Despliega el menú
Ocio y Cultura
Suscríbete

TEATRO SOLIDARIO

Una obra por amor al arte... y al prójimo

El grupo teatral de padres de Montearagón destinará su próxima actuación a una empresa zaragozana que ayuda en el Chad.

Parte de la compañía, junto a miembros de Mindual, en uno de sus últimos ensayos antes del estreno del domingo.
Una obra por amor al arte... y al prójimo
OLIVER DUCH

En los tres años que llevan, se han convertido en unos teatreros. Pero se les perdona porque su afición no es solo por amor al arte, sino también al prójimo. La recaudación de su último montaje se va a destinar al Chad. Y aunque el texto es ruso y los beneficios son para África, el proyecto es 100% aragonés Los intérpretes son el grupo de teatro de padres del colegio Montearagón y los beneficios que genere el pase de 'El inspector', el domingo a las 18.00 en el Colegio Mayor Virgen del Carmen de Zaragoza, irán a la empresa de instalaciones eléctricas Mindual, cuyos trabajadores dedican sus vacaciones a la ayuda al Tercer Mundo.

Este 2011, volverán al Chad, en concreto, a la región de Laï, cuyo obispo, Miguel Sebastián, es aragonés. Por si fuera poco, uno de sus trabajos allí es llevar luz a un hospital donde también trabajan oftalmólogos de la tierra, los de la iniciativa Ilumináfrica, que devuelven la vista a personas sin posibles.

Pues bien, la misión de estos electricistas zaragozanos, que el pasado año se costearon su propio billete, ya tiene mecenas. Y no uno ni dos, sino 18: los actores y actrices de este grupo de Montearagón. Una colaboración que, como tantas grandes ideas, surgió por casualidad. «Mi hijo fue alumno del centro. Le comenté nuestros planes a algunos padres que hacían teatro, y enseguida quisieron colaborar», cuenta Juan Álvarez, uno de los dueños de Mindual. Sin embargo, esta peculiar compañía, que ya ha hecho otras funciones benéficas, le quita hierro al asunto, por mucho que lleven días sin parar. «Normalmente, actuamos en el colegio. Lo difícil ahora es adaptarte a otro escenario, y para más gente», opina Pilar Traver. «El pánico escénico sigue. Solo se pasa al recitar la primera frase», matiza Paz Ríos.

Este grupo surgió como una réplica al teatro infantil en el colegio y ambos han llegado a compartir escenario. «Los chavales llevan más tiempo que nosotros en esto, y nos ayudan y corrigen», explica Tana Andreu. Unos y otros comparten director, el profesor José Enrique López que, curiosamente, imparte Biología y Matemáticas, pero no letras. «Yo también soy aficionado. Pero aquí lo importante es compartir y que cada uno construya su propio papel», considera el responsable, quien ya prepara otras tres obras para este año.

Un complicado reto que sus pupilos afrontan con humor. «A muchos les gustaría dejar sus trabajos por la actuación», revela Rosa Eizaguerri. Mientras se lo piensan, ultiman los preparativos, vestuario y decorado incluidos, para la representación del domingo, una comedia que aborda la corrupción en tiempos de los zares, pero que, según Jaime García Machín, «es extrapolable a cualquier época». A pesar del trasfondo del texto, no se ponen serios. «Lo importante de todo esto es pasarlo bien. Y ya de paso, ayudar a los demás», concluye Piluchi Lahuerta.

Etiquetas