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DISTINCIÓN

Montserrat Caballé, doctora honoris causa

La soprano catalana se ha mostrado muy emocionada durante todo el acto y ha realizado un discurso a favor de la paz y la ecología.

Monserrat Caballé pronuncia su discurso con toga y birrete
Montserrat Caballé, doctora honoris causa por la Universidad de Barcelona
EFE

La soprano catalana Montserrat Caballé, una de las voces más singulares de la historia de la ópera, ha sido investida doctora honoris causa por la Universidad de Barcelona, en un acto en el paraninfo en el que se ha emocionado y donde ha hecho un llamamiento en favor de la paz y la convivencia.

La cantante ha sido apadrinada por el catedrático de Historia de la Música Xosé Aviñoa, quien ha explicado que fueron los Amigos del Liceo los que sugirieron este doctorado y que la Universidad «aceptó gustosamente», puesto que así se puede reconocer la trayectoria de una soprano convertida «en uno de los personajes de más relevancia de la historia de la interpretación operística universal».

Aviñoa ha recordado que con sólo ocho años ya quiso felicitar las Navidades a su familia con la interpretación de 'Un bel di vedremo' de 'Madama Butterfly' y no ha escondido que las dificultades económicas por las que pasaba su familia la llevaron incluso a trabajar ocasionalmente en una tienda de comestibles de joven.

Sin embargo, gracias a la ayuda de la familia Bertrand, Caballé pudo iniciar sus estudios de canto y sacar provecho de su proverbial voz y de su célebre 'fiato'.

Xosé Aviñoa ha repasado su debut en los principales teatros de ópera del mundo y no ha obviado que, en el caso del Liceo de Barcelona, donde interpretó su primer concierto a los 29 años, ha mantenido un idilio que «sigue vivo, a pesar de algunas circunstancias que, en determinadas épocas, lo han entelado por decisiones institucionales no siempre acertadas».

Máxima emoción

Arropada por su familia, con su marido y su hija Montserrat en primera fila, Montserrat Caballé ha reconocido que ha debido aguantar las lágrimas cuando el rector Dídac Ramírez ha pronunciado las pertinentes palabras de investidura, le ha colocado el birrete, y le ha entregado un anillo y unos guantes blancos, como símbolo de la pureza.

Apoyada en una muleta, la nueva doctora ha iniciado su discurso reconociendo que le faltaba el aire y que desearía tener «una riqueza de vocabulario y una facilidad de palabra que una ocasión tan especial merece».

Aunque ha hecho una mención a la familia Bertrand y al doctor Rocha y ha resaltado que se considera una mujer afortunada porque la música ha guiado su vida, sus palabras han abandonado pronto esta senda y lo que ha querido es adentrarse, como embajadora de la UNESCO, en el camino de la cultura de la paz e incluso del ecologismo.

En este sentido, ha hablado del «maravilloso planeta Tierra», al que ha calificado de milagro del Universo, donde se desarrolla la convivencia: «Aunque los humanos nos hayamos olvidado y el deterioro del planeta va en aumento, incrementándose la pobreza a pasos agigantados» y con «guerras absurdas» que se generan por la confrontación de ideologías diversas.

A su juicio, lo primordial en este momento es que se unan los esfuerzos para conseguir la paz, la convivencia y el desarrollo de la ciencia.

Asimismo, ha aseverado que los Derechos Humanos «no se tienen, ni se ofrecen, sino que se conquistan y se merecen cada día», y ha agregado que la paz en el mundo «empieza en uno mismo. Sin futuro compartido, no habrá futuro», ha apostillado.

Por su parte, el rector Dídac Ramírez ha mantenido que la incorporación de la doctora Montserrat Caballé a la universidad barcelonesa aportará las virtudes que la caracterizan: «la profesionalidad, el sentimiento, el humanismo, la alegría y el optimismo contagioso».

El título de la universidad barcelonesa se suma a los que Montserrat Caballé ya tiene de México, Moscú, Valencia, Santander y Nápoles.

El coro de cámara Dyapason ha puesto el toque musical al acto, al que, entre otros, han asistido el secretario de Universidades de la Generalitat, Antoni Castellà, el director general del Liceo, Joan Francesc Marco, y el ex rector de la Universidad de Barcelona Josep Maria Bricall.

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