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relatos

Palabras rescatadas del fuego

Ocho aragoneses figuran en la antología 'Pequeñas Resistencias 5'.

Miembros de la antología
Palabras rescatadas del fuego
HERALDO

NARRATIVA

Pequeñas resistencias 5

‘Antología del nuevo cuento español’ (2000-2010). VV. AA. Coordinación:_Andrés Neuman. Páginas de Espuma. Madrid, 2010. 576 páginas.

Para Eloy Tizón, que prologa la presente antología de relatos, «todos los libros que hoy leemos con fruición son libros rescatados de las llamas de un incendio futuro». Y esta es la intención de ‘Pequeñas Resistencias’: ejercer de termómetro de la actualidad y de brújula para la posteridad. El proyecto nació con ‘Pequeñas Resistencias. Antología del nuevo cuento español’ (2000). Y, tras recorrer la geografía latinoamericana en tres tomos, ahora vuelve a tierras españolas para presentar a aquellos nuevos cuentistas que se han afianzado durante la última década.

Los relatos que aquí se recogen huyen del realismo clásico español y entroncan con la tradición más cosmopolita del cuento occidental: la de Chéjov, Cortázar, Quiroga. En ellos el suspense resulta primordial, muy por encima del efecto sorpresa, tal y como quería Hitchcock. ¿Qué tienen en común un escenario de trabajo donde alguien lanza una rata con un lazo rojo, una pareja que en pleno accidente de avión se confiesa sus infidelidades y una fábrica donde los accidentes laborales se yuxtaponen a los sentimentales? Aparentemente nada, y a la vez todo.

Porque en todos ellos se nos sumerge en una atmósfera en la que quedamos apresados sin remedio; un halo hipnótico que nos seduce no por lo que se dice, sino por lo que se insinúa; y ese no acabamiento instiga a nuestro deseo lector. Como Tizón indica, se trata de «piezas a punto de quebrarse», con una estética «arriesgada», que se despliegan en una gran variedad de registros. Así, unos se sostienen por el tono irónico (Braulio Ortiz, Manuel Vilas) otros por el lirismo feroz (Pilar Adón, Patricia Esteban Erlés); otros por el misterio (Ricardo Menéndez Salmón); y otros en cambio por el humor kafkiano (Eloy M. Cebrián, Manuel Moyano, Silvia Sánchez Rog). Hay en estos cuentos brechas, ángulos oscuros; un plácido relato titulado ‘Duración’ -en homenaje a Handke- puede acabar bordeando la sexualidad más atormentada. Otros (como ‘En la oficina’ de Irene Jiménez) nos muestran con lucidez los reveses de la vida laboral. Y momentos críticos de una vida, como el tener hijos o una ruptura amorosa, son radiografiados con abundante humor negro en ‘Piragüismo’, de Berta Marsé o en ‘Toda la vida’, de Javier Mije.

Por último, encuentran su espacio aquí inclusive los problemas de identidad, la elegía por la muerte de seres queridos, la complejidad de las relaciones familiares, y hasta políticas (en el impactante ‘Silencio’, de Jokin Muñoz –traducido del vasco–, portador de una gran violencia callada).

Por otro lado, cabe destacar la presencia aragonesa en esta antología: sobre un total de cuarenta autores, ocho de ellos proceden de tierras aragonesas. Todos ellos aparecían también en la reciente antología de Fernando Valls Siglo XXI (Ed. Menoscuarto) y pudimos tener ocasión de leer entonces su ‘Poética’, del mismo modo que aquí hallamos sus biografías y opiniones sobre el cuento, en los jugosos apéndices que nos brinda Andrés Neuman. Ahora redescubriremos la capacidad evocadora de Patricia Esteban Erlés, que ha publicado ‘Azul ruso’, su tercer libro de cuentos; a Víctor García Antón, que imparte talleres de cuentos y muestra una gran maestría técnica en su envolvente ‘Últimas palabras a mi padre’; a Daniel Gascón, traductor además de narrador, que destaca por su precocidad y por el estado de gracia en que conduce su homenaje literario y humorístico a Enrique Vila-Matas; a Ismael Grasa y Manuel Vilas, que ya han publicado anteriormente novelas y mantienen un tono de gran fuerza expresiva, haciendo incidencia en temas muy cotidianos, como se aprecia en los respectivos títulos ‘Trabajo’ y ‘Tablón de anuncios’; a Miguel Serrano que, por su parte, ya era conocido como poeta y cuya ácida ironía descuella ahora en ‘Cuerpo y alma’. Finalmente, Cristina Grande, novelista y columnista del HERALDO, continúa apuntando alto con palabras como fusiles en ‘Mi gato, Marcelo y yo’, y Francesc Serés ha sido traducido del catalán, para no perdernos su escalofriante ‘La vuelta’.

El cuento español está viviendo una auténtica luna de miel, refrendada por editoriales de nueva aparición como Páginas de Espuma, Menoscuarto o Acantilado, y por esta imprescindible antología. Su número de páginas no hace decrecer el interés, ya que cada relato nos conquista pronto para otro baile, otra llamarada; mientras decimos con Cortázar: «Todavía estamos muy lejos de saber lo que va a ocurrir en el cuento y, sin embargo, no podemos sustraernos a su atmósfera».

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