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ILUSTRACIÓN

Un ilustrador zaragozano de película

Se siente un privilegiado por poder ver antes que el resto del mundo las imágenes de las películas. Se trata de Iñaki Villuendas, diseñador gráfico zaragozano de 38 años.

Retrato de Iñaki Villuendas
Un ilustrador zaragozano de película

Santiago Segura le confió el diseño de uno de los taquillazos del año, 'Torrente 4', y ese trabajo sirvió para que Nacho Vigalondo también se fijase en su talento y lo contratase para 'Extraterrestre (Extraterrestrial)', la película que estrenará a finales de año con Michelle Jenner, Julián Villagrán y Carlos Areces encabezando el reparto. Pero, además, para lo que resta de 2010 tiene en cartera 'Verbo', filme de Eduardo Chapero-Jackson que se estrenará en noviembre; 'Impávido', de Rafael Álvarez Armesto, y 'Muertos de amor', de Mikel Aguirresarobe... y lo que pueda caer por el camino.

Iñaki Villuendas, zaragozano de 38 años, empezó hace 15 años en el mundo del diseño gráfico y se encuentra en un momento dulce de su carrera, aunque dice tener «una visión bastante humilde» de sí mismo. Iba para pintor, pero aprendió diseño «con dos cursos muy buenos del INEM, uno de animación y multimedia y otro de diseño gráfico y publicitario». Practicaba en la agencia de publicidad donde trabajaba un amigo, porque él no tenía ordenador y allí le prestaban uno que quedaba libre por la tarde.

Fue maquetador en 'Diario 16' -«cuando entré no sabía nada, estaba aterrorizado», confiesa-, trabajó en Euromedia «con Daniel Cubillo, que ahora trabaja en Globomedia», montó Render Zone junto a Iñaki Lacosta y Jaime Cebrián (ellos dos son ahora propietarios de Entropy Studio) y empezó a consolidar un estilo que se ha reflejado en encargos tan diversos como los logotipos de Muebles Rey o la Sala López de Zaragoza, trabajos para Prointel (productora de Narciso Ibáñez Serrador), portadas de discos para grupos como La Costa Brava, un anuncio para Coca-Cola, la tarjeta Fluvi de Ibercaja para la Expo, el cartel de las fiestas del Pilar de 2009, el del espectáculo de danza 'Delicatessen' o el diseño de etiquetas para las bodegas Aylés. Por citar algunos.

¿Y su idilio con el cine? «Creo que comenzó todo con Miguel Ángel Lamata, cuando hacía cortos en vídeo», recuerda Villuendas. Lamata le fue fiel y lo contrató para sus tres largometrajes hasta la fecha: 'Una de zombis', 'Isi/Disi. Alto voltaje' y 'Tensión sexual no resuelta'. Esos trabajos llamaron la atención de Santiago Segura. «Me llamó y me dijo: vas a hacer la imagen de 'Torrente 4'. Quería una superproducción a la española y hubo que diseñar mil cosas: carteles, camisetas, gafas 3D, invitaciones, la aplicación web, que hice con una empresa de Zaragoza que se llama Quelinka...», recuerda. Y gracias al 'boca a boca', se topó con Vigalondo. «Segura y él quedan y se enseñan las cosas entre ellos. Parece que Vigalondo le preguntó: ¿quién te ha hecho los carteles? Y Segura le dio mi nombre». Villuendas, feliz, porque es «superfan» del autor de 'Los cronocrímenes'. Ahora que lo conoce, asegura que es «encantador, en la sesión de fotos con Raúl Cimas y Carlos Areces nos echamos unas risas», cuenta.

Se siente un privilegiado por poder ver antes que el resto del mundo las imágenes de las películas. Luego toca preparar bocetos, enviárselos al director y que este los vea con la distribuidora, «que es la que pone la pasta» para promocionar la película y, por ello, quiere que el material sirva para venderla al público lo mejor posible. «A veces haces algo muy conceptual y, si hay actores con tirón en taquilla, se pierde la estética», comenta.

Con un solo diseño no basta, explica: «Te encargan un trabajo global: carteles, los créditos, aplicaciones web, banners para Spotify o Facebook...». Y, «según se acerca el estreno, es una locura, pero resulta apasionante. Y cuando ves tu cartel en toda España... es alucinante». Sobre su método de trabajo, dice que «el de cine lo hago por ordenador», pero como diseñador gráfico «el preboceto lo hago a lápiz, empiezo a garabatear a la vieja usanza», dice. Aunque le toca viajar periódicamente a las reuniones en Madrid, no quiere ni oír hablar de abandonar Zaragoza. «Adoro esta ciudad», dice.

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