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PREMIOS DE LA ACADEMIA DE CINE

Cine y morbo en los Goya

La gran fiesta de la industria española llega en un ambiente enrarecido por la Ley Sinde y la marcha de De la Iglesia. No hay una clara favorita en la edición del 25 aniversario.

El Teatro Real acogera la ceremonia
Cine y morbo en los Goya
EFE

El cine español celebra esta noche su gran fiesta anual, con el aliciente de que los Goya cumplen 25 años. El significado de la presente edición, la importancia del aniversario, y el protocolo de estas ceremonias posiblemente harán olvidar por unas horas que la industria anda revuelta por la Ley Sinde, la anunciada dimisión de Álex de la Iglesia vía Twitter y el mal sabor de boca que ha dejado un 2010 de cosecha aceptable y flojos resultados en taquilla.

Es de esperar que las películas y el gremio sean, como siempre, los protagonistas de la gala, que se desarrollará esta vez en el Teatro Real y para la que se han preparado sorpresas y espectáculo (no es casual que la alfombra por la que pasan las estrellas haya pasado del verde al rojo). Sin embargo, el morbo está servido de entrada. Los Goya llegan en un ambiente enrarecido, con el desencuentro entre el presidente de la Academia y la ministra de Cultura por una normativa que enfrenta a internautas y artistas. A ver qué dicen De la Iglesia (en su discurso de despedida) y Ángeles González Sinde.

La controversia rodea a la industria patria por los prejuicios que genera en parte de la población, culpa de la politización, el juego de las subvenciones, la falta de autocrítica y algún ego desmedido. La situación ha cambiado un poco en el ‘mandato’ de De la Iglesia, si bien la Ley Sinde no ha ayudado a centrar la atención en las quinielas sobre quiénes serán los agraciados o el ‘glamour’ inherente a la cita.

Polémicas aparte, ‘Balada triste de trompeta’, ‘También la lluvia’, ‘Pan negro’ y ‘Buried’ se la juegan. A diferencia de ediciones anteriores, no hay una clara favorita. A priori puede parecer que la brutal sátira de De la Iglesia, no entendida por muchos, y la cinta de Icíar Bollaín, que se quedó fuera de los Óscar, rivalizarán por los premios gordos, pero ojo con ‘Pan negro’, alabado filme sobre la posguerra en Cataluña, y Agustí Villaronga. Por algo es la segunda con más nominaciones (14). Menos opciones tiene la notable ‘Buried’ por su condición de ‘thriller’ comercial.

Lo que sí parece cantado es que Javier Bardem será elegido mejor actor por ‘Biutiful’ a no ser que lo impidan Antonio de la Torre o Luis Tosar. Sería raro que Bardem, la gran estrella de nuestro cine (y que paradójicamente se muestra más cómodo en el extranjero que en España), no salga recompensado por un papel que le ha valido una candidatura al Óscar. Y si encima viene de propio a Madrid… En el apartado femenino surgen las dudas. Anaya, Rueda, Suárez o Navas, se admiten apuestas. Los interrogantes tampoco se resuelven en el resto de categorías, más igualadas que de costumbre.

Andreu Buenafuente pondrá las risas y el recuerdo a los que nos dejaron y el galardón honorífico a Mario Camus, la emoción.

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