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Jesús Bonilla: "Los españoles se ríen de sí mismos, no tienen otra cosa"

El actor y director de 'La daga de Rasputín' visitó ayer Zaragoza con Antonio ResinesMantuvieron un coloquio con el público dentro del ciclo 'La buena estrella'.

Jesús Bonilla y Antonio Resines, ayer, en el Paraninfo.
Jesús Bonilla: "Los españoles se ríen de sí mismos, no tienen otra cosa"
VíCTOR LAX

zaragoza. ¿De qué se ríen los españoles? Desde la autoridad que le confieren sus buenos años dedicados a la comedia, Jesús Bonilla contesta sin titubear: "De sí mismos; no tienen otra cosa de la que reírse. ¿Te parece poco?". Con su última película, 'La daga de Rasputín', recién estrenada, Bonilla acudió ayer a Zaragoza junto a Antonio Resines, su pareja en una ficción en la que ha asumido los roles de guionista, director y protagonista. "Es que, una vez que te lanzas, ya no puedes parar. Y eso que en 'El oro de Moscú' también hice de productor, y en esta no me he atrevido", confesaba Bonilla.

Para los menos avisados, Antonio Resines explicaba que 'La daga de Rasputín' es una comedia "de humor disparatado". "En las críticas dirán que es humor cañí, castizo, pero lo cierto es que tiene más que ver con el disparate", precisó el actor, que en el filme asume junto a Bonilla la ímproba tarea de recuperar un talismán de valor incalculable, aventura que los lleva hasta la mismísima plaza Roja de Moscú.

Cómo lograron permiso para rodar allí "es un gran misterio", confiesa Bonilla, quien aclara que lograrlo "fue una proeza del productor Enrique Cerezo, porque nunca hasta entonces se había rodado allí, aunque el sitio se vea en cintas como 'El Santo' o las de James Bond". Por si fuera poca complicación, resulta que coincidieron con la visita del presidente de EE. UU., Barak Obama, según relataba ayer Resines. "Teníamos que rodar unas escenas y estábamos con el equipo en el hotel, y no salíamos, no salíamos... Resulta que estaba Obama en Moscú y parte de su delegación estaba en el mismo hotel que nosotros, por lo que teníamos que esperar a que salieran ellos antes. Nosotros salimos detrás, amparados por la estela de Obama", recuerda el actor.

Ruso 'ispanski'

Las alegrías las proporcionaron el vodka y el caviar rojo, pero el idioma ruso en que debían hablar varios personajes se convirtió en un pequeño trastorno. "Es muy difícil, aunque nos llevamos carteles con la trascripción fonética para el rodaje", comentó Bonilla, que aseguró no obstante que todos los actores españoles que hacen de rusos hablan en el filme "con sus voces originales, no han sido doblados". Eso sí, admitió con buen humor que, si la cinta se exhibiese en Rusia, tal vez "tendrían que subtitularla en ruso" para que los entendiesen...

Pese a todo, Bonilla está satisfecho de haber sacado adelante un filme que era "un reto, mucho más difícil que 'El oro de Moscú', porque tenía 57 localizaciones diferentes". Recordó que su aprendizaje para ponerse tras la cámara lo hizo junto a dos grandes cineastas españoles: el fallecido Ricardo Franco y José Luis Cuerda, en una época en la que el montaje "aún se hacía con moviola". Confesó que le resulta muy difícil dirigirse a sí mismo: "Yo me veo fatal cuando veo el resultado", dijo.

Algo que no le pasa con los otros actores. Ejemplo: de Andrés Pajares, que en 'La daga de Rasputín' encarna al pérfido general Krilenko, aseguró ayer que "es un actorazo, si llamamos a Robert De Niro o Al Pacino no lo hacen mejor que él". Y lamentó que "a veces se desplace a los actores y no se escriban personajes para ellos. Paco Rabal estuvo 10 años parado, y a Alfredo Landa lo rescató Garci", recordó.

Con respecto a los proyectos que asoman en el horizonte, y una vez constatada la crisis que se cierne sobre el cine, Bonilla contó que es muy posible que su futuro inmediato esté en el teatro en algo que "no es una comedia", y confesó que su sueño es hacer 'Ricardo III'. Por su parte, Resines avanzó que tiene en cartera una nueva película y una serie de televisión.

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