Despliega el menú
Ocio y Cultura
Suscríbete

NAVIDAD

Los actores secundarios de las fiestas

Cada centro comercial que se precie tiene al menos un Papá Noel y, en unos días, a los Reyes Magos. Los personajes tradicionales conviven con propuestas más innovadoras y hasta surrealistas, como un cuarteto en directo en una entidad bancaria y villancicos a ritmo de jazz.

Los actores secundarios de las fiestas
Los actores secundarios de las fiestas
OLIVER DUCH

Somos como un hilo musical en directo, pero muy selecto, humano y cálido". Así describe el director de la orquesta Camerata San Nicolás de Zaragoza, Carlos Escudero, su experiencia de tocar con un cuarteto en el patio de operaciones de Caja Inmaculada (CAI) del paseo de la Independencia de la capital aragonesa. "Es el escenario más extraño en el que hemos actuado", confiesa en relación con esta iniciativa que la entidad bancaria ha puesto en marcha por primera vez.

Dos violines, una viola y un violonchelo sorprenden al cliente cuando se acerca a los cajeros automáticos o se dirige a las ventanillas. Melodías suaves y relajadas, casi arrulladoras, que no interfieren en las conversaciones ni en el trabajo. "Es una especie de regalo sorpresa a los usuarios y a los empleados. Yo mismo he experimentado escucharlo como un espectador más y me ha resultado muy agradable y acogedor", dice Escudero.

Más penetrantes son esa 'Noche de paz' y ese 'Ay, del Chiquirritín' a ritmo de jazz que Los Pastores han interpretado algunas tardes en el Centro Comercial Independencia. Gerardo López a la trompeta, Álex Saura a la batería y Jesús Martí al contrabajo. "Durante el tiempo que estuve estudiando en el Conservatorio de Barcelona teníamos formaciones de tríos de jazz, dixie y agrupaciones de big band que tocábamos en este tipo de establecimientos. Este año decidimos plantear una oferta parecida en Zaragoza y parece que la fórmula ha funcionado", cuenta Gerardo López. Les han salido bolos en el centro comercial de Utrillas y el 30 de diciembre y el 4 de enero en el casco histórico.

A ocho euros la hora

Para postularse a ser Papá Noel o Rey Mago durante estas fiestas hay que ser un buen actor para cumplir con el rol y pasar un auténtico castin. Famoso se ha hecho este año ese "ho, ho, ho" de 2.500 euros de Puerto Venecia por el que compitieron 400 solicitantes dispuestos a convertirse en el Santa Claus maño por excelencia.

No es una tarea fácil. Los más pequeños son tiradores profesionales de preguntas que hay que aprender a esquivar o, en el mejor de los casos, contestar sin meterse en un callejón sin salida: ¿Cuál es tu reno favorito?, ¿cómo entras en mi casa si no tengo chimenea?, ¿cómo viajas por el mundo entero en una sola noche?...

Lo sabe bien el zaragozano Enrique Navarro, que estos días asesora al Papá Noel que atiende a los niños en el centro Augusta. En algún que otro aprieto ya le han puesto los angelitos que llegan con sus cartas y su verborrea cargada de peticiones. "Alguno ya me ha preguntado si se trata del verdadero Papá Noel porque han visto otros. Pero con un caramelo y una sonrisa enseguida se les convence. Lo mejor es desviar la conversación hacia los juguetes que quieren, en los que me estoy convirtiendo en un auténtico experto", relata Enrique Navarro. Ya metidos en harina, ha recibido alguna petición de lo más surrealista: "Un niño me dijo que quería ser negro, pero tampoco supo explicarme la razón". Hasta él mismo se extraña de que ningún chiquillo hasta ahora haya hecho la irrefutable prueba de tirarle de la barba.

Detrás de este Santa Claus, que percibe un salario de 8 euros por hora, hay un ingeniero de 26 años, que hace unos meses terminaba un máster en energías renovables y en febrero empezará a trabajar en Cabo Verde con un contrato en prácticas.

Por pura filantropía

El altruismo es lo que mueve a Gonzalo Aliaga a convertirse en el rey Gaspar que el próximo 5 de enero visitará a los pacientes más peques del Hospital Clínico de la capital aragonesa. "Desde muy pequeño mi madre, que es enfermera, me llevaba a ver a los Reyes al hospital, para mí siempre fueron los auténticos. Por eso cuando el año pasado me pidieron que colaborara me hizo ilusión", comenta este enviado de Oriente.

¿Lo más complicado? "Subirme a la cesta de los bomberos para llegar hasta el tejadillo, al hacerlo por primera vez me entró hasta algo de vértigo, pero fue emocionante de verdad", confiesa con buen humor Gonzalo Aliaga.

Se reconocía a sí mismo en los rostros "alucinados y emocionados" de los chiquillos. "Son momentos muy sensibles, no solo para el niño, sino también para las familias. Me quedé impresionado con un chico extranjero que parecía que nos pedía permiso para coger el regalo que le llevábamos", recuerda. El paso por nenonatos ha dejado en él huella. Su principal temor, admite: "Que su Majestad acabe en el suelo pisándose la capa".

Los clásicos. Cada centro comercial y gran almacén del mundo entero tiene su propio Papá Noel, como este de Augusta. Los pequeños les suelen poner en más de un aprieto con sus preguntas lógicas. La prueba de su autenticidad, tirarle de sus barbas blancas.

A ritmo de jazz. Durante dos tardes los villancicos jazzísticos de Los Pastores se han escuchado en el centro comercial Independencia. El 30 de diciembre y el 4 de enero actuarán en el casco histórico.

Concierto en el banco. Un cuarteto de la Orquesta Camerata San Nicolás sorprendía algunos días a los clientes que se acercaban al patio de operaciones de Caja Inmaculada del paseo de la Independencia.

Etiquetas