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Toros

José Tomás en Nimes, la catarsis del toreo puro

Con un lleno de "no hay billetes" con la reventa por las nubes, el torero español lidió en corrida matutina seis toros de seis ganaderías distintas.

Efe. Nimes Actualizada 17/09/2012 a las 00:23
23 Comentarios
Corrida en NimesAFP PHOTO

José Tomás salió este domingo a hombros del anfiteatro de Nimes, en el sur de Francia, en medio del delirio de la afición después de haber cortado en esta penúltima corrida de feria once orejas y un rabo, y de haber indultado al cuarto, de Parladé, un toro más noble que bravo de nombre "Ingrato".

Con un lleno de "no hay billetes" con la reventa por las nubes, el torero español lidió en corrida matutina seis toros de seis ganaderías distintas.

De Victoriano del Río, gordo y bien hecho, noble, pero de recorrido algo corto; de Jandilla, encastado, algo complicado pero agradecido; de El Pilar, alto, largo, encastado y noble por el derecho; de Parladé, bonito, muy doble, indultado a pesar de no haberlo visto en el caballo, donde fue al relance y sin ponerlo en suerte; de Garcigrande, bajo de casta; y de Toros de Cortés, descastado y parado.

José Tomás, de pizarra y oro, cosechó, sucesivamente, dos orejas; dos orejas; dos orejas; dos orejas y rabo simbólicos en el de indulto; dos orejas, y una oreja. Salió a hombros por la Puerta de los Cónsules en medio de un delirio indescriptible. En casi todos los toros dejo quites variados y marcados del sello de su aguante.

Si hay que ponerle un pero a este festejo ya calificado de histórico, será que, de los seis muy bonitos toros, los tres últimos carecieron algo de trapío, y que ninguno se pudo lucir en varas.

Según Aristóteles, la catarsis es la facultad de la tragedia de redimir al espectador de sus propias bajas pasiones al verlas proyectadas en los personajes de la obra, y al permitirle ver el castigo merecido e inevitable de éstas; pero sin experimentar dicho castigo él mismo.

Y de esto se trató durante la matinal de Nimes gracias a un José Tomás más solemne y ético que nunca, gracias al cual el público pudo comprobar la diferencia que existe entre el toreo puro y el que lo es menos, a pesar de haberse puesto de moda.

En la historia del anfiteatro de Nimes, que es a la tauromaquia lo que la Fenice o la Scala al arte lírico, habrá pues un antes y un después de la encerrona de José Tomás, no solo por la estadística -once orejas y un rabo simbólico con indulto incluido en seis toros-, que, por si sola dice mucho, sino sobre todo por la manera de conseguir cada uno de estos trofeos.

Hubo triunfalismo, por supuesto, y la cosa empezó con una ola digna de la final del Mundial, antes incluso de que empezara el paseíllo. Pero este triunfalismo fue lo de menos en una matinal en la que prevaleció el toreo clásico, hondo y ligado, que tanto se añora a lo largo de muchas tardes, donde el toreo posmoderno se ha convertido en una noria sin fin durante la cual desaparecen las reglas más clásicas del toreo.

Lo que hizo José Tomás en Nimes fue, al contrario, enseñar otra vez la verdad del toreo a base de muletazos que tenían un principio y un final, eso sí, ligados en los terrenos adecuados, sin abusar del toro recortando en demasía las distancias.

El toreo de siempre, con mucha naturalidad, y el valor a prueba de bomba que se le conoce desde siempre y que no han mermado las horribles cornadas que ha padecido a lo largo de su carrera.

Como bien dijo alguien: ahí está la Puerta de Alcalá, y el que quiera que la edifique.

De los seis toros escogidos con mimo para la efeméride, decepcionaron el de Toros de Cortés, lidiado en último lugar, y el de Garcigrande, en quinto: el primero de ellos, por rajado, y el otro, por falta de raza y movilidad.

No le importó mucho a José Tomás, que en ambos casos demostró su gran capacidad actual, estando muy por encima de ambos, cortando además las dos orejas del quinto, al que mató, como toda la mañana, de un espadazo fulminante.

Por supuesto, esto de matar pronto de forma ortodoxa, sin usar algunas de las trampillas al uso desde hace unos años, influyó en el resultado numérico de la matinal. Pero lo más importante fue lo otro: un toreo solemne que ya no se ve en los ruedos, un empaque majestuoso basado en mucha verticalidad y aguante, y, sobre todo, una capacidad tremenda para templar con mucha verdad.

