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EXPOSICIÓN

Fotografías para ver... y palpar

El centro cultural Joaquín Roncal de Zaragoza muestra una original colección de imágenes con relieve, realizadas con un sistema de impresión digital pionero, que permite a los invidentes percibirlas.

Relieve en 1,5 milímetros.
Fotografías para ver... y palpar
CARLOS MONCíN

Es la primera vez que toco una foto y eso que mis manos son mis ojos. Me parece interesante, aunque no noto bien del todo lo que es cada una y necesito una explicación. Estoy encantada de poder sentir algo y no quedarme como una 'cuitadica' escuchando". Petra Cuevas, de 68 años, disfrutaba ayer, en el centro cultural Joaquín Roncal de Zaragoza, palpando las fotografías de la muestra 'Imágenes para tocar' de Juan Torre, que se puede visitar hasta el 26 de febrero.

Como ella, que perdió la visión hace cuatro años tras una operación de cataratas, José Luis Berdiel y Ángel Jarauta. Los tres son miembros de la ONCE. Al igual que el autor de los doce retratos de músicos, el fotógrafo vasco Juan Torre, que tras una trayectoria como periodista gráfico, hace 23 años empezó a perder vista como consecuencia de una enfermedad.

Tras dos años de investigación ha conseguido su objetivo: "Darle relieve a la imagen, algo nuevo que nadie hace, utilizando técnicas que ya existen". Se trata de "trabajar el archivo digital por medio de capas, de tal forma que la foto se imprime sobre Dibond negro (un soporte de aluminio de tres milímetros en color negro) y se va depositando con el realce deseado", explica. Además, juega con el concepto de pasar de la oscuridad del lienzo a la luz, puesto que la tinta de impresión es en color blanco.

Cualquiera puede experimentar esta nueva forma de percibir una fotografía. Basta con colocarse un antifaz. En esta colección se ha logrado un relieve máximo de 1,5 milímetros, que es el que tiene el retrato del guitarrista Ángel Unzu que posa con un laúd sobre las piernas. Es solo un primer paso, en junio se presentará en Bilbao una segunda muestra con obras con 3 milímetros de relieve.

José Luis Berdiel, de 64 años, se mostraba encantado con el retrato de Ángel Unzu. "En él de verdad he podido percatarme del pelo, que tenía una textura muy especial, y de adivinar el instrumento e incluso intentar leer la partitura", decía. Ángel Jarauta, ciego desde los 8 años, lamentaba con humor que el relieve no fuese algo mayor, "porque yo soy toquitón de profesión".

El autor no solo juega con el doble sentido del motivo de las fotografías, sino que también introduce un guiño entre los protagonistas y la deficiencia visual. Ángel Unzu oculta parte de su rostro tras un laúd, Mikel Erentxun luce una venda, el saxofonista Javi Alzola juega con sus dos hijos, uno de los cuales le tapa un ojo, y el luthier Periko toca el alma a un Stradivarius ataviado con dos pares de gafas.

La exposición, organizada por la ONCE de Aragón y con entrada libre, tiene un horario de lunes a viernes de 18.00 a 21.00 y los sábados de 11.00 a 13.30 y de 18.00 a 21.00. Una propuesta que tiene un carácter reivindicativo, que los museos creen salas en las que las personas invidentes puedan sentir el arte. ¿Por qué no hacer una fotografía en relieve de un Goya?

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