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Ocio y Cultura

PINTURA

Pepe Cerdá: «La pintura cuenta cosas y yo la dejo hablar siempre»

El pintor oscense inaugura una muestra en la localidad holandesa de Utrecht donde expondrá formatos pequeños y medios de su obra.

El ilustrador holandés Pat Andrea saluda afectuosamente al oscense Pepe Cerdá.
Pepe Cerdá: «La pintura cuenta cosas y yo la dejo hablar siempre»
VICENTE ALMAZáN

Pepe Cerdá no ha dejado de pintar. Trabaja en un nuevo estudio, pero sigue mirando el entorno inmediato de Villamayor: las carreteras de acceso, las gasolineras, los tractores, la papelera de Montaña o Zaragoza, entrevista desde los montes. Y los 'entreluces': puestas de sol, atardeceres de fuego, sangre y sombra, nocturnos de vuelta a casa.

Pepe Cerdá sigue evolucionando desde su gran exposición en la Lonja en octubre de 2009 e inaugura una muestra en la Galerie Quintessens de Utrecht (Holanda) en compañía de uno de «los grandes maestros de la neofiguración, un pintor clave, maestro de varias generaciones, como Pat Andrea».

Con su humor habitual y su gusto por las imágenes, dice Cerdá: «Es un regalo. Es como torear con Curro Romero siendo un torero marroquí». El pintor oscense afincado en Zaragoza recuerda que Pat Andrea exponía hace muy poco una «formidable colección de obras sobre 'Alicia en el país de las Maravillas' en el Centro de Santa Mónica de Barcelona».

Pepe Cerdá conoce a Pat Andrea (La Haya, 1942) desde hace una veintena de años. Igual que a su galerista holandés Maarten Jaager, que se trasladó a Zaragoza para visitar su exposición en la Lonja. Vio aquella colección de paisajes y retratos, y le propuso exponer también en la ciudad holandesa. «La exposición de la Lonja me dejó con una estupenda sensación: salió fantásticamente bien. Si en algún momento había albergado suspicacias acerca de cómo iba a ser recibido aquí tras mi vuelta de París, todo fue maravilloso. Pasó mucha gente, la muestra gustó, hechas algunas salvedades, y yo me sentí querido y apreciado. Era un reto que nació de la complicidad, del amor y de un gran esfuerzo».

Desde entonces, Pepe Cerdá no ha dejado de exponer (en Basilea, en París...) y de participar en proyectos solidarios. «A Utrecht llevo una veintena de cuadros de mi mundo más cercano, pero de formatos pequeños y medios. Se trata de una exposición más intimista, donde he intentado que cada lienzo sea como una pequeña joya».

Pepe Cerdá se mantiene en sus trece, en su estética. «La pintura es un vehículo que sirve para contar cosas, y yo soy de los artistas que siempre quiere dejar hablar a la pintura. Intento que la pintura, y sus matices, se vean antes que la cosa representada. Estoy con Goethe cuando dice: "Los ojos necesitan de la imaginación para ver". Con la pintura sucede exactamente eso: lo primero que ven los ojos es la mancha, el gesto, las texturas, y luego el objeto representado».

Ya puesto a explicar sus bases de creación, agrega: «En arte no hay progreso. El progreso aplicado a las artes produce monstruos, y no existe mayor falacia que la idea de que cada artista se sienta un investigador que busca la originalidad. En el fondo, estamos como antaño, como hace miles de años: como el hombre que con un utensilio rudimentario pintaba un bisonte. Ahora no está pasando una cosa curiosa: hay mucho temperamento artístico y pocos artistas».

El artista desea crecer y multiplicarse. Si a Utrecht lleva piezas que continúan su temática habitual, también trabaja en dos nuevos caminos: quiere pintar tesoros, «como ya hice en una escenografía con la compañía de danza La Mov, y querría construir con multitudes humanas nuevos paisajes». La exposición de Pat Andrea y Pepe Cerdá en la galería Quintessens permanecerá abierta hasta el próximo 29 de junio.

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