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Ocio y Cultura
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La voz de mi amo

'Discos piratas', placeres ocultos

La de pasta que habrá soltado más de uno por un ?disco pirata?? En los ochenta, que fue cuando empezaron a hacerse más visibles en España, la cosa era de infarto: tres mil pesetas por un vinilo...

Leñe, la de pasta que habrá soltado más de uno por un ‘disco pirata’… En los ochenta, que fue cuando empezaron a hacerse más visibles en España, la cosa era de infarto: tres mil pesetas por un vinilo, seis mil por uno doble, nueve mil por un triple… Mas, pese a los sablazos, la recompensa emocional era inmensa: allí había una sustanciosa prolongación de la música del artista adorado, ya fuera un concierto, unas maquetas, un robado de pruebas… Y además, en ocasiones, con un despliegue gráfico impresionante.

Los cedés aún perfeccionaron más las ediciones hasta el punto no solo de ofrecer gemas absolutas, con mayor brillantez de sonido y duración, sino rescatando grabaciones insólitas. Se abrió un mercado oculto, pero accesible y gozoso a través de ferias de coleccionismo, mercadillos, tiendas, coleccionistas…, que producía inmensos placeres a los locos del ‘subterráneo discográfico’. No digamos cuando Internet se masificó y fue factible la compra a través de webs y especialmente la descarga desde páginas especializadas, FTPs, grupos de noticias… Ah, qué descanso para el bolsillo. Todos aquellos tesoros ocultos y valiosísimos, entonces y todavía, al alcance de un clic y sin pagar un euro.

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