La gran virtud de la catarsis aristotélica -y en este caso de la tomista- es que, cuando se produce de verdad, hunde a los espectadores en una experiencia única, de la cual, tras haber sentido la compasión y el miedo sin tener que jugarse la vida puesto que otro con el que se identifican lo hace por ellos, experimentan la purificación del alma de esas pasiones.

Eso es lo que pasó en Nimes, donde 14.000 almas salieron de la plaza soñando con el toreo de verdad, y echando de menos probablemente que esto no se repita treinta veces al año y en cosos de mayor relieve: Sevilla, Madrid, Bilbao...

Si tal fuera el caso, la Fiesta se desempolvaría probablemente de muchas de las imperfecciones que poco a poco se van considerando como norma.

Pero ahí queda José Tomás, y, si no se prodiga, que por lo menos sus compañeros se vayan inspirando, bebiendo como él de la fuente clásica del toreo y de su ética.


  • rural18/09/12 00:00
    Mindatu:El toro es ganado, y tiene dos posibilidades , la que conoces y la de animal de cebadero que muere en una especie de Ausvich a los 14 meses despues de una escsa vida apretujada y atiborrado de piensos concentrados
  • mindotu17/09/12 00:00
    Pedro, deseas vivir cinco años a base de hierva del campo y alfalfa, a cambio de una paliza mortal, humillado en medio de una jauría sedienta de sangre y que presume de hombría pero se obnubila con una puesta de escena de mil detalles algo femeninos.
  • rural17/09/12 00:00
    Bieeeen por Jose tomás.  Los anti tua. le haceis un flaco favor al toro bravo eso tenerlo clarito. El toro bravo tiembla con vosotros, por favor no me defiendas.
  • pepito17/09/12 00:00
    ¿porqué los antitaurinos, que rechazan la violencia en el toro, porqué entran tanto en la red viendo lo que se escribe del toro? No los entiendo ni los entenderé nunca.
  • Antonio Berges17/09/12 00:00
    D. Olé y Olé: Sr: yo solo escribo para los lectores taurinos, si en estas noticias entran y las leen gentes anti, mejor eso que me vanagloria al tener más lectores que benefician mi orgullo. Y los tors ya no están subencionados por los estamentos oficiales, se mantienen solos. Nimes: 4 corridas y una novillada, más de 2.500.000 Euros de recaudación, y eso que la fiesta nacioanl, mal que les pese algunos está en crisis. En el País vasco, estos días, los de bildu y compañía no paran, en su interior hipocresía, de televisar espectáculos taurinos populares, al fin toros.
  • Sin perdón17/09/12 00:00
    Como me hubiera gustado disfrutar en directo de semejante espectáculo. Por cierto, muy bien redactado el artículo, éste fragmento es para enmarcar : " La gran virtud de la catarsis aristotélica -y en este caso de la tomista- es que, cuando se produce de verdad, hunde a los espectadores en una experiencia única, de la cual, tras haber sentido la compasión y el miedo sin tener que jugarse la vida puesto que otro con el que se identifican lo hace por ellos, experimentan la purificación del alma de esas pasiones. "
  • Ana17/09/12 00:00
    Por favor, que alguien que entienda aclare mi ignorancia en el tema: ¿cómo pueden haberle concedido 11 orejas si ha toreado 6 toros y 1 ha sido indultado? De toros no entiendo pero parece que de matemáticas tampoco. Gracias.
  • oreja17/09/12 00:00
    #17: Al toro indultado el corte de oreja es simbolico, o sea no se la cortan pero al torero se le concede.
  • OSCAR17/09/12 00:00
    Sr. Nosferatu,cada cual tiene sus preferencias, que no tienen que ser las mismas que las suyas. Si para Ud anteponer una corrida de José Tomas al Zaragoza, o la familia, o un fin de semana con los amigos o cualquier cosa que se haga un Domingo a ver un partido o una final del Zaragoza, pues sí, soy mal aficionado del zaragoza. Otra cosa. Todavía no he oído a los antitaurinos protestar frente a los sacrificios rituales de corderos musulmanes. Parece ser q las ovejas no sufren.
  • pedro17/09/12 00:00
    Si quereis que siga existiendo este maravilloso y orgulloso animal debeis aceptar la tauromaquia, ya me gustaria a mi vivir y morir como el toro bravo
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