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Ocio y Cultura

CINE

Álex de la Iglesia deja de presidir la Academia de Cine por la ley Sinde

Cansado y defraudado con la reforma pactada por el PSOE, PP y CiU, abandonará su cargo tras la próxima gala de los GoyaMientras músicos y artistas se felicitan por el acuerdo, los consumidores lamentan que no se les haya pedido opinión.

De la Iglesia y González Sinde, juntos, en los últimos Goya.
Álex de la Iglesia deja de presidir la Academia de Cine por la ley Sinde
HERALDO

El acuerdo político en torno a la ley Sinde causó ayer, como se esperaba, una inusual tormenta. Mientras entidades como la Asociación de Creadores de Contenidos Digitales se felicitaron por el consenso, y otras, como la Organización de Consumidores en España, se lamentaban de no haber sido consultadas, la ley Sinde se cobraba ayer su primera víctima: Álex de la Iglesia. El director vasco anunció que deja la presidencia de la Academia de Cine el 14 de febrero, cuando se hayan entregado los Goya. «Después de la gala, dimito como presidente. Seguiré siendo miembro de la Academia, discutiendo y metiendo la pata como siempre, pero como director de cine, que es lo mío», indicó el director de 'La comunidad' o 'Balada triste de trompeta'.

Icíar Bollaín y Emilio Pina, vicepresidentes de la institución, serán sus sustitutos hasta cumplir el mandato de tres años que Álex de la Iglesia inició el 21 de junio de 2009. En caso de que renunciaran, se convocarán elecciones en esa institución.

La reforma de la ley Sinde, pactada por socialistas, populares y convergentes, ha sido el detonante para que De la Iglesia haya tomado esta decisión, rumiada en varias ocasiones anteriores por la acumulación de trabajo. El realizador se ha implicado, como una parte más, en la búsqueda de una solución para acabar con la piratería en la red que tanto daño está haciendo a la industria cultural. Mantuvo numerosas reuniones e intercambió opiniones con aquellos que suponía enemigos. «De pronto descubrí que había muchos puntos en común. Nadie estaba a favor del todo gratis, estaban de acuerdo en reconocer los derechos del autor frente a la obra», apuntó.

Asimismo, destacó que «por primera vez aprendí que dialogar con personas que te lleven la contraria es mucho más interesante». Este acercamiento a otras posturas, «para un soberbio como yo», hizo que en la noche del lunes sorprendiera a todos los internautas con su rechazo al acuerdo entre el Gobierno y el principal partido de la oposición.

«Han pactado una ley que no conviene a nadie. ¿Dos intervenciones judiciales? Desastre», vaticinaba en su Twitter, que se ha convertido en su foro de apoyos y debate.

 

Separar la ceremonia

Este descubrimiento le hizo separarse de las tesis más ortodoxas defendidas por sus compañeros de profesión y la propia ministra de Cultura (y guionista), Ángeles González Sinde.

Además, su interés por el tema se convirtió en una verdadera mediación que le ha absorbido más de lo que imaginaba. Esta situación, unida al trabajo en la Academia y al pudor que le produjo recibir 15 candidaturas por 'Balada triste de trompeta', hicieron que el realizador haya dicho basta.

De la Iglesia aguantará hasta el día de san Valentín, aunque, si por él fuera, dimitiría ya. «Lo haría ahora, pero no quiero perjudicar a los compañeros de profesión», apuntó. Sí dejó claro que quiere dejar al margen de su dimisión a la ceremonia de los Goya, que este año celebran su vigésimo quinto aniversario en el Teatro Real. «No hablaré de otra cosa que no sea de cine. No sería bueno. No hay que politizar la ceremonia. Tiene que ser divertida y entretenida», argumentó el todavía presidente de la Academia.

En año y medio ha conseguido la unión de la familia cinematográfica española, la vuelta de Pedro Almodóvar, la revitalización de los Goya y ha acabado con el victimismo del cine español. «Nuestro trabajo no ha conectado con el público», decía el pasado sábado en la recepción a los candidatos a los Goya.

Ante la marcha del presidente de la Academia, la ministra de Cultura lamentó la decisión del realizador y se mostró esperanzada de que recapacitara y cambiará de idea. «Confío en que él reconsidere la dimisión y siga trabajando por la Academia, por el colectivo, por el cine español, como ha venido haciendo en este año y medio, que creo que lo ha hecho muy bien», apuntó desde Pamplona.

Asimismo, defendió la controvertida norma porque «va a permitir el desarrollo de la industria cultural en internet y el desarrollo de un nuevo modelo de negocio que permita a los ciudadanos el acceso a la cultura digital» y señaló que espera más apoyo para esta «cuestión de Estado».

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