso que llamaríamos la introspección. ¿Qué conflicto tiene de identidad, dicho sea con algo de humor?

Conmigo mismo tengo muchos conflictos, pero mejor me los callo no vaya a ser que exteriorizándolos los solucione y me quede vacío para poder seguir escribiendo. Hace casi 20 años hice mi primera exposición de fotografía en Valencia y se tituló ‘Mirada introspectiva’. Eran autorretratos tratados con mucho humor e ironía. Desde entonces arrastro esa necesidad de entenderme.

Dice que se multiplica por mil y a la vez proclama sus errores... ¿En qué se ha equivocado?

Multiplicarse por mil da fuerza y seguridad en uno mismo en esos momentos difíciles o delicados. La vida es un reto continuo y a veces cuesta enfrentarse a según qué cosas, porque uno es lo que intenta ser, pero también aquello que no ha podido escoger. Y por supuesto me equivoco, como todo el mundo, en muchas cosas, pero ya se sabe que de los errores se aprende.

¿Es ‘Todas esas cosas’ su mejor autorretrato?

Todas las canciones de algún modo son autorretratos, aunque quizá en ésta me haya sincerado más de lo habitual. Normalmente prefiero que las canciones queden libres de las connotaciones del autor y sean interpretadas por quien las escucha, pero ahí voy. Soy piscis y, no sé si tiene que ver o no, tengo al menos dos caras; tampoco diría que una es buena y otra es mala, simplemente las tengo. Reparto besos y en ocasiones tiro bombas y simplemente lo advierto para que no haya sorpresas.

¿En qué cree que debe ser más radical? Cito otra canción.

Creo que tengo un carácter poco combativo y suelo echar en falta la radicalidad en general en cualquier cosa. Me gustaría poder ser más borde, a veces, más claro y directo. Peco de cordial aunque no se merezca.

Se manifiesta contra la banalidad. ¿También lo hace contra la corrupción y la manipulación?

El primer single de mi nuevo disco se llama ‘No (Todo lo que no)’ y es precisamente un canto contra las manipulaciones políticas y sociales de los poderosos de la tele, solo que está dibujado metafóricamente como casi una relación de pareja.

¿De cuántas formas puede cantar Pecker al amor?

El amor es infinito. El amor mueve el mundo. El amor a tu pareja, a tu hijo, a tu familia, a tus amigos, a las buenas historias, a la naturaleza, al dinero, a los placeres de la vida, a la vida, a la música, a uno mismo, a un concepto x, a un dios, a un ídolo. Eso sí, entendido el amor como sí mismo y su contrario, el odio. Allí se esconden en realidad todos los temas.

¿Cuál es para usted el sueño: el amor o la vida?

La felicidad de encontrar el amor en la vida. Ese es el sueño perfecto que debería tener cualquiera. No querría despertar de un buen sueño. De las pequeñas imperfecciones que hacen que lo perfecto sea genial. De ser feliz con lo que hago en compañía de María y Lucas, mi mujer y mi hijo...

El disco, como todos los tuyos, tiene melodías frescas y pegadizas, bonitos estribillos, invita a bailar, tiene textos sorprendentes y ágiles... ¿Cómo se plantea todo esto?

Muchas gracias. Me lo planteo desde el egoísmo. Lo primero de todo es que lo que hago me tiene que gustar a mí; lo normal. Y después viene ese lado del “qué les parecerá a los demás”. Me gusta hacer disfrutar a la gente, quizá es “mi sintomática afición por agradar” e intento que las canciones estén llenas de optimismo aunque la historia que cuente sea grave.

¿Qué debe tener para usted una canción?

Debe tener gancho. Lo difícil es saber cómo conseguir ese gancho, puede llegar en forma de melodía adhesiva, de frase cautivadora, de un instrumento hipnótico que seduce o de un ritmo canalla que te invita a bailar. No se sabe. Y menos mal, porque sería aburrido que todas las canciones del mundo fueran increíbles, ¿no? Ya no tendría gracia, porque debe haber algo malo para apreciar como es debido algo bueno.

Hablemos de estilos...

El estilo me preocupa en su justa medida. Desde muy pequeño me ha gustado un abanico muy amplio de estilos musicales: el pop, el hip hop, el punk, el rock, la electrónica. Me pasa en muchas ocasiones que escucho algo y pienso “ostras, yo quiero hacer algo así”, quiero ser Beck, George Harrison, Adam Yautch (el recientemente fallecido MC de los Beastie Boys), el bajista de Standstill o la chica de The XX, quiero ser Tom Waits y Jim Jarmush, o Stuart Price de Les Rythmes Digitales. Por eso, cuando escribo canciones, a veces me voy más en una dirección y otras en su opuesta, y para eso estoy yo, para intentar unirlo todo en un mismo sonido, mi sonido.

¿Qué le debe a Los Beatles?

Les debo sobre todo la pasión por la melodía de la voz. Les debo esa importancia primordial de la canción por encima de la producción.

¿Qué relación tiene con su voz?

Con mi voz digamos que me apaño. No me considero cantante, sólo intento escribir buenas canciones y, de paso, voy yo y las canto.

¿Cómo se vive la música y la pertenencia a la industria desde Nueno?

De maravilla. Con internet ahora todo es muy fácil. Me siento directamente conectado con el mundo, con la industria, y sobre todo con la gente que disfruta escuchando mi música a través de las redes sociales. Es genial. Tengo el estudio aquí, grabo aquí y paseo por aquí. Y si me requieren en algún lugar, pues allá que voy. Ahora regreso de Casablanca...

¿Cuáles han sido los tres discos de 2012 que más le han gustado?

‘In our heads’ de Hot Chip. ‘O amor é uma religiao’ de Paulo Carvalho. Y ‘Coexist’ de The XX.

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