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DISCOS

Cajas para 'pasar por caja'

Se acerca una Navidad en la que han bajado notablemente los discos de éxitos de 'usar y tirar' (aquél 'Monstruo', aquel 'Superboom'...), pero a cambio aumenta la edición de suculentas cajas. Artillería contra la piratería. Y a pasar por caja.

Cajas para 'pasar por caja'
Cajas para 'pasar por caja'

Están los tiempos muy duros y más para los discos, con la crisis y la piratería en su apogeo. No extraña, por tanto, el escudo antimisiles que han levantado las discográficas para evitar el ataque de los piratas: suculentas y tentadoras cajas que albergan colecciones, reediciones, rarezas, vinilos, libros, deuvedés, canciones extras, memorabilia?, todo lo que sea necesario para picarle el apetito y el bolsillo al fan (y al menos fan) y, que no solo no pueda piratear lo impirateable, sino que caiga irremediablemente en la compra del nuevo fetiche. Estas Navidades, los estantes estarán más llenos que nunca de material de este tipo.

La más abultada, y más cara, es la que recoge los 35 álbumes que Frank Sinatra grabó para su propio sello Reprise, desde el año 61 al 84. Una caja de lino blanco y terciopelo azul en su interior, donde aparecen álbumes impagables de la Voz como 'September of my years' (1965), 'Strangers in the night' (1966) o 'My way' (1969). Es decir, el Sinatra triunfal de los años sesenta, acercándose al pop para combatir el arreón de Los Beatles y labrando baladas hermosísimas que si no eclipsaban sus discos previos para Columbia y Capitol sí lo acercaron totalmente a la juventud de la época. Unos 300 euros cuesta la exhumación, primera que se hace de toda su discografía Reprise, y seguramente la caja más voluminosa de la historia en cuanto a número de discos se refiere.

Más económica, pero con la seguridad de que nunca se pagó tanto (unos 85 euros) por un cuaderno escolar es la reedición de 'Darkness on the edge of town', de Bruce Springsteen. El Boss, siguiendo la estela de 'Born to run', ha remasterizado aquel glorioso álbum del 78 y lo ha acompañado con toda una descarga de material nuevo: 21 canciones inéditas oficialmente (que no en el mundo de los 'bootlegs'), conciertos en vídeo, tomas de la época, un largo documental al estilo 'cómo se hizo' y hasta una luminosa reinterpretación del mismo disco, el año pasado, en un teatro sin público. Todo lo ha metido en un grueso cuaderno escolar de muelles, con apuntes de puño y letra suyos, que a su vez se inserta en una caja. Sus fans se chupan los dedos.

Lo mismo ocurre con uno de los discos superiores de Paul McCartney en solitario: 'Band of the run', de 1973, que se ha reeditado en tres cedés, un libro de 120 páginas y un deuvedé, al igual que otro estupendo álbum como 'Station to station', de David Bowie, que ha salido de nuevo a la luz en varias reediciones, la más opulenta la que incluye cinco cedés, un deuvedé y tres elepés. En esta misma línea de aportar mucho material añadido al original está también el rescate del famoso directo de The Who, 'Live at leeds', que ha salido con cuatro cedés, un elepé, un epé y un libro. Curiosa y apetecible es también la caja 'Apple records box', con 17 discos de todos los artistas que grabaron para el sello de Los Beatles, entre ellos los inolvidables Badfinger y sus maravillosas portadas. Eran discos prácticamente inencontrables.

Menos interés despiertan, sin embargo, si no irritación, las cajas de Bruce Springsteen ('Collection 1973-1984'), Lennon ('Signature Box'), Dylan ('Mono box') o Héroes del Silencio ('Obras completas'): todas ellas incluyen discos en abundancia pero ya conocidos y trillados hasta la saciedad. En el caso de Héroes, ha habido incluso una reacción adversa por parte de un grupo numeroso de fans, que han llamado al boicot por repetir una y otra vez lo mismo, aunque en diferente envoltorio.

La pujanza de vinilo

El vinilo y su resistencia no solo a no desaparecer sino a coger cada vez más pujanza, es un escudo infalible de las discográficas para defenderse de la piratería. Los más jóvenes han descubierto el encanto del viejo plástico y a ellos, y a algún 'carroza' que ya tenga la colección destrozada, van las reediciones completas, ahí es nada, de la discografía de los Rolling en dos volúmenes, la de Abba o la del glorioso 'All things must pass', de George Harrison.

Y, en fin, por no abrumar, hasta una treintena de 'cajas para pasar por caja' y alimentar el fetichismo y al tiempo aliviar las economías de las discográficas. Seguro que quien esté dispuesto a abrir la cartera, algo de su gusto encuentra. Estas Navidades se presentan 'muy cajeras'.

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