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EXPOSICIÓN

Todo está en los libros plegados

La artista y diseñadora zaragozana Isabel Biscarri presenta una original instalación escultórica y fotográfica en la Biblioteca de Aragón.

Un aspecto de la exposición de Isabel Biscarri.
Todo está en los libros plegados
OLIVER DUCH

Isabel Biscarri ha desarrollado, durante tres años, una tarea titánica o una auténtica labor de chinos: plegar y plegar un montón de libros para construir una exposición tan sugerente como 'Esto es libro'. Lo ha hecho con tanto ahínco que casi ni salía a la calle para ver el sol. Se trata de una exposición que es y no es lo que parece: es una instalación, una 'performance' de páginas y páginas, un conjunto de columnas y de fotografías que revelan la pasión por el libro, por el diseño y por la creación artística. Y por el arte oriental, especialmente por las casas de papel de Japón. Afirma: "Yo creo que podríamos presentar 'Esto es libro', frase que evoca a Cervantes, como una instalación que nace de toda una vida como lectora y constructora de libros raros y de diseñadora editorial. Lo que hago es cambiar de función el libro y lo convierto en escultura".

"La mayor parte de los libros son míos, aunque también ha habido bibliotecarios que han colaborado con algunas donaciones. Los libros no están rotos ni pegados. Se pueden volver a leer. La mayor parte corresponden a las cajas de un último traslado", explica Biscarri.

Con esta muestra, toma como elemento simbólico la columna, muchas columnas hechas de libros, de prismas de papel, de ejemplares ilustrados, columnas elaboradas a tamaño natural mediante montajes fotográficos. Señala: "Mis temas son siempre los mismos, el paso del tiempo y lo que tienes dentro y nadie conoce. Aquí hay muchos libros de mi infancia. Hay libros que leía mi hermana, libros que me acompañaron en los viajes, hay muchos de arte y de diseño, de mi especialidad... Todos tenemos un mundo íntimo que no se conoce: lo que somos está en los libros. Somos los libros que hemos leído. Y empleo la columna como cimiento invisible de la personalidad, como una metáfora".

Isabel Biscarri ha recibido algunos reproches de amigos lectores y de bibliófilos. "Alguno ha dejado de hablarme. Me dicen que cómo me atrevo a hacer esto con los libros", recuerda con una sonrisa. "Ahora ya no quiero comprar libros. No quiero más. Quiero guardar cosas que me conmuevan como 'Moby Dick' y sobre todo ese montón de libros estrambóticos de artista, amigos o no, que tanto me gustan, y que sigo coleccionando".

La muestra ya ha tenido su eco: una de sus columnas se quedará en la sala de lectura de la Biblioteca de Aragón. Será una escultura de libros en la morada del libro.

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