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TOROS

Una oreja para César Jiménez en una tarde de inválidos

Una terna de toreros con buen temple y oficio se sobrepuso a la falta de fuerzas y raza de los toros de Benjumea y Los Bayones lidiados en la quinta corrida de la Feria del Pilar de Zaragoza, en la que César Jiménez cortó la única oreja.

FICHA DEL FESTEJO - Tres toros de Benjumea, de dispar aunque correcta presencia, y tres de Los Bayones, sueltos de carnes y bien armados, que fueron lidiados como sobreros en segundo, quinto y sexto lugar en sustitución de otros tantos titulares devueltos por inválidos. Nobles y manejables, a unos y a otros les faltó fuerza o raza.

Uceda Leal: estocada y dos descabellos (silencio tras aviso); y gran estocada (silencio).

César Jiménez: estocada tendida (oreja); y pinchazo y estocada caída (gran ovación tras petición de oreja).

Salvador Vega: estocada trasera y descabello (silencio tras aviso); y estocada tendida (ovación tras petición de oreja y aviso).

Entre las cuadrillas destacaron Pedro Iturralde picando al cuarto y José Daniel Ruano y Jesús Arruga banderilleando al quinto.

La plaza se cubrió en algo menos de la mitad de su aforo.

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El temple de los tres toreros que hicieron hoy el paseíllo en Zaragoza consiguió sacar partido, aunque sin llegar a grandes cotas, a un sexteto de toros inválidos y descastados, ya fueran los titulares de la nueva ganadería de Benjumea o los sobreros de Los Bayones que sustituyeron a los tres devueltos a los corrales.

En nada se parecieron los de la ganadería titular a los de Núñez del Cuvillo lidiados veinticuatro horas antes, aun siendo ésta su directa procedencia. Flojos, descastados y a menos en todo, los toros de Benjumea ofrecieron muy pocas opciones a los toreros.

Dos de los tres que finalmente murieron a estoque en el ruedo fueron los del lote de Uceda Leal, que asentó con suavidad los escasos bríos del primero para obtener sólo como respuesta una actitud áspera y defensiva del animal. El cuarto, en cambio, se desinfló apenas lo picaron, y el diestro madrileño no pudo hacer más que matarlo pronto. Eso sí, mediante un volapié de soberbia y lenta ejecución.

Por el contrario, a César Jiménez le correspondió lidiar dos de los sobreros de Los Bayones, con la fortuna de que su primero, sin ser tampoco un dechado de raza, resultó ser el toro de mayor duración y entrega de cuantos salieron por chiqueros.

El torero de Fuenlabrada le hizo una faena con tandas de muletazos de mucho temple por el lado derecho, en las que destacó su asentada y pausada actitud sobre la arena. Por eso, tras matarlo de una estocada en los medios, logró cortar la única oreja de la tarde.

Muy similar fue el talante de Jiménez con el quinto, otro toro de reserva de Los Bayones que embistió al paso y con muy poco celo. Se acopló el diestro a esa morosa velocidad para incluso sacarle muletazos de largo metraje, pero la sosería del animal restó vibración a una faena por la que se pidió otro trofeo aunque sin cuórum suficiente en el tendido.

Salvador Vega lidió un toro de cada hierro. El tercero, de Benjumea, marcó pronto su querencia a tablas, pero el malagueño le sujetó en los medios durante el tiempo suficiente para dejar ver sus elegantes maneras en una pulcra pero corta faena.

El último, 'Cuplé', tercer sobrero de Los Bayones, estaba derrengado de los riñones. Vega aplicó con él toda su paciencia y buen pulso para equilibrarlo y, luego, incluso sacarle muletazos largos y ligados con la derecha. Labor de mérito, casi de fisioterapeuta pero que, tras otra estocada cobrada en el centro del anillo, tampoco llegó a cotas suficientes para ser premiada.

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