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Entrevista

Guisante: la libertad y la vida

Entrevista con el cantante, compositor y productor musical Rafa Domínguez, ?Guisante?, que publica un álbum personal y muy variado: ?Envasado en hechos reales?.

Guisante
Guisante: la libertad y la vida
GUSTAFF CHOOS

¿Por qué Rafa Domínguez es Guisante? ¿De dónde viene ese nombre?

Pues viene de un cuento del músico y poeta Sergio Algora de finales de los 80, cuando tocábamos juntos en un grupo llamado Tras el francés. Era un cuento muy surrealista llamado 'El mundo en un guisante'. Me gustaba mucho y me inspiró el nombre. Por cierto, les dedicó el disco a Sergio y a mi hermana Blanca, que murieron los dos el mismo año. Siempre fueron un apoyo y una guía para mí. Los echo mucho de menos.

¿Quién le contagió la pasión por la música, quiénes fueron sus maestros?

No sé. En mi casa mis cinco hermanos cantaban mucho: cantautores y cosas así. Cantábamos haciendo voces, y sin darte cuenta aprendes a buscar huecos donde quepa otra voz; aprendí armonía a fin de cuentas. Luego ya empecé a tocar yo la guitarra, como un juego, y posteriormente empecé a engullir todo tipo de música... Desde Mike Oldfield, que fue el primer disco que me regalaron, a Los Beatles. Oía todo lo que podía y quería tocarlo. También el pop español de la época; en el 85 ya tocaba en un grupo llamado La caída con unos amigos. Desde John Coltrane, pasando por Sonic Youth, hasta Beck. Me empapo de todo: en “casi” toda la música hay algo interesante que aprender; aunque a veces sea solo la producción.

¿En qué consiste ser productor musical? Usted lo ha sido con multitud de grupos que van desde Ink a María José Hernández.

En casi todos los estilos hay cosas interesantes. Como creador y también como productor me defino ecléctico, lo que me posibilita colaborar con estilos muy diversos. Como productor, siempre respeto el estilo del grupo, saco lo mejor que tengan y escondo o elimino lo peor. Siempre de acuerdo, salvo excepciones, con el grupo.

¿En todo este tiempo, casi veinte años, cómo estaba esa faceta suya de intérprete y de compositor?

Hay una necesidad imperiosa de componer, que es lo que me/nos salva de la neurosis. Tocar, o producir me gusta, pero lo que realmente me realiza es componer e interpretar mi propia música.

Titula el disco ‘Envasado en hechos reales’. Sin embargo, es un álbum lleno de sueños, de atmósferas de cuento, de fantasía...

Todos escribimos, hablamos, pintamos o componemos desde nuestra subjetividad. Así que estamos siempre hablando de nuestros sentimientos, nuestras ideas, nuestra visión de la vida. O directamente de nuestra vida. Incluso cuando hacemos ficción estamos contando algo que tiene que ver con nosotros. Todas mis canciones hablan de todo eso. Y todo eso, pensado, soñado o sentido, es mi realidad, la realidad en la que habito. En esa realidad estamos envasados, aislados realmente de los envases de los demás. Y a la vez nos parece que estamos juntos, que el cristal no existe. Ojalá aprendamos a fundir ese cristal.

¿Qué significan Alicia, el Mago de Oz o el mundo del circo para usted?

El surrealismo, otras posibles realidades, ahora la física cuántica o los posibles universos... Siempre me ha fascinado imaginar otra realidad, pensar que otra manera de hacer, ver y sentir es posible, y eso me hace más libre. La libertad de imaginar nos hace crecer.

"Creo que hay gaviotas en el café", dice en una letra. ¿Qué quiere contar y cantar?

En 'Gaviotas', hablo de los cambios en los significados de los símbolos. Las gaviotas simbolizaban libertad, aunque en realidad es un animal casi carroñero; ahora simbolizan al PP y lo que conlleva. La canción también habla de la manipulación de la información en televisión o de la perversión que supone como se usan los 'mass media'. Hablo de medios con un gran potencial que a menudo son usados como alimento alienante, tratándonos como a ignorantes y convirtiéndonos en eso. En otras canciones simplemente hablo de mis cosicas. Que no son distintas a las de cualquier humano.

¿También tiene usted rincones oscuros?

Por supuesto, como cualquiera. En todas las vidas hay placer y hay dolor, y ha de ser así. No hay arriba si no hay abajo. Si todo es plano, sin cambios, es la no-vida. Somos seres basados en dos oposiciones y sus gradaciones, izquierda derecha, bueno malo, arriba abajo, cerca lejos... Ya lo decía Coco en ‘Barrio Sésamo’. Y Coco era muy sabio.

¡Vaya! Estupendo sentido del humor. Musicalmente, ¿cómo se ha planteado el disco?

Es un disco con canciones de diversas épocas y estilos. Simplemente ellas mismas se han ido posicionando en mi corazón y en mi cabeza. Existen unos hilos invisibles, que no controlo, que hacen que estas y no otras canciones formen un conjunto, pese a lo heterogéneo, redondo. Luego, sí que unifico en el tipo de sonido general del disco. En la producción. Las canciones, como la vida en 'Jurassic Park', se abren paso.

Hay muchos sonidos: psicodelia, rock duro, rock sinfónico en ocasiones, ecos de los Beatles... ¿Cuántos estilos puede haber en un disco de Rafa Domínguez 'Guisante'?

Todos. Para mí es una premisa básica. La libertad creativa, y el eclecticismo. Y además es que me sale así. Ahora mismo, tengo canciones nuevas de pop, de country, de soul...

¿Se siente cómodo como vocalista?

Sí, en realidad me resultaba más fácil cantar que tocar; ahora me gusta más mi timbre de voz, que cuando cantaba con INK, por ejemplo, pero tengo más problemas de voz, unas vibraciones raras. La mala vida, imagino, o igual tengo nódulos o algo. Es mi voz natural, sin impostación. Es más fea cuando hablo. Trato de generar melodías personales, pero sin forzar, que fluyan naturalmente al componer el germen de la canción.

¿Cómo ha sido el trabajo con los músicos?

Fantástico. Son grandes músicos y muy personales, pero sobre todo son buenos amigos. Se han sabido adaptar a mis exigencias y han hecho crecer con su sabiduría las canciones. Pretendo que Guisante engorde y ruede sin fin, y a la vez querría que hubiera tiempo para trabajar con más gente. Eso enriquece, que no cuece...

¿Cómo está la música rock en Aragón y en España?

Pues bien y mal. Siempre ha habido de todo. Los grupos más creativos o que mejor música hacen las pasan putas y los gañanes salen todo el rato en televisión. Es mejor caer en gracia que ser gracioso. Todavía está por crear en España una cultura de la música “moderna”, es una cuestión de educación, y del retraso de 40 años que llevamos. Como aquí y ahora no interesa al gran dios de la economía que la gente se eduque, piense por sí misma o crezca como ser humano, seguiremos sufriendo. Aunque puede que aparezca algún movimiento interesante en época de crisis. Los diamantes se forman bajo grandes presiones.

